Tierra Adentro

Alacena

El blog de la Redacción de Tierra Adentro.

 

Tierra Adentro se queda en casa. Vía una de las muchas aplicaciones que emulan digitalmente una oficina, seguiremos revisando textos y programando publicaciones. También tomaremos las siguientes medidas:

1) Otorgaremos una prórroga a la fecha límite de entrega de la Convocatoria para publicar en el Fondo Editorial Tierra Adentro. Recibiremos libros para el plan editorial de 2020 hasta el 30 de abril. Esperaremos con gusto leer sus propuestas, y confiamos en que esta ventana de tiempo otorgará a muchas más personas la oportunidad de participar.

2) A partir del próximo lunes 23 de marzo empezaremos a publicar 15 libros del plan editorial 2018 para descarga gratuita. Estos libros son ya piezas clave de la mejor literatura mexicana joven:

 

Principia, de Elisa Díaz Castelo

Chicharrón de oso y algunos cuentos del fracaso, de Ana Fuente Montes de Oca

El vals de los monstruos, de Lola Ancira

Barranca, de Diana del Ángel

La castellane errante, de Pablo Piceno

Melancolía de los pupitres, de Jaime He

Nido de serpientes, de David Espinosa El Dee

Linde faz, de Aldo Rosales Velázquez

La noche sin nombre, de Hiram Ruvalcaba

Strauss quería pastel, de Adrián Chávez

Cosmos nocturno, de Gerardo Lima Molina

De las cenizas de la tierra, de Néstor Pinacho

Días de Jengibre, de Hugo Roca Joglar

El museo de las máscaras, de Sergio Pérez Torres

Fisuras o el leviatán en el cielo, de Juan Carlos Delgado

 

3) Por último queremos recordar que la convocatoria para publicar en la revista en línea sigue abierta, y estaremos recibiendo testimonios, cuentos, poemas, cómics, videoarte, crónicas o cualquier otro tipo de manifestación artística que tenga que ver con la transformación que la vida diaria ha tenido en estas últimas semanas.

 


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.

 

Ir simplemente hacia delante, sin cambiar el ritmo de nuestros pasos, no es una opción. No debió serlo nunca y sin embargo no nos hemos detenido a escuchar lo que se nos está gritando. Estamos matando mujeres. Estamos matando hombres. Estamos matando al planeta. Estamos caminando sin medir la diferencia, sin observar el efecto que tienen nuestras pisadas por donde pasan. 

Estamos alienados sin saberlo, y cualquier conocimiento que tengamos del (los) problema(s), en tanto no se manifieste en nuestras acciones, tendrá un nulo efecto sobre la realidad. ¿Sabemos detenernos? ¿Queremos detenernos? No soy ese tipo de hombre o Es gente mala contra gente buena son argumentos cortos que no alcanzan a medir la gravedad del asunto, el estado de la cuestión, cuando se trata de la masculinidad. 

Quebrar el cerco es difícil. Quedarse dentro y esperar que el cerco desaparezca, fácil, pero inútil. Quizá por eso sea tan común ver cómo le preguntamos a mujeres en redes sociales, ¿qué hacemos nosotros? en un intento “noble” de “ayudar”. ¿Cuántos le hemos hecho la misma pregunta a otro hombre?

Hacer. Qué hacer. Se pregunta casi como si hacer la pregunta fuera hacer algo. Preguntar algo en Twitter es más fácil (pero no por mucho) que comenzar a leer al respecto, hacerse una idea del panorama. Pero queremos respuestas simples, digeridas. Una recomendación de libros. Un hilo que nos diga qué hacer, cómo comportarse, qué hacer en caso de, o cómo actuar en respuesta a. Queremos un hilo que solucione las preguntas que no nos hemos tomado el tiempo de hacernos.

La realidad es que, para llegar a esas respuestas, hace falta tener conversaciones profundas y dolorosas, y abrirnos también a un tipo de sentimentalidad entre hombres que la masculinidad simplemente no puede aceptar. Podemos leer al respecto y evaluar nuestras acciones, pero en tanto no nos sepamos abrir a otros hombres sin escudarnos detrás del pacto patriarcal, difícilmente habrá un cambio.

Hoy estamos nosotros. Pero todos los días nos encontramos en espacios de hombres. No deberíamos tener que ir a círculos de hombres para poder hablar de cómo nos sentimos y para hacernos la pregunta con la que empieza todo: ¿Qué hacemos nosotros? 

Será la primera de muchas, muchísimas preguntas que seguirán, que nos corresponden enteramente y que requieren de honestidad, empatía y cariño al momento de responderlas.

Pero son preguntas que podemos hacer todos los días. En los espacios que hemos utilizado para contar chistes o para hablar del fútbol. En la mesa con los amigos un viernes. Sí, implica pláticas más complejas, menos divertidas, pláticas incómodas que posiblemente cambien cómo nos vemos y cómo vemos a nuestras amistades.

