Tierra Adentro
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Revista Tierra Adentro núm. 103

El libro y la lectura
Abril-mayo de 2000
80 pp.
 

“No hay pensamiento que no se realice en términos de lenguaje y que no pueda ser transmitido a los demás. El lenguaje modela al espíritu, que a su vez modela al lenguaje. Nuestro de hablar es nuestro modo de ser. El espíritu sólo puede ampliarse en términos de lenguaje.” Tal dijo Juan José Arreola es una de sus acertadas reflexiones recogidas en el libro La palabra educación.

Gabriel Zaid, por su parte, que también se ha ocupado de manera lúcida y constante del tema de los libros y del ejercicio placentero de leer, ha dicho que la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan. “Lo que importa –ha expresado- es cómo se anda, cómo se ve, como se actúa, después de leer”.

Consciente de que la lectura es indispensable para el desarrollo pleno del lenguaje y, con él, de la capacidad de raciocinio, de abstracción, de conceptualización y de juicio, el Gobierno de la República puso en marcha el programa nacional Año de la Lectura 1999-2000, como parte del espacio de reflexión que abrieron los festejos para celebrar el paso del sigo XX al tercer milenio.

El propósito de dicho programa es poner al alcance de las personas la posibilidad de enriquecer su vida por medio de la lectura, conducir a los lectores hacia los buenos libros y hacer evidentes a todos los beneficios que se producen a través de la lectura. El núcleo de este esfuerzo nacional –cuyo lema es “Leer para ser mejores” –lo constituyen la escuela, las instituciones culturales y los medios dirigidos a toda la sociedad en todo el país. Su fin último es la creación y el fortalecimiento de una cultura de aprecio a la lectura y a los buenos libros, que nos conduzca, precisamente, a ser mejores.

Como en anteriores entregas, las páginas de Tierra Adentro se suman al ejercicio de una tarea de reflexión y creación de especial importancia como lo es, en este caso, el análisis, desde diversas perspectivas y puntos de vista, del libro y la lectura, de ahí que en este número dé cabida a diversas colaboraciones cuyo propósito es plantear propuestas para que la actividad de leer se convierta en un verdadero hábito para todos.

Complemento de este tema es, en cierta medida, el homenaje que se le rinde al escrito hidalguense Ricardo Garibay (1923-1999), en el primer aniversario de su fallecimiento, pues no hay que olvidar que este importante narrador fue también un lúcido lector que supo transmitir su pasión por los buenos libros. “Pueblo que no sabe leer –escribió- no sabe ver ni oír ni hablar, menos aún sabe pensar y no sospecha de los daños que le acarrea su mínimo diccionario”.

Es indudable que el Año de la Lectura generará efectos duraderos e impulsará acciones que se mantendrán a largo plazo. Las páginas de Tierra Adentro quieren contribuir a que el objetivo de esta necesaria reflexión encuentre cumplimiento: que se pueda percibir al libro como un objeto común al que todos puedan tener acceso.

Secretaría de Cultura