Tierra Adentro

Y en esta esquina...

El blog de Amaranta Caballero Prado, corresponsal de Tierra Adentro en Tijuana.

Fotografía por Amaranta Caballero.

Finibusterre, confín, borde, frontera, límite. Esquina izquierda norte. Lugar donde tierra y mar convergen. Espacio delimitado. Ciudad horizontal, bordo, valla, ¡vaya! Desapropiación. Contraste. Inicio. Fin. Comienzo. Montajes. Desmontajes. Ensambles. Desplazamiento. Exactitud topográfica. Identidades. Rizoma. Lenguajes, idiomas. Trámites, triángulo: trinos. Huella digital en movimiento: parvada de pájaros. (Transfronteriza). Un lugar donde todo o nada pasa. Es Tijuana.

Tijuana, la ciudad eléctrica. La ciudad ruptura. Lo comenté al inicio:

Todas las ciudades se transforman, cambian, permutan. Quizá la diferencia particular en las ciudades de la frontera norte de México, en cuanto a la forma de la experiencia vital, responde a la velocidad con la que estos cambios pueden observarse. La velocidad en sus procesos de identidad/es. La velocidad en las dinámicas de un contexto social en el cual problemáticas altamente conflictivas (hacinamientos urbanos, feminicidios, tráfico de drogas, violencia, problemas migratorios, prostitución, maquiladoras, muerte, comunidades indígenas desplazadas o en vías de extinción) van de la mano de un escenario donde es fácil observar el nacimiento y desarrollo de una cultura intensa, energética y rica en sus diferentes manifestaciones: literaria, musical, cinematográfica, performática, gráfica, dancística, gastronómica y tecnológica.

Entender, conocer y explorar la producción cultural: voces, textos, artefactos culturales; intervenir también desde una perspectiva crítica en estas formas de conocimiento, en su construcción; observar los contextos sociales donde el arte participa –o no-, sus límites, precisiones, variantes, un poco de todo eso traté de analizar, observar, compartir desde diversos ángulos en este espacio. La cultura transfronteriza y la cultura en la frontera norte de México, o en las ciudades que han estado a mi paso, fueron mi objetivo. Porque todo es un tejido, todo es un engranaje, a veces casi mecánico, a veces más orgánico: finalmente un ensamble, un nuevo entorno que se desarrolla en un espacio y tiempo, en un particular sitio crítico distinto.

Recordemos la cita inicial sobre la cultura de Clifford Geertz (1994:133), que fue muy importante para mí en este espacio: “La capacidad, tan variable entre pueblos como individuos, para percibir el significado de las pinturas (o de poemas, melodías, edificios, cerámicas, dramas y estatuas) es, como todas las restantes capacidades humanas, un producto de la experiencia colectiva que la trasciende ampliamente, y donde lo verdaderamente extraño sería concebirla como si fuese previa a esa experiencia. A partir de la participación en el sistema general de las formas simbólicas que llamamos cultura es posible la participación en el sistema particular que llamamos arte, el cual no es de hecho sino un sector de ésta.”

Espero, gentil lectora, amable lector, que las notas, perspectivas y visiones que escribí sobre las formas de producción cultural y sus participantes en esta zona izquierda norte, como en todas las zonas de México, durante estos meses en este espacio, hayan sido de su interés, además de su divertimento. Fue un placer para mí dialogar con ustedes desde este lugar. Y desde esta esquina, the show must go on.

 

Clifford Geertz, “El arte como sistema cultural” en Conocimiento local. Ensayo sobre la interpretación de las culturas. Barcelona, Paidós, 1944.

Por Imperfectu: Festival de cine y estudios de género.

 Si el sexo no limita al género, entonces quizá haya géneros –formas de interpretar culturalmente el cuerpo sexuado– que no estén en absoluto limitados por la dualidad aparente del sexo.

Judith Butler

 

Durante la primera semana de abril, Tijuana se engalana por la emisión número uno del Festival Internacional de Cine y Estudios de Género. Con un programa amplio que incluye cine, música, arte, lecturas, performance, conferencias, talleres e impresos, del 1º al 6 de abril. El cine será lo más representativo en esta emisión, Imperfectu lanza, entre varios, el siguiente objetivo: aproximarse al público no familiarizado con los estudios de género. Por ello la selección del material cinematográfico ha sido realizada de acuerdo a películas ya reconocidas dentro de este tema, que a su vez, han sido la base de subsecuentes realizaciones.

Revisar, examinar y sobre todo reflexionar acerca de la diversidad de expresiones de género, orientaciones e identidades sexuales, feminismos variados y alternativos es la idea principal para llevar a cabo esta celebración. La exploración de las múltiples posibilidades de la sexualidad y el género; el cuestionamiento sobre las convenciones del sistema binario establecido y la heteronormatividad que ha limitado y delimitado el discurso sobre el sexo, los sexos.

Al pensar en la palabra “Imperfectu” se revitaliza y revalora el concepto de la imperfección en contraposición al gastado concepto de perfección. El juego de la palabra con terminación en “tu” permite además una proximidad textual con el individuo/la audiencia.

