Tierra Adentro
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Revista Tierra Adentro núm. 93

Pensar el agua. Reflexiones en estado líquido
Agosto-septiembre de 1998
80 pp.
 

“Si me obligaran a cifrar a Juan José Arreola en una sola palabra que no fuera su propio nombre (y nada nos impone ese requisito), esa palabra, estoy seguro, sería libertad. Libertad de una ilimitada imaginación, regida por una lúcida inteligencia.”

Tal escribió el gran narrador, poeta y ensayista argentino Jorge Luis Borges, quien tuvo, entre sus admiraciones fervorosas, la obra literaria del autor mexicano que cumple ahora ochenta años de edad.

Nacido en Zapotlán el Grande, hoy ciudad Guzmán, Jalisco, el 21 de septiembre de 1918, Juan José Arreola es autor de una obra fundamental en las letras mexicanas e hispanoamericanas, además de guía y maestro de varias generaciones de autores mexicanos (“partero de mi generación” lo llama, por ejemplo, Vicente Leñero) a quienes supo inculcar su pasión por la literatura y les cedió una buena parte de su tiempo para ayudarlos a fortalecer su vocación y perfeccionar su escritura.

Muy joven, en Guadalajara, fundó y dirigió, con Antonio Alatorre, la revista Pan, primera etapa de la aventura que a lo largo de los años continuará con la colección de libros Los presentes (donde publicó las primeras obras de Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, Ricardo Garibay y otros autores mexicanos que serían importantes); la revista y los libros de Cuadernos del Unicornio (donde dio a conocer los primeros trabajos de Sergio Pitol y José Emilio Pacheco, entre otros), y la revista y los libros de Mester (publicaciones de su taller literario del mismo nombre en las cuales divulgó y promovió las obras iniciales de José Agustín, Elsa Cross, René Avilés Fabila y tantos más).

Autodidacto, Arreola es uno de los escritores en la lengua española de más vasta cultura, y dueño de un personalísimo estilo que han celebrado y admirado los lectores a lo largo de casi medio siglo. En su espléndida obra personal destacan cinco libros fundamentales: Varia invención (1949), Confabulario (1952), Bestiario (1958), La feria (1963) y Palindroma (1971).

El gran poeta y ensayista Octavio Paz, recientemente fallecido, quien también admiró la obra del jalisciense, escribió lo siguiente: “La materia prima de Arreola es la vida misma pero inmovilizada o petrificada por la memoria, la imaginación y la ironía… Ha logrado un estilo inconfundible, abundante en precisiones, ornamentado siempre por el triunfo de la inteligencia”.

Tierra Adentro se une al merecido homenaje que se rinde al gran escritor mexicano que, al beneficio de su gran obra literaria, ha añadido siempre el de su generosidad para ayudar e impulsar a las nuevas generaciones literarias de México.

Secretaría de Cultura