Tierra Adentro

Poesía

  Cuando veo el box pienso en mi padre, los sábados en los que la nocheardía ante nuestros ojos.
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No la conocía entonces y aun así, en la foto, se parece más a sí mismaque la mujer sentada a mi lado.
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Yo tenía treinta años cuando se me deshicieron los pies.
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Al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida.
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En estos 1,825 días, padre, en que tu nombreha sido deglutido por los astros y la tierra;en que tus huesoshan germinado en lirios de pétalos azules;en que el vientoha llorado los fonemas de tu boca,debo confesarte que, a lo sumo,en este tiempo he aprendido tres lecciones: Que la literatura—como creación—es una forma de agotarte,nombrarte hasta el cansancio,volverte un personajede una historia que no es mía;de hacerte un homenaje,una pira que te arrastrehacia un planeta suave eterno,pero lejano a mí.

Para Pat Brennan y sus estudiantes Uno es de los sitios a los que ha llegado, del idioma en el que no puede soñar y un día sucede y se despierta preguntándose cuál es su casa ahora, cuando siempre hay corazón en otra parte.

el cambio de espacio del bar a la calle una copa de vino multiplicada en el momento de decidir continuar bebiendo o dejar el instante eterno de la borrachera del embrujo de la llegada trémula del tigre blanco poner tierra indecencia y tiempo de por medio una acusación judicialuna amenaza de muerte el golpe de una correa de cuero en la cabeza un ojo hinchándose en el reflejo de una ventana el piso reventando en el oído el instinto de conservación respirando fatigosamente sintiendo odio por sólo responder al dolor otro instante perdido que envejece junto a ti recordar en el segundo las aventuras los deseos y las personas que mueren por su mano una cuerda un cuchillo o la quemadura del tiempo otro hueso roto para transformarte en un animal en extinción es quizás el momento entre parar o continuar con el goce del desplome la exitosa rutina del fracaso la escena donde todo cambia y el caos entra en acción interpretando cada acto en una casa vacía un teatro abandonado con el telón roído por la química y un manual de psiquiatría los cambios de ánimo el estado de la pérdida de sentido y la desprotección el llanto imparable la exquisita locura la completa falta de amor este refugio fue construido pieza por pieza para ser invadido sin indulgencia ni disimulo por el relámpago por la propia lapidación en este regazo sólo se vive para escribir.

Lo último

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Ilustración: Liz Mevill   Se ha dicho que su obra es de difícil acceso e incomprensible; pero se trata, en realidad, de un proyecto literario capaz de expandirse, a través de la incorporación de otros autores y tradiciones.
Secretaría de Cultura