Sobre el término, los organizadores comentan: “Imperfectu, es un adjetivo inventado que persigue la identificación y la hermandad de quienes han sido posicionados fuera de lo normal y hasta considerados seres imperfectos porque trasgreden de alguna manera el sistema binario de sexo y género y la heteronormatividad. A través de este festival, lo que una cultura binaria y heteronormativa lee como ‘imperfecto’/’imperfecta’ aquí es leído como ‘no-normativo’. Por tanto, ‘imperfectu’ se reposiciona dentro de ‘lo normal’, celebrando la diferencia y la provocación que esta segunda lectura presenta.”

Juan Apodaca, crítico de cine, docente y coordinador del Foro de Análisis Cinematográficos (FACINE), dice al respecto: “El cine como una herramienta de vinculación, remite a interpretar desde una perspectiva más amplia, horizontal y con menos peso de la altanería académica; masculinidades, transfeminismos, postporno, intersexualidad y feminismos, son el tema a tratar desde la variante cinematográfica así como el detonante para pensar el cine metodológicamente como herramienta de enseñanza.”

“Imperfectu” es también un festival que propone repensar la cuestión simbólica de frontera dentro de muchas de sus variantes, en este caso, las que existen –o no– desde la particularidad de los estudios de género y la diversidad de las construcciones culturales. Este festival busca impulsar, abrir un espacio, promover, celebrar y crear identificación entre los individuos cuyas ideas y tendencias difieren de los conceptos convencionales de sexualidad, género y sexo.

Con esta primera emisión, uno de los alcances que se busca es consolidar una iniciativa anual del encuentro en la ciudad de Tijuana con representación en Berlín, dado que este Festival ha sido una iniciativa de Josefina Mata (Tj) y Alec Hahl (Alemania).

Este Festival se llevará a cabo con el apoyo del Centro Cultural Tijuana, la Universidad de Tijuana CUT, y la Unión LGBTI Tijuana constituida por el Comité de Turismo y Convenciones de Tijuana (COCUT), Casa Trans, Red Iberoamericana Pro Derechos Humanos y Federación Mexicana de Universitarias; además de la colaboración del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Centro Binacional de Derechos Humanos, el Instituto de Cultura de Baja California (ICBC), El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) y el Foro de Análisis Cinematográfico (FACINE).

La inauguración del Festival se llevará a cabo en la sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Tijuana, el martes 1° de abril a las 6:00 pm con el evento de apertura titulado: “¿Cuál fue tu clóset? Reflexiones sobre la construcción de género a partir de testimonios compartidos.” La entrada es libre.

Para mayor información sobre los participantes, programa y actividades, pase por aquí: Imperfectu.

 

Ilustración por Amaranta Caballero.

¿Qué es pensar un espacio? ¿Cómo se transita mentalmente una región? ¿Cómo se vive un espacio transfronterizo?

El imaginario colectivo ¿se piensa entre dos ciudades o junto a una línea divisoria? ¿De qué lado? Muchas preguntas sugieren el hecho de vivir en una frontera (geográfica, política, económica y cultural). Estudios y estadísticas datan cantidades fluctuantes y precisas en relación al tema, pero ¿cuál es el mapa imaginario que los habitantes crean de acuerdo a sus hábitos cotidianos?

Vivir en la frontera norte de México implica pensar consecutivamente, además de los aspectos de clase socio-económica, en aspectos relacionados con la identidad legal, localización de vivienda, tiempo de estancia en la región, seguridad, movilidad o inmovilidad, redes familiares, redes de trabajo –en y entre las regiones–. En un escenario como éste, observar los mapas mentales de algunos habitantes permite conocer cómo la idea o el concepto de lo transfronterizo se expande, se retrae, se mezcla o se asume incluso como una continuidad sin fronteras.

Pensar la frontera desde la perspectiva de hogar, trabajo, aspiraciones, sueños, límites, separaciones, obstáculos e interacciones es parte de la redefinición del término a partir de las personas que experimentan las fronteras como lugares de cambio y que continúan transformando sus diversos significados.

Dentro de esos esquemas, para esta ocasión, presento algunos de los mapas urbano-fronterizos recopilados en la plaquette titulada: Pájaro: Boek she: Book-she: Libro ella, en ellos podemos concebir cómo las personas imaginan, piensan y trazan la imagen de la frontera dentro de sus actividades cotidianas. El planteamiento fue: “Dibuje un mapa trazando sus recorridos habituales marcando la línea fronteriza.” En algunos casos, la última parte de la indicación no se ve, por lo cual puede leerse e interpretarse el hecho de que las personas transfronterizas asumen e incluyen este factor como parte de su mapa mental sin tener que trazarlo.

Este documento recupera también una serie anónima de voces, incluida como “ecos” más que un registro oficial; y fue realizado a la par del trabajo de campo de Kolar Aparna, estudiante de doctorado de la Universidad de Radbound. Reúne, así mismo, frases de algunas voces fronterizas que viven en la región Tijuana-San Diego.

Aparna comenta al respecto: Las fronteras son lugares de raíces y apegos, de rutas-movimientos-vuelos. Dedico este trabajo a la gente-pájara de frontera, con su capacidad interminable de auto-organización, de imaginación que no se limita por rejas o paredes, siempre vuela.