No están las cosas como para voltear la mirada cuando no se trate de algo que nos agrada. Hay mucho en este mundo que es desagradable, y mucho trabajo que no hemos hecho. Pero podemos hacerlo, si lo hacemos juntos, críticos pero con ternura. Así como nos dijeron que no deberían ser los hombres.

 

Una serie de alucinaciones provocan que se desmorone el mundo de Natanael. Cuando la enfermedad mental se asoma, los amigos, las parejas y la familia desaparecen. En este su primer libro, David Alfonso Estrada realiza una radiografía de la esquizofrenia como nunca se había visto en la literatura mexicana. Es un viaje infierno adentro que transcurre entre anexos, fugas de narcotraficantes y la miseria del mundo cultural. La pecera de Dios es un debut literario rarísimo y siempre sorprendente.

En este libro-teaser, realizado por el mismo David Alfonso Estrada, la imaginería visual de La pecera de Dios salta del libro para darnos una muestra de la imaginativa prosa que caracteriza la novela. Rituales, magia, profecías y mitos se vuelven realidad en esta extraña narración, ganadora del Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras / Border of Words 2019.


 

 

 

Ilustración de Isela Xospa

Se acerca el Día Internacional de la Lengua Materna y en Tierra Adentro decidimos celebrarlo la semana entera. Del 17 al 21 de febrero podrán encontrar textos de autoras increíbles que tienen en común el compromiso con la vida de una lengua. Inauguramos la conmemoración con la escritora, traductora y actriz maya tsotsil Ruperta Bautista, quien participa con Yon’ton k’ak’al y otros poemas.

No podía faltar Sol Ceh Moo, ganadora del Premio de Literaturas Indígenas de América 2019, quien, a través de una entrevista, nos habla de su compromiso social como escritora, así como la lucha en contra de los prejuicios que envuelven la literatura indígena. El zapoteco, por su parte, aparece desde la experiencia personal de Biaani Garfias y la dinámica familiar en la que se instaura el conocimiento o desconocimiento de esta lengua en el ensayo ¿Y si nos quedamos sin alguien para hablar?.

Por supuesto nos interesa introducir voces jóvenes como la de Alejandra Lucas, quien participa con Tres poemas en lengua tutunakú, donde las transformaciones corporales son uno de los focos principales de sus metáforas.

Yásnaya Elena, lingüista mixe, en Mujeres indígenas y escritura, ensaya alrededor del acto de escritura como subversión, mientras problematiza, también, las implicaciones de una alfabetización no incluyente con respecto a las lenguas originarias.

Más adelante podrán encontrar un ensayo de Susana Bautista, Levantar la voz con la palabra, que aborda la relevancia de proyectos editoriales especializados en la publicación de mujeres escritoras en lengua originaria, tales como Pluralia y Originaria; además, hace un recuento de los esfuerzos editoriales e institucionales por visibilizar la escritura indígena. Al tiempo que Adriana López nos regala la belleza de la poesía en tseltal en Ants te ajk’ubal / La noche es una mujer.

Por último, cerramos esta celebración con Yavanel jbats’i k’op / El grito de mi lengua y otros poemas, de Angelina Suyul. El grito de su lengua, el tsotsil, es un grito metonímico de la gran diversidad lingüística mexicana. Es ese grito, a través de la poesía, del ensayo, de la escritura como forma de resistencia, el que esperamos que nos acompañe toda esta semana de celebración. Sabemos que para la supervivencia de las lenguas se necesitan muchos más esfuerzos continuos, así que es un grito que espera convocar más ecos.

No olvidemos reconectar con la celebración del año pasado, para que los nuevos lectores, o aquellos asiduos releer, puedan visitar la trayectoria histórica de Tierra Adentro en la celebración de la diversidad lingüística mexicana. Aquí pueden encontrar el número de la colección La Ceibita, titulado Lenguas de América (2016) (2016) y compilado por la académica Luz María Lepe Lira. Así como los textos Yuilal Mak abejk’ajon / Fui parto en mes Mak, de Adriana López, Bicéfalos, de Nadia López García y Cinco poemas de Judith Santropiero.

Antes de enviarlos por este camino de la riqueza lingüística, cabe dar un agradecimiento especial a Susana Bautista Cruz por su genuino interés y apoyo a la difusión de la obra de escritoras en lengua originaria, y en la elaboración de este especial.


Autores
Estudió Escritura Creativa y Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Obtuvo la beca de investigación Santander-UCSJ con el proyecto de tesis El ritual erótico de L. iluminada: análisis de Lumpérica de Diamela Eltit. Ha publicado en SinEmbargoMX y la revista Este país. Durante el 2019 fue parte del International Writing Program’s Women’s Creative Mentorship Project de la Universidad de Iowa.

