Tierra Adentro

Los asistentes pueden disfrutar de bebidas en la barra de este espacio. Fotografía por Maleny Vázquez Pedroza.

Morelos se ha visto beneficiado por los artistas que buscan alejarse de la capital, quienes se han dedicado a dar talleres y promover la cultura del estado. Una de estas iniciativas es sie7eocho, que, con ayuda de colectivos como La Piedra y la revista Moria, se ha convertido en un espacio multidisciplinario en el que se encuentran libros, escritores, músicos, cineastas y grafiteros.

 

La vida cultural en provincia enfrenta problemas como el centralismo y la burocracia, pero quizás el más notorio es la falta de espacios para los jóvenes. Y no se trata de la negligencia de las instituciones —porque existen programas y políticas culturales—, sino de una falla en la aproximación. Los mecanismos para gestionar los proyectos resultan tan laberínticos que los jóvenes optan por la creación de colectivos independientes o la gestión de espacios alternativos para el desarrollo de sus propuestas. Sólo así ha sido posible mostrar las necesidades de los colectivos para que las instituciones se vuelvan y observen lo que ocurre. Cuernavaca, por ejemplo, se ha visto beneficiada por los artistas exiliados que buscan alejarse del caos del Distrito Federal sin perder la cercanía que les permite flotar en el mapa cultural del país. Muchos de ellos han fundado talleres (Javier Sicilia, Citlali Ferrer, Francisco Rebolledo, por citar algunos) y su influencia ha logrado que se generen nuevos soportes y canales.

Una de estas propuestas es sie7eocho, punto de cultura que se ha ido consolidando como un espacio versátil gracias a su oferta cultural y a sus vínculos de colaboración con otros colectivos.

 

Un espacio para nuestros tiempos

Carlos Kubli, incansable gestor cultural, encabeza sie7eocho en Cuernavaca, una ciudad que experimenta una intensa vida artística, pero donde se vive acechado por el miedo que ha desatado la violencia. Además, el público local responde a su propia lógica fluctuante, nómada, a veces apática y de autoconsumo entre los gremios. No hay diálogo interdisciplinario. Aquí radica el verdadero valor de sie7eocho: su notable predilección por lo multidisciplinario y lo experimental, en un ámbito donde los centros culturales no promueven la profesionalización de quienes participan en el marco de sus actividades y no ejercitan la crítica y la retroalimentación. Kubli forma parte de una propuesta ecléctica, abierta y de calidad.

Su oferta cultural tiene un enfoque contemporáneo que promueve valores de conciencia social, respeto y cuidado al medio ambiente. Basta recordar la reciente intervención de grafiteros morelenses en diversos espacios, entre los que se incluyó al mismo sie7eocho y al Centro Cultural de España (en virtud del trabajo que se ha hecho para la despenalización de la actividad del grafiti como un delito en Morelos). También está la realización de diversas actividades en el marco de Cinema Planeta: Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente de México, como los talleres de reciclaje visual con Bruno Varela o un slam de poesía con temática verde.

El recinto es un espacio de exhibición para expresiones artísticas alternativas, con conciencia social y ambiental. Fotografía por Maleny Vázquez Pedroza.

El recinto es un espacio de exhibición para expresiones artísticas alternativas, con conciencia social y ambiental. Fotografía por Maleny Vázquez Pedroza.

En los últimos tres años, sie7eocho ha tenido mayor presencia en la actividad cultural en Cuernavaca, prueba de ello es que la Secretaría de Cultura de Morelos lo ha utilizado como foro alterno para conciertos y talleres de artista nacionales. Teniendo como líneas principales el cine, el arte contemporáneo y la literatura, ha logrado objetivos inéditos en Morelos por espacios similares (Planta Baja desapareció después de dos intentos, y Amoleercafé cerró el año pasado), como el montaje de la exposición Fresh Kills, traída desde Nueva York por la galería Anonymous; la presencia de Margo Glantz en la presentación editorial de Coronada de moscas; la primera exposición en México de Tercera caída, con la presencia del autor, Felipe Ehrenberg, además de un sinfín de conciertos, lecturas, exposiciones y performances de artistas locales. Este esfuerzo se ha realizado siempre cuidando la alta calidad en la producción de los eventos, y usando recursos no tradicionales para su realización, como el apoyo en artes escénicas y multimedia.

Un elemento interesante de sie7eocho es la concepción del espacio como algo maleable. Es cosa rara ver la disposición del escenario con la misma orientación dos veces seguidas. El público no permanece pasivo en el mismo lugar, sino que debe confrontar la obra desde otra perspectiva o incluso ser parte de ella.

 

Una piedra en el camino

Quizá debido al creciente interés en Morelos por los movimientos literarios y la edición independiente, o sólo por capricho, sie7eocho es un punto importante para el desarrollo de esta disciplina. Para ello, han abierto una librería donde se encuentran títulos de editoriales independientes como Almadía, Sexto Piso, Astrolabio, La Cartonera, Ediciones Acapulco, Simiente, Lengua de Diablo y Tumbona, entre otras. Al mismo tiempo, escritores como Daniela Tarazona, Gerardo Grande, Edgar Artaud, Mario Bellatin, Kenia Cano, Bernardo Esquinca, Javier Moro (y el Gabinete Salvaje) y Sandra Lorenzano han presentado libros, performances, conciertos, cortometrajes u obra pictórica.

En la librería de sie7eocho las editoriales independientes encuentran un foro para dialogar. Fotografías por Maleny Vázquez Pedroza.

La Piedra, junto con Moria, ha sido uno de los colectivos literarios con mayor participación en sie7eocho. Surgió primero como una revista literaria que apostaba por las nuevas plumas locales. En sus cuatro años de existencia publicó a escritores de calidad que no habían tenido la oportunidad de ver su obra en papel impreso, enfrentándolos a la crítica. La beca Edmundo Valadés permitió que eso ocurriera durante dos años y que fuera distribuida de forma gratuita, por lo que alcanzó notoriedad en lugares fronterizos como Tijuana o Chiapas. Con el paso del tiempo, las actividades de La Piedra se multiplicaron por varias razones: la primera fue la fundación del colectivo, enfocado en la producción de eventos y en el desarrollo de talleres de profesionalización de gestores culturales y editores. La Piedra supo que la única forma de enriquecer la escena era colaborando con otros colectivos y adentrarse, como sie7eocho, en la exploración interdisciplinaria.

La Piedra y sie7eocho forman parte de una ebullición nacional de iniciativas que se apoyan a través de redes sociales y nuevas tecnologías. Su constante reinvención y adaptación a los medios han hecho que las instituciones los tomen en cuenta y que su trabajo continúe en el ámbito de lo alternativo y no burocrático. Son proyectos que se sienten incluyentes y cercanos.

El catálogo de Almadía se encuentra disponible para el público. Fotografía por Maleny Vázquez Pedroza.

El catálogo de Almadía se encuentra disponible para el público. Fotografía por Maleny Vázquez Pedroza.

 

 


Autores
Escritor, crítico de cine y co-director del Festival Grotesco. Forma parte del Grumo de Escritores de la Barba Naranja. Se interesa por las películas de terror, el vegetarianismo, las bicicletas, los perros, la música con guitarras distorsionadas, las mujeres que cantan, la literatura, la filosofía y el punto de encuentro entre todas esas cosas (véase: Hora de aventura).
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