Voces anónimas por Amaranta Caballero.

Voces anónimas por Amaranta Caballero.

Voces anónimas por Amaranta Caballero.

 

Voces anónimas por Amaranta Caballero.

 

La Ciruela Eléctrica

Existe sobre la calle sexta de esta ciudad un pequeño oasis. No obstante sus dimensiones, proporciona sin cesar el oxígeno básico del melómano: música. Este espacio cumple las funciones también de un pulmón, pues permite un respiro al transeúnte; sin ir más lejos, este sitio alberga algo importante para una ciudad también de músicos: un corazón en perfectas funciones. La sístole-diástole que acompasa desde el peculiar interior del lugar al ruido del tráfico, de la gritería, de los ecos de las calles.

La primera versión de este sitio, tuvo inicio en el swap meet de la calle 10, en 1986. Un buen día Sergio Torres Esquer –coleccionista ya a sus 18 años–, decidió probar suerte con los objetos de su devoción: los discos. Colocó un aproximado de cincuenta vinilos a manera de revistero y comenzó a vender. Luego de un periplo de siete años, hasta 1992, optó por dar el siguiente gran paso: cambiar el sitio de distribución, rentar un espacio y buscar nueva audiencia para darle mayor difusión a la venta de discos usados. Fue en ese momento cuando junto a su colega de entonces, Juan Carlos Flores, mejor conocido como “El sáico” encontró el local al cual nombraron sin preámbulos: La Ciruela Eléctrica, en homenaje a la banda psicodélica norteamericana de los años sesenta The Electric Prunes.

¿Quién es el crew de La Ciruela Eléctrica? Sergio y Norma Torres –en matrimonio desde hace 23 años– melómanos per se y padres de una hija llamada Euterpe; Cipriano Carrazco Gómez y Rafael Núñez quienes sin falta han acudido a su trabajo desde 1996. Pero, ¿qué es precisamente lo que significa trabajar en un lugar de esta naturaleza? Cipriano contesta sin dudar: “Música”, al tiempo que señala su corazón.

Fotografía por Amaranta Caballero.

Fotografía por Amaranta Caballero.

La característica principal de este pequeño templo es el género musical preponderante, el rock y todos sus subgéneros: garage, hard, alternativo, glam, progresivo, electrónico, groove, psicodélico, metal, folk, grunge, indie, punk y un largo etcétera. Además no falta el blues, el jazz, y una sección de música clásica. Generalmente uno puede encontrar verdaderas rarezas de culto. Hablar de los precios iguala la calidez y maravilla del oasis en mención.

Este sitio además, en algunas ocasiones ha sido punto de reunión de músicos que luego han formado bandas. Bandas que con el tiempo se han logrado posicionar en la escena musical nacional e internacional. Pero más allá de las hoy celebridades que han pisado el sitio, La Ciruela Eléctrica sabe de visitas excéntricas y melómanos sibaritas, como: el cleptómano que llegaba calzando suecos de madera, con una pequeña caja que al abrirla dejaba ver una pistola y gruesos fajos de dólares, cleptómano al fin, gozaba tomando los cassettes y ponerselos bajo el brazo mientras de soslayo veía si lo habían observado en la acción; la visita de un silente Morrissey, el cual sin emitir palabra alguna se limitó a observar y señalar a su asistente –con el índice– el vinil que quería comprar y que era precisamente uno de… Morrissey, estos salieron de la tienda, luego el asistente volvería para hacer la compra. Otros visitantes curiosos asistieron el día de apertura en 1994: el señor que vendía periódicos a la vuelta de la esquina fue el primero en acudir a felicitar y saludar; pero el segundo visitante siempre ha contado con gran reconocimiento y mención por parte del propietario de la peculiar tienda: este personaje luego de entrar, observar un rato discos y cassettes, decidió tomar uno de Ministry y darse a la fuga sin éxito, ya que fue alcanzado calles adelante. Sin embargo, Sergio asegura que esa fue “la mejor cruz”, desde entonces no han faltado clientes, visitantes, músicos, artistas y fauna en general.

Pensando que Tijuana ha sido catalogada –entre muchos otros aspectos– como la puerta de entrada del rock a México, ¿cuál es la perspectiva que desde un lugar como La Ciruela Eléctrica se puede observar? Cipriano responde: “Tijuana es una ciudad de músicos. La riqueza musical en sus habitantes es evidente.” Sergio dice: “Además es notable la herencia por el gusto de este género. Ahora vienen hijos de los clientes de hace unos años y buscan cosas específicas. Nunca me gusta recomendar. Este lugar es libre. Cada quien puede ver, buscar, entretenerse. Sólo de vez en cuando y si me preguntan o los veo muy ‘norteados’ es entonces cuando doy recomendaciones.”

Entre otras peculiaridades, una de las joyas vendidas ha sido el vinil Velvet Underground & Nico (Self-Titled LP on Verve torso cover); cuenta Sergio que unos ingleses llegaron frente a la tienda en un taxi amarillo (los del sitio de la línea), se bajaron, preguntaron por el disco, pagaron y se volvieron a subir al taxi para regresar “al otro lado”.

