Tierra Adentro

Ilustración de Lorena Mondragón (Ciudad Juárez, 1988)

Use y deseche, ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal, es una obra multidiciplinaria que, en conjunto con el lenguaje matemático, aborda temas como la permacultura, el nomadismo alrededor de las ciudades, las migraciones sociales, el consumo de carne, el reciclaje, el caos citadino y la contaminación. 


 

 

A

No conozco el garambullo. Del zea mays solo resta la tortilla que se apila debajo de las mandíbulas chillantes. Todo nos llega de lejos, de los pueblos más pequeños. Los montes se han desmembrado. Antes había musgo y un lago sin cota.Camino en círculos como nómada fijo sobre un mismo terreno. Recuerdo a mi padre, le dolían los pies: era comerciante y buscaba de puerta en puerta, tenía cansancio que extirpó el día en que nos abandonó. Nómadas fijos o sedentarios migratorios. Tengo un hogar y no puedo regresar a él. La ciudad es un reducto, estoy condenado a quedarme. Del zea mays solo nos queda el atole, la masa conjunta con la cal para hacer el nixtamal. No conozco la planta de zea mays ni tampoco conozco su ciclo. Solo conozco los esquites, la panza llena y el maíz pozolero. Las ciudades se extienden, hacen moretones y metástasis. Alcantarillas. Los polinizadores nos han olvidado. Tengo rattus que buscan sobrevivir y blattodeas que me habitan. Sin decirlo, hay parasitismo entre los hominini y una dinámica silenciosa de Lotka-Volterra. Hemos dislocado las estaciones sagradas, ahora concurren el invierno y el verano. A nosotros nos toca agachar la cabeza. Hablar de “usted”. ¡Estamos lejos, lejos del mutualismo! Desconozco el origen de la cucurbita. Hace poco me enteré de que el ejote es un frijol.

Gordon Strom. Ambientalista y asesinado:
el cadáver estaba atado de pies y manos.

 

B

Tengo una precariedad de saberme vivo. A falta de lo natural me atiborro de artificios. Vivo en un punto atractor de masas. Nadie se va. Toda condición inicial del sistema evoluciona en sus trayectorias suficientemente próximas a la sobreexplotación. Emanará el efecto mariposa. Soy un atractor extraño, una cuenca de atracción. Turgencia y bifurcaciones de Hopf. La ciudad se ensancha como una membrana a punto de estallar: ganglios. Los hospitales y los bares son células hipotónicas. Me saturo de fungi y me pudro. Antes había un lago, y chinampas, y ambystomas. Llega la lluvia mientras recorro el subterráneo, donde agonizo con el calor que se desprende al sudar. Un lago exige su regreso. Germina una interacción de teselas comunitarias que tienden al caos. Lorenz y su clima impredecible. , donde F es un forzamiento. Empieza la contra con complejidad matemática. Teoría ergódica. Agua; mal augurio, condena. Ahora la ciudad se dilata como un fruto demasiado maduro. ¡Quién me quiera robar un centímetro es el enemigo! Al ladrón hominini le enseño los dientes, le muerdo. Mis uñas se quedan clavadas en los pómulos ajenos. Nadie emigra. La tormenta crea sequía. Iracundo, espero a que el sol me dilate de nuevo.

Isidro Baldenegro, de cincuenta y un años,
ganó el premio Goldman un año después
de haber sido liberado de prisión,
ahí pasó quince meses detenido bajo cargos falsos.

 

E

Nos quitaron el techo. Nos limitan, nos aíslan. Piensan que la catástrofe es su castigo, que el trauma es consecuencia de su pecado. Dios los culpa y deben un juicio. Una cantonera les da de comer a sus polluelos en los buches mustios. Cada tarde se desploma bajo los vientres de los extraños. Sus polluelos no tienen dignidad pero tienen hambre.

Entonces se ciegan, tiran del retrete y despiden sus heces sedimentadas. Nosotros recolectamos el sarro. Separamos. Cosechamos latas y vidrios de las membranas que los hominini dejan por la calle. Somos andariegos, deambulamos. Ellos avientan sus intestinos, se olvidan, y nosotros pepenamos. Abrimos las lonjas llenas de restos, seleccionamos. No pagamos impuestos porque no tenemos casa, ni automóvil, ni nada. Nos piden que recemos en silencio. Producimos un reciclar melancólico. Hurgamos la basura con nuestras manos, separamos y cerramos en ciclo.

Juan Pablo Marín Camacho recolectaba basura
a las 06:52 am. En el interior de una bolsa de plástico
color negra encontró a una bebé recién nacida.

 

L

Veía el pasto crecer entre los adoquines y me sentía abrumado. Caminaba por las calles y veía los rattus entre mis pies. Los mosquitos me robaban las ganas. Habían tantas palomas que me sentía nauseabundo, el aire tenía guano. Estuve convencido de que lo natural nos succionaba. Tuve miedo al piquete del alacrán y a la mordida de la araña. ¡Invaden nuestro espacio! Me llené de relaciones de use y deseche, entonces me levanté el cuello. “Mis plegarias se escucharon”.

La autorregulación es el árbol de la vida. Un pingüino, dos, tres, millón y medio. Los adelaida sobrepoblan el antártico. Nivel trófico. La eterna teoría de Darwin. La vida busca surcos. Hay un idioma blanco, un lenguaje transparente entre los seres. Tienden a la sobrepoblación y los depredadores los regulan. ¡Lar! Fuimos nosotros los que nos alejamos de lo reglamentado. Rompimos el ciclo: ya no hay árbol de la vida. Consumí chatarra, quise todo pasajero. Use y después deseche.