Ilustrador
Isela Xospa
Originaria de la Alcaldía de Milpa Alta, es ilustradora, archivista y editora independiente de origen nahua. Ha trabajado para el Fondo de Cultura Económica como diseñadora gráfica, en el ILCE México como diseñadora editorial y en el David Bowie Archive como archivista. Actualmente dirige Ediciones XospaTronik (2014) proyecto que surge como una editorial autogestiva e independiente que aborda temas y personajes de Milpa Alta, región nahua del sur de la ciudad de México.

Latinoamérica arde, Chile despertó. Desde la semana pasada, miles de chilenxs se han movilizado en demostración de su descontento con la situación política de su país.

Lo que comenzó como protestas en contra del alza al precio del transporte público se ha vuelto una lucha con un trasfondo demasiado conocido para Latinoamérica: impunidad, corrupción a nivel estatal, desigualdad, neoliberalismo.

La postura de Sebastián Piñera, presidente chileno, de declararse en guerra contra el pueblo trae a la memoria un siglo XX desdentado: desde los años de la dictadura no se habían decretado toques de queda en Chile, ni se había visto la militarización de las calles.

Pero a diferencia de hace tantos años, el pueblo Chileno no tiene planes de dejarse someter. Piñera ha despertado muchos fantasmas, pero son más los fantasmas del pueblo que despiertan para luchar. 

En Tierra Adentro no nos queda más que solidarizarnos con el pueblo de Chile por medio de este artículo: aquí están las voces, las palabras y las imágenes de quienes se encuentran en las calles luchando por un cambio, a pesar de la militarización, a pesar de los toques de queda, a pesar del humo y los escombros.

Desde el haikú hasta el simple relato, desde los videos hasta las fotografías de “voguing” frente a militares, estos son los testimonios del desorden y de la resistencia chilena. 


Haikús y fotos de Franka Polari

 

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La luna mengua.‬

Lemebel yegua se recuerda.

Toque de queda‬.

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Polvo y mota,

Gas lacrimógeno:

Briza de Torreta.

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“!Uh! !Uh! Qué calor!”

“Qué guanaco qué calor”:

Santiago en flor.

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 Testimonio de Paola Chaparro

 

El alza en la tarifa del metro se constituyó en el factor detonante de un malestar que venía por décadas incubándose en la sociedad chilena.

El viernes 18 de octubre la población estudiantil, después de un par de días protestando bajo la consigna de #Evade, convocan a una protesta masiva en contra del aumento, a través de prácticas de evasión del pago.

Al querer abordar el metro a mediodía, me encuentro con la estación cerrada y resguardada por efectivos de las fuerzas especiales de carabineros. Empecé a caminar por un centro de Santiago en el que algo se estaba gestando.

Ante la provocación por el cierre del metro, la evasión se transformó en barricadas, quema de estaciones y, paulatinamente, en una instantánea desobediencia civil contra todo aquello que representa el capital.

La respuesta por parte del gobierno ha sido la criminalización de las protestas, mostrando una incapacidad para reconocer el descontento anidado y las razones por las cuales se ha generalizado el estallido de una población que a lo largo del país dice: ¡basta!

Al unísono se oyen consignas en contra de las prácticas neoliberales que diagraman nuestra cotidianidad, las cuales también confrontan a una clase política/empresariado indolente de la demanda social.

No hay centro, ni figuras, ni liderazgos que se apropien de esta manifestación. El descontento está diseminado, es inorgánico, pareciera que se están inaugurando modos en los que se expresa una politicidad horizontal.

La protesta se incrementa y la represión se recrudece, se ha declarado el estado de emergencia, el toque de queda y los militares ahora están en las calles.

Mientras tanto, el silencio de la noche se interrumpe con los cacerolazos, el descontento, los saqueos y el sonido de las bombas lacrimógenas.

Sin embargo, en esa noche interrumpida por el malestar no cesan de sonar las voces que exigen “el derecho de vivir en paz”.

 


Video y testimonio de Alexis Loiza


Testimonio de Paloma Loiza


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.

Ilustración de Luis Ham

La década de los ochentas forjó muchas de las bases sobre las cuáles se construiría la cultura LGBTQ+ del siglo XXI. Hasta cierto punto, el debate en torno a la homofobia se volvió mundial, imbuido por un contexto de miedo e ignorancia: la epidemia de SIDA marcó profunda y temporalmente la década (el primer diagnóstico clínico ocurrió en 1981), por la discriminación que generó, pero también por la solidaridad que hubo en respuesta.