No obstante el éxito de la tienda entre sus conocedores y visitantes clandestinos, el auge de los viniles y cassettes se vio frente a una jugada casi al más puro estilo jaque mate entre los años 2009-2011. ¿Cuál fue la razón? El Ipod. “El download de la música vía Internet no es un problema. El problema es el objeto”, asegura Sergio. “He pasado crisis económicas, cambios de gobierno y sin embargo, el objeto es lo que determina. A la gente le gusta la música pero la moda impone cómo la escuchas. Afortunadamente 2012 volvió a ser un buen año, hasta la fecha.” Otro dato curioso, comenta Sergio: “Apenas en la última década comenzaron las mujeres a entrar a comprar discos. Antes nuestros clientes siempre eran hombres y si llegaba a entrar alguna mujer, venía acompañada de su novio. Afortunadamente eso ha cambiado”.

A punto de cumplir 20 años de aniversario La Ciruela Eléctrica es punto de referencia en Amoeba Music pero lo mejor gentil lector, es venir a Tijuana y entrar a conocerla.

Cipriano Carrasco y Sergio Torres, fotografía de Amaranta Caballero Prado.

Cipriano Carrasco y Sergio Torres, fotografía de Amaranta Caballero Prado.

 

Una de las aficiones más divertidas que adquirí en la infancia fue leer minificciones. Mi abuelo materno Alfonso Prado Soto, anticronista de la ciudad, escritor memorioso, colector de historias, humorista negrísimo, especialista en árboles genealógicos y de oficio abogado, tuvo a bien un día prestarme una de las revistas otrora editada por don Edmundo Valadés, la famosa El Cuento, revista de Imaginación. Con ella me inicié en el gusto por la lectura de cuentos, relatos breves y minificciones, así como de la manufactura del diseño de viñetas. ¡Cuántas cosas aparecían en esa fabulosa revista! Las cartas de la audiencia, las respuestas del editor, los textos, las portadas, los dibujos e incluso los anuncios eran sorprendentes y sobre todo: divertidos.

Con el tiempo, la adicción era tal que comencé a escribir minis y relatos brevísimos. En fin, un divertimento que hoy en día agradezco. Sin siquiera sospecharlo, he tenido la suerte de participar en algunos proyectos y libros editados por especialistas en el tema: Javier Perucho, Marcial Fernández y José Manuel Ortiz Soto. Trabajar con ellos siempre ha sido un placer.

En esta nota presento un set de minificciones, algunas de ellas ya publicadas. Gentil y amable lector (a), pase usted y sin más, diviértase:

 

Telarañas

Sin pensar y sin querer, cada tercer día, comencé a recolectar arañas; debajo de la cama, detrás de las puertas, en las esquinas del techo del baño, bajo las cajas de papeles y libros, en la distancia que existe a veces entre las macetas. Busqué también atrás de los muebles pesados: roperos, libreros, cómodas. Tus pupilas. Cada vez que encontré una la bañé, la vestí, la maquillé, la perfumé, le cepillé el cabello, le di de beber un poco de café y le conté mis mejores historias. ¿Quieres saber qué obtuve a cambio?

 

Filosofía postcolonial

Luego de dos accidentes casi fatales: pérdida del oído en una oreja y fractura múltiple en la pierna izquierda, una vida entera de sufrimiento y trabajo, el viejo minero ríe porque ya sabe que sí se puede estar absolutamente solo.

 

Evil live

La chica más guapa, inteligente, sensible, audaz y divertida del mundo tiene una pata de cabra y otra de gallo.

 

La muerte de

El día en que las notas de pie de página iniciaron la estampida, murieron juntos el libro y el autor. Yo lectora, doy fe.

 

Poiesis

Hubo un griego que demoró en escribir versos, sin embargo abrió una pollería. Murió pobre.

 

La historia real

No fue precisamente un acto de fe la salvación de Jonás. Profeta al fin, sabía que las ballenas además de alérgicas a las algas marinas son ateas.

 

Lux interior

Siendo los peces abisales estudiosos de la filosofía oriental, de la tecnología de punta, así como del género musical denominado garage punk, esta noche anunciaron al público el título de su próximo libro.

Entre árboles y aves

Era tal su estridencia que entre el maple, el arce y el guajolote decidieron llamarlo: Manuel.

 

Papelería

Los hachazos fueron varios. No descansó hasta talar el último lápiz que antes fue árbol.

 

Sobre el Big Bang & el Little Pum

Ahora que vivo por mis fronteras, me alegra saber que cierto personaje aún no ha sido reclamado por los extraterrestres. La abducción aún no se concreta. Por medio del lenguaje de los delfines puedo volver a comunicarme con él. En alusión-alucinógena-alienígena a su mafufa teoría del Universo Fusilhawkingniana (según la cual el Universo en el que vivimos se está desarrollando dentro de un hoyo negro muerto) proclamo y confieso que en completo estado de conciencia pilotearé la Nave Nodriza con toda una comunidad abordo para desentrañar un poco de la carne podrida de nuestra Madre Galaxia, donde ‒embriones apenas‒ nadamos felices en la expansión de La Nada.