Mataron a Berta Cáceres en Honduras,
un país donde el 90% de los delitos quedan impunes.
Todos sabían que Berta estaba amenazada.

 

Ñ

Al ver matar a un bos primigenius lloré. Nuestra necesidad carnívora: carne preparada, cruda, chicharrón, embutidos. Los sus scrofa chillan tan fuerte que el sonido te quiebra por dentro. Cuelgan de una pata al mamífero y cortan el cuello. El plasma escurre como savia: densa. Sus ojos imploran. Jadea, cocean, se rompen los tendones y el dolor lo satura. El ser muere asfixiado por su propia sangre. Mucha gente, poca carne. Muchos alimentos para el ganado podrían servir para la gente. Hambre. Llevo treinta años comiendo huevos por la mañana. Sé que esos óvulos provienen de las gallus pero nunca vi a una poner. Lactosa. Once oxígenos. La leche bronca tiene otro sabor. ¿Qué tanto es queso y qué tanto plástico? En nuestro diafragma se calcina un polvo de hormonas y conservadores. Por las mañanas me sirvo un vaso de leche y me preparo dos huevos revueltos con embutidos y queso, a la mañana siguiente lo mismo, a la otra lo mismo. Me quitaron el tiempo de variar las circunstancias. Mis intestinos están acostumbrados. La tortilla es una alabanza de químicos. Trabaja, reza, calla. Compra, compra, reza, calla. Me levanto todos los días con sueño, rompo mi ritmo. Despierto después de varias alarmas. Tengo un trabajo que me quita diez horas diaras y me aligera la existencia. Despierto, me alisto y desayuno dos huevos revueltos con queso y un vaso de leche.

Miguel Vázquez Torres fue miembro
activo de la defensa de los lugares
sagrados del Pueblo Wixárika, fue.

Q

Otro día sin comer. Amarrados por el cuello viven los canis lupus en la azotea. Tiritan entre el frío y el hastío. Aburridos escarban la tierra, meten los belfos entre las raíces, sacan y pudren las plantas. Con sus cuatro falanges y el quinto detrás desmiembran los rattus, lamen sus colmillos para extraer los restos, sus mandíbulas crujen al deshacer los huesos. Proclaman liderazgo, ansiosos se dominan, se montan y eyaculan.

Llega los homininis y los canis saltan, babean, se ponen de panza. Saltimbanqui. Eufóricos se sientan y dan la pata. Cualquier espera es eterna. Ellos observan el jarrón roto, el rattus destrozado, los autótrofos secos: la entropía. El hominini ladra, se enoja, grita, escupe, bufa, golpea. Al agitar la mano, la piel se prende de los dientes, acto reflejo agitan su cabeza. El hominini patea, reclama auxilio, pide misericordia a los cielos. Los hocicos se encuentra con un cuello, quitan la vida, la chupan, la mastican, la rasgan. Desmiembran al enemigo y reclaman reposo, desmoronan el cráneo, hacen gajos el cerebro, quieren quitar su apatía.

Con un calibre .38 fue asesinado Gabriel Ramos.
Lo asesinaron porque tenía el trabajo menos indicado:
era guardabosque del parque nacional
de Chacahua en Oaxaca.

 

W

Pero mi amor te digo, ha quedado adherido en las rocas, el mar y las montañas
Ahora todos son caídos menos nosotros los caídos.
Ahora todo el universo eres tú y yo menos tú y yo.

Raúl Zurita

Crucificamos un didelphimorphia y arrancamos su piel. Sobre el cadáver del bassariscus nos desflemamos. Todo se confunde con rattus. Rattus pequeños o rattus grandes. ¿Cómo puedo no confundir tu amor? Mi padre fue un navegante antiguo. Bajo sus hombros reposaba una larga bolsa llena de arte. Furtivo. Empezó la depredación, el comensalismo de los silenciosos carroñeros. Antropofagia. Mi padre, atrapado en una misma ciudad, daba vueltas en círculos. Poco a poco agotó su fuerza interna. Sus pies se llenaron de grietas. Sufría y nos abandonó. Mi padre fue depredado. No encontré más su amor. Los carnívoros muerden las patas de los rumiantes. Cualquier alma fuerte termina por flaquear, cualquier alma débil se entrega sin saberlo.

Por el aire se desgrana un respirar pausado. Se aproxima un torrente de sales y ácidos. Dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio. Impenetrabilidad y colisión. Cercano a mi casa hay un río de aguas negras, un basurero que sirve de monte; cercano hay un motel, un supermercado. El amor de mi padre fue un completo fracaso.

Las muscidaes nos han habitado y por las noches salen de nuestros pulmones. Las blattodeas son nuestros polinizadores. Hipersexuados. Sobrecargados.

Guadalupe Campanur fue asesinada
el diecisiete de enero,
tenía treinta y dos años.
La estrangularon.


Autores
(1987) Estudió Matemáticas en la Facultad de Ciencia de la UNAM y tomó cursos de literatura y creación literaria en la Facultad de Filosofía y Letras, Casa Lamm, Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia y Literaria. Es acreedor del Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2018 y es becario del PECDA Querétaro 2019.
Secretaría de Cultura