A casi cuarenta años del comienzo de los 80s, el paisaje es diferente, pero familiar: si bien ciertos países, ciertas ciudades, ciertas formas de vida han avanzado significativamente las problemáticas a las que se enfrenta la comunidad, todavía queda mucho trabajo. Llámese Rusia, Uganda o Provincia Mexicana, la homofobia sigue viva, coleando y no tan escondida. 

En 1988, se instauró en Estados Unidos que el 11 de octubre se celebraría la “salida del armario”. La celebración se pensó como un recurso para combatir la homofobia: si lo personal es político (y lo es), el hecho de que yo viva una vida abiertamente como persona LGBT+ ya es luchar contra los prejuicios y contra la ignorancia. 

El armario, sin embargo, presenta problemas: estar en el clóset significa estar necesariamente en un espacio que no es el de todxs lxs demás. Es la Otredad, es la alienación conceptual. Más allá de  eso, el armario es dolor en diferentes grados.

En el espíritu de generar un espacio de discusión, Tierra Adentro realizó tres preguntas a cinco miembrxs de la comunidad LGBTQ: ¿a qué edad saliste del clóset?;¿cuál fue tu proceso?; y ¿qué piensas del clóset?

Si bien las respuestas que se presentan son variadas, una cosa queda clara: no hay una forma correcta o incorrecta para salir del armario, y todavía hace falta trabajo para evitar el dolor que rodea esta salida, este segundo parto. Pero no es nada que todxs juntxs no podamos hacer.

Irving Cabello. Marcha LGBT+ 2019 en Ciudad de México.


M:

¿A qué edad saliste del clóset?

Salí dos veces del clóset.

La primera como lesbiana a los 15 años, la segunda como hombre trans a los 18.

¿Cómo fue tu experiencia?

 

La primera sólo la hice con mi mamá, fue bastante cálida y comprensiva, me apoyó a descubrir si era realmente lo que sentía o solo era confusión. En ningún momento trató de “quitarmelo” o convencerme de lo contrario, sólo quería que yo estuviera seguro.

La segunda, fue mil veces más complicada, fui saliendo como hombre trans poco a poco, empezando por mis amigos y al final, con toda mi familia, TODA.

Afortunadamente ninguno de ellos tuvo una reacción negativa o despectiva hacia el tema. Fui muy afortunado al recibir apoyo incondicional de todos, el miedo de decirlo iba disminuyendo cada vez más hasta que al final junté la seguridad necesaria para decirle a mi familia. Todo fue más fácil al saber que tenía apoyo.

¿Qué piensas del concepto cultural que tenemos del “clóset”?

 

Creo que nadie debería salir del clóset, porque NO DEBERÍA EXISTIR ningún clóset. Nadie debería tener la necesidad de elegir un día especial para salir sin miedo y presentarse al mundo tal y como es. En ese caso nuestro clóset debería ser la vagina de nuestra madre.

Todos merecemos experimentar esa libertad de “ser” desde pequeños. Sin opresión, sin prejuicio, sin encasillarnos. Todos somos humanos y somos tan diversos como la misma naturaleza. ¿Por qué no celebrar esa diversidad humana así como lo hacemos con todas las especies de plantas o animales? Diversidad es igual a belleza.


L:

¿A qué edad saliste del clóset?

 

No sé bien a qué edad fue, pero iba en segundo de secundaria. Digamos que, más bien, me sacaron del clóset.  Otras bajaron la mirada. Si tengo que ponerlo en un número, diría a los 15 años.

¿Cómo fue tu experiencia?

Fue curioso. Antes de que yo asimilara cualquier realidad en mí –si es que alguien puede asimilar algo a esa edad– me sacaron “del clóset” justo después de cortarme el cabello. Una maestra empezó a platicar con mis amigas para que tomaran precaución, pues decía que yo era lesbiana. Luego me llevaron a la oficina del director porque las madres de familia (digo madres porque sólo aceptaban mujeres en esas juntas) comentaron que yo acosaba a sus hijas en el baño. Entre todas esas voces y gritos de niños a la hora del “recreo”, evidencié que en efecto me gustaban las mujeres. Y no es que me hayan empujado elles a conocerme, pero quizá sí empujaron la palabra, la duda. Y, en efecto, me gustaban las mujeres. Así que gracias.
Hablé con mi familia días después (mi mamá y mis dos hermanas), quería que lo supieran por mí. Mi hermana más grande, al decirle que no era lo “normal”, me dijo que eran sólo personas, que todo estaba bien. Me abrazó. Luego mi mamá bajó la mirada, me dijo que fuéramos con un psicólogo. Mi hermana pequeña se metió al baño a llorar, me dijeron que no tenía la edad para saber esas cosas.

¿Qué piensas del concepto cultural que tenemos del “clóset”?

 

Pienso que el clóset no sería necesario si las personas supieran aceptar a las demás. Por el momento, el clóset es en donde queda lo que a lxs demás les