Ojalá no seamos parte del Legrado Universal, ni tampoco muramos ahogados en el algodón cósmico de un kótex galáctico.

 

El tiempo empaquetado

Mientras caminaba por las calles de un país vecino, me topé con varias cajas sobre la banqueta. Cajas medianas, rectangulares, de cartón café acumuladas unas sobre otras. Una de las cajas develaba el misterioso contenido. Decía en letras negras, grandes, mayúsculas y minúsculas trazadas por mano humana la palabra: Kronos.

Supe entonces que si me llevaba una de tales cajas tendría tiempo asegurado para después de la muerte. Supe también que ni Oscar Wilde hubiera imaginado esto para su Dorian Grey. Supe que el tiempo venía empaquetado en pequeños sobrecitos y que podría ser soluble, con sabores y listo para disolverse en agua. Se me antojó prepararme bebidas de tiempo incomprensible, tiempo improbable, tiempo invaluable, tiempo inamovible, tiempo imparable. Haciendo algunas mezclas podría obtener incuso bebidas con efecto déjà vu. En esas andaba cuando me robé al Tiempo en un segundo y lo guardé convertido en su imagen: una fotografía.

 

P. D.: Siempre pensé que los primeros en vendernos el tiempo empaquetado serían los japoneses, no los gabachos. Me equivoqué.

 

Revelación

Al borde del suicidio estaba cuando lo pensó mejor: ella, como la postmodernidad, tan sólo era un proyecto inacabado. Oronda, salió chiflando a dar un paseo para inspirarse.

 

Fulminante

El ataque comenzó de la nada. Tomó unos segundos para que se llevaran las manos al estómago. Iniciaron las convulsiones. A los dos minutos ella y él, entre lágrimas y gesticulaciones, hipaban. No pudieron más. La risa acabó con ellos.

Fotografía por Amaranta Caballero.

El trayecto para llegar al albergue fue largo, sin embargo veloz. Temprano tomamos un taxi de ruta que nos llevó por la vía rápida hacia las inmediaciones de la zona de El Lago —en la zona este de esta horizontal ciudad—, y luego de cruzar varias calles y colinas llegamos a la casa.

La casa–albergue es mediana, aunque genera la sensación de amplitud porque tiene dos patios. A un lado, los vecinos sembraron un naranjo y hoy estaba cargado de su anaranjado fruto. “Ahí va la niña come–tierra”, dijo alguien; recordé de inmediato a Rebeca Buendía y sus hábitos de comer tierra y cal de las paredes. Sólo que esta niña no lo hace a escondidas. A las 10:15 am de hoy, domingo, más o menos 25 niños y niñas —en compañía de sus padres— esperaban dentro del albergue las instrucciones a seguir para pasar un día más antes del cruce hacia los Estados Unidos.

Sin pensar en ello, escapamos por unas horas del mundo de los adultos. Para eso, nos subimos a un aeroplano rojo de madera, cerramos los ojos y emprendimos vuelo. De un rollo de papel blanco cortamos varios metros, los pegamos sobre una de las paredes dentro del área de la sala–comedor de la casa; sacamos las crayolas y los lápices. Los niños y las niñas ya jugaban, ya se correteaban, ya salían al patio, ya regresaban luego de sentir el aire pesado, caluroso y con tierra que al estilo de los vientos santana, en algunas temporadas, suelen azotar por esta región.

Primero llegó volando un búho. No. ¿Qué digo? Primero llegó el pico de un búho. Luego su cabeza, las garras y el plumaje. —¿Quién sabe qué es esto?—,“un pájaro…” “Un gato…” “Un búho”, gritó Jenny. De a poco, los niños y las niñas comenzaron a venir, a sentarse, a quedarse quietos detrás de la fila de crayolas que a manera de colorida e imaginaria frontera permitía dar un espacio para observar cómo el papel sobre la pared se iba poblando. —¿Alguien sabe qué es lo que hay aquí?—, “un bosque”.

Sin avisar, aparecieron las cabezas flotantes de conejos. Dibujemos tres… no, cinco… no, siete… no, diez. Diez cabezas flotantes de conejos. Una rama sin árbol para el búho. Un sol pequeñito a la derecha y dos lunas: una llena y otra menguante. —¿Qué pasa en este bosque? ¿El día o la noche?—, “¡Los dos!”, contesta un coro de seis voces. Tres niños son tocayos y el más pequeño del grupo, de año y medio, de nombre Bryan, se apodera de un puñado de crayolas y no se despega de la pared. Intermitente voltea a ver a la maestra y sigue dibujando.

 

Fotografía por Amaranta Caballero.

Fotografía por Amaranta Caballero.

‒ ¿De qué están hechas las nubes?

– ¡De agua y de granizo!

– Yo paso maestra, a dibujar el granizo más pequeño del mundo.

– Yo paso, yo paso maestra, a dibujar una yegua negra.

– Yo paso, yo paso, quiero dibujar un chango y luego un tren.

– Yo quiero dibujar un árbol y un pino y luego otro árbol.

– ¡Faltan unas mariposas y las flores!

– ¡También las abejas!

Fotografía por Amaranta Caballero.

Fotografía por Amaranta Caballero.

‒ ¿Y quién más falta en este bosque?

– ¡La Llorona! Grita Axel.

‒ ¿Cómo es La Llorona?

– ¡Pelona!

– ¡No, de pelo largo, largo!

– ¡No, La Llorona tiene el pelo mocho de un lado!

Animado el bosque entre estruendo de niños y niñas: cantaron pájaros, llovió y luego salió el sol, nadaron cisnes, ataviadas de rojo surgieron las hormigas.

‒ ¿Y quién nos falta? ¿Falta alguien?

– Sí… bueno, no falta pero lo voy a poner.

‒ ¿A quién?

– A Dios. Arriba de una nube está Dios, dibujado con un sombrero café pero en realidad es su corona… ¡Mamá, ¿de qué es la corona de Dios?!… Ah sí, de espinas.

– Yo le voy a tapar la cara a Dios. Para que no pueda ver. Mira, con el color café.

– Y aquí ponemos la casa de los colores, que está llena, muy llena de colores. Es una familia muy grande.

‒ ¿Y tiene ventanas esa casa?

– No, sólo colores ¿Maestra, qué no ve?

Fotografía por Amaranta caballero.

Fotografía por Amaranta caballero.

*

Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes, mejor conocida como The NIYA (National Immigrant Youth Alliance), opera una casa-albergue de Tijuana y desde el día siete hasta el diez de marzo promueve la campaña: “Tráiganlos a casa/Bring them home”. Alrededor de 150 personas de diversos estados de la República, con un aproximado de 30 niños —cuya edad va de meses de nacidos hasta de 14 y 15 años—, adultos y jóvenes esperan a mañana para cruzar hacia los Estados Unidos y pedir de manera legal su reinserción con sus familiares; ya que en su mayoría fueron deportados o auto deportados sin saber después de vivir varios años, trabajar o realizar estudios en aquel país.

El albergue donde los migrantes se encuentran ahora funciona permanentemente como comedor comunitario; durante estos días facilita sus instalaciones así como su apoyo incondicional.

Gracias a Manlio César Correa, por su entusiasmo, trabajo y convocatoria para ir a jugar con los niños y niñas inmigrantes.

Memorias del Encuentro de Arte de León: Poesía

La ciudad de León, en Guanajuato, lleva algunos años trabajando a favor de dinámicas, actividades y espacios culturales. Además de la Feria Nacional del Libro o el Festival Internacional de Arte Contemporáneo durante diciembre del 2012 se llevó a cabo el primer Encuentro de Arte de León (EAL) y dentro de sus actividades el Encuentro de Poesía.

A grandes rasgos la dinámica ha sido ésta: en la Revista Cultural Alternativas se publica una sección fija mensual con textos poéticos, en ella se presentan y reúnen propuestas, traducciones y demás escenarios en torno a poéticas diversas. De esa reunión y presentación de autores surge la invitación a participar en el mencionado Encuentro; entonces la dinámica crece.

En aquel diciembre de 2012 se llevaron a cabo lecturas, conferencias, talleres y piezas interactivas a partir del trabajo de los autores y autoras convocados. Fuimos: Luis Jorge Boone, Rocío Cerón, Daniel Bencomo, Ángel Ortuño, Raúl Karam, Pedro Mena, Xavier Ángel Martí, León Plascencia Ñol, Sergio Ernesto Ríos, Eduardo Padilla, la que esto escribe y Julián Herbert ―aunque él no pudo estar presente sus textos aparecen en las memorias―.

Personalmente celebro el hecho de que los organizadores se hayan dado a la tarea de realizar este documento. Hoy por hoy, editar Memorias es paradójicamente casi un asunto olvidado. O por lo menos, luego de Festivales y Encuentros, cada vez es más raro que se edite, forme y publique una semblanza de lo acontecido. Un libro que compila las memorias colectivas, siempre será un documento de consulta, de rescate, de precisamente como el nombre lo indica: de registro.

Durante febrero recibí las Memorias del Encuentro Nacional de Arte, así como la compilación de poesía titulada 12 Voltios que realizó Pedro Mena con ilustraciones de José Zarzi, incluye además un libro de dramaturgia y un libro de narrativa. La coordinación a cargo de Carlos Hugo González produjo también una memoria gráfica y testimonial y un video que reúne algunas de las mejores secuencias de las actividades en el EAL, 2012. He de decir que siempre celebro el hecho de que ―a veces― se tiene la suerte de que personas preparadas y preocupadas por la cultura propongan y promuevan proyectos de esta naturaleza y no renuncien hasta verlos realizados. Este es un feliz caso.

En ese sentido estos libros, como proyecto editorial, son presentados y donados a diferentes universidades y bibliotecas de la región Centro-Occidente, como ejercicio primordial de promover a sus autores y autoras.

El segundo Encuentro se llevará a cabo del 1° al 11 de mayo, pues se ha integrado a la programación de la Feria Nacional del Libro de León, que en 2014 celebrará su 25 aniversario.

por, Alejandro Linares Garcia

Una vez más la cúpula del recinto del Ex Teresa Arte Actual, así como los salones del Palacio de Minería y el Centro Cultural España fueron invadidos por la poesía pero esta vez, más que nunca, de manera sonora. Como desde hace cuatro años se ha llevado a cabo el programa Enclave, dirigido excepcionalmente por la poeta Rocío Cerón.

¿Qué es Enclave? Es un proyecto que propone un encuentro, un espacio para expandir híbridos y múltiples posibilidades a través de los diversos lenguajes contemporáneos. Enclave reúne a poetas y críticos para compartir de manera colectiva su trabajo creativo así como las exploraciones sobre las diversas ideas y metodologías.

Todo ello dentro del marco de actividades de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM).

Durante esta emisión la pauta fue: la sonoridad como extensión, diálogo, puente, expansión; la performatividad del habla: sonidos, ruidos, cuerpo, voz, tecnología, pulsión, etno-poesía, el flujo sanguíneo, la poesía muda. Para ello, se reunieron a partir del miércoles 26 al viernes 28 de febrero los siguientes participantes: Rojo Córdova, Amanda de la Garza, Martín Gubbins, Óscar Saavedra, Tito Rivas, Pedro Serrano, Roberto Cruz Arzábal, Israel Martínez, Maricela Guerrero, Jorge Méndez Blake, Ana Franco Ortuño, Rocío Cerón así como la que esto escribe.

Secuencias, procesos creativos, piezas que hablan y actúan. Lo vivido dio pauta para un recorrido durante el cual la percepción y los sentidos abrieron todos sus canales (válvulas cerebrales diría Huxley) para recibir, por ejemplo: la lectura de la letra “o” tomada de la cúpula de una capilla y transcrita sonoramente por Martín Gubbins; las onomatopeyas: el pam pam pam gutural  así como el sonido de los puños sobre el pecho en un poema sonoro de Rojo Córdova; la reverberación a partir del texto El Grafógrafo (escrito por Salvador Elizondo en 1972) reescrito hasta traducirlo como El Fonófono: un ser que se escucha escuchar, en la voz de Tito Rivas. Sin pensarlo dos veces, anuncio: tengo un tema amplio para escribir un libro con/de/sin/por/para/contra/de/desde poemas.

Unas de las actividades más interesantes como intensas fueron, sin duda: las clínicas de imaginación poética, ya que fue el espacio donde los participantes pudieron explayar y compartir sus experiencias sobre las diversas búsquedas, metodologías, técnicas o modalidades de sus procesos creativos con personas interesadas en el tema. En su mayoría, la audiencia estuvo formada por alumnos o alumnas de algún ramo artístico, por lo cual la clínica gozó de una gran retroalimentación. El diálogo se transformó en una suerte de animal, vivo y en movimiento que originó preguntas y respuestas, sugerencias y contribuciones que fueron más allá de una común presentación de proyectos. El conocimiento se expandió. Las poéticas se dispararon y se instalaron en los diversos circuitos de la mente. Por lo menos, he de decir que eso es lo que me sucedió a mí durante las dos emisiones de dicho festival a las que he sido invitada.

Además de las lecturas de poesía, por otro lado, las mesas de discusión tocaron los siguientes temas: “La poesía sonora y su reverberación en el arte contemporáneo” y “Sonoridades en diálogo con el cuerpo”. En la primera, la sesión partió de la pregunta: ¿Cómo aparece el signo poético en el arte contemporáneo? Las fusiones del arte contemporáneo y la literatura desde perspectivas y prácticas artísticas diversas, tales como el arte sonoro, o bien a partir de aquellos ejercicios que interrogan a la poesía desde otra estructura y campo de recepción. En la segunda mesa, la charla se llevó a cabo con los planteamientos de fronteras, rupturas y reelaboraciones semánticas entre dos lenguajes. Tanto artistas como poetas hablaron de nomenclaturas y sus fragmentaciones: la voz como poesía: canto; no mero signo lingüístico, también sonido corporal, transmisor de sentido.

En este párrafo especialmente quiero agradecer a Sol Waldo (mezzosoprano) amiga y una de mis colaboradoras en la serie “Pájaros Pautados”, la cual presenté en esta ocasión como ejercicio de correspondencia y de traducción entre la gráfica, el sonido y la palabra. Esta serie forma parte del proyecto más amplio denominado: “Mil pájaros mil. Tesis autodoctoral.”

Tres días intensos de actividades y para concluir el programa se llevó a cabo la “Muestra poética de exploraciones sonoras”, una sesión donde atmósferas, voces, palabras, beats, campos áuricos y locuciones en movimiento fueron las formas en que la poesía se instaló en el espacio barroco y excelso del Convento de San José y el Templo de Santa Teresa la Antigua, actualmente nombrado Ex Teresa Arte Actual.

Sin más, cierro esta nota con dos participaciones que tuve el privilegio de escuchar: el poema de Salvador Elizondo reinterpretado magistralmente por Tito Rivas (músico e investigador del fenómeno acústico), ―si es posible, gentil lector, léalo en voz alta―:

El Fonófono

a Octavio Paz y Salvador Elizondo

 Escucho. Escucho que escucho. Me puedo oír escuchar que escucho y también puedo escucharme oír que escucho que escucho. Me recuerdo escuchando ya y también oyéndome escuchar que escuchaba. Y me oigo recordando que me escucho escuchar y me recuerdo escuchándome recordar que escuchaba y escucho oyéndome escuchar que recuerdo haberme oído escuchar que me escuchaba oír que recordaba haberme oído escuchar que escuchaba y que escuchaba que escucho que oía.

También puedo imaginarme escuchando que ya había escuchado que me imaginaría oyendo que había escuchado que me imaginaba escuchando que me oigo escuchar que escucho…

Y con el ejercicio vocal que Sol Waldo hizo para el pájaro “Semillero” de la serie “Pájaros Pautados”. Escuche usted con atención, aquí:

 

 

Para leer Isla de Claudia Ramírez Martínez, la autora nos proporciona varias herramientas, en primer lugar: Una tabla de salvación. La poética de este libro-objeto plantea a través de un juego de frases cortas y puntiagudas una reflexión: la capacidad de sobrevivencia. Al abrir la caja-isla literalmente comienza el viaje donde toda persona lectora se descubre náufraga. ¿Está usted listo o lista para zambullirse, echarse el clavado?

Isla comprende entre sus páginas un singular registro textual y visual que al tiempo que cuestiona, proporciona las múltiples y probables respuestas. Isla es eso: un lugar donde los binomios en blanco y negro, catalizan, aceleran el pensamiento. De manera lúdica e inteligente el campo semántico demarca un horizonte provisional pero también se extiende con tal amplitud, casi, como la composición geológica de la arena.

Si bien en el libro-objeto una de las premisas es la interacción, en esta pieza los lectores —o náufragos— interactúan consigo mismos ante la posibilidad de encontrar un espacio personal para refugiarse, resguardarse, protegerse o ahogarse. La capacidad de sobreviviencia se define en esta travesía al igual que toda probabilidad de lectura.

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Más allá de la idea de un Robinson Crusoe que llega y se instala para sobrevivir, al interactuar con Isla los náufragos abren y cierran las frases donde la palabra, a veces, devela los mensajes lanzados dentro de botellas al mar. Palabras-contenedores, palabras-olas, palabras-movimiento. Isla es también la transición del lector entre lo sedentario y lo nómada, entre la brújula y el mapa de ruta, entre el braceo contra corriente y la secuencia precisa de la respiración.

Siendo Isla un pedazo de tierra en el territorio del lenguaje, la palabra se transforma en la tabla de salvación en el territorio del mar. Articular y desarticular el orden de la secuencia de las páginas, recorrer entre y con burbujas las letras y su peso son parte del provocativo juego de esta pieza.

 

¿Qué puede significar un libro-objeto de esta naturaleza?

Definitivamente: búsqueda.

 

¿Qué detona un artefacto como Isla?

Sin duda: un desafío.

 

¿Son estas circunstancias que pide un lector?

Nunca nada más que eso.

 

Al igual que los libros tradicionales, Isla plantea una narrativa con todos los elementos necesarios: formula un inicio, nudo, desenlace, pero además provee las secuencias para desarrollar una gama de reflexiones múltiples que mantienen a flote toda acción y consecuencia.

Es importante saber que al final, este libro generoso nos otorga la posibilidad de reorganizar y estructurar una nueva secuencia —de pensamiento, de sensaciones, de percepciones— que curiosamente nos permite ver un nuevo inicio. Isla al igual que un tesoro antes de abrir, mantiene a los lectores-náufragos en la expectación y el límite del asombro y la maravilla.

Esta pieza ha sido presentada en la 1ª Feria del Libro de Artista en la ciudad de Guadalajara, realizada por la Editorial Lia durante los días 19, 20, 21, 22 y 23 de Febrero del presente año.

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Acerca de la autora:

Claudia Ramírez Martínez (Guadalajara, Jalisco 1967). Artista multidisciplinaria. Vive en Tijuana desde 1989. Cuenta con varias exposiciones individuales y colectivas, acciones e intervenciones públicas. Participó en la muestra colectiva de Libro-Objeto, Construcción y diálogo de la escritura, Galería NODO en 2011, y en la Feria del Libro de Tijuana, 2012. Seleccionada en la colección de Poesía Visual Mexicana 2013. Imparte talleres de arte para niños y de grabado en instituciones locales. Dirige el proyecto Broche del Árbol,  taller de gráfica.

 

(Fotografías de Amaranta Caballero Prado)

Amaranta Caballero
Amaranta Caballero Prado (Guanajuato, 1973). Realizó estudios de licenciatura en Diseño Gráfico y la maestría en Estudios Socioculturales. Ha publicado los siguientes libros: Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011), Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009), Todas estas puertas (Tierra Adentro, 2008), Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005) y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En Mayo de 2012, participó en las jornadas literarias “Los límites del lenguaje” con sede en Moscú. Su trabajo escrito y gráfico ha sido incluido en varias antologías así como en revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2001 vive en Tijuana. Ama la música y ama dibujar.

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Odio los bailes de quince años, las fiestas con globos, todas las kermesses, las tandas, las pirámides de Amway, los mensajes grabados de los bancos y las ventas de garaje, las reinas de la primavera y los peinados de salón.
Secretaría de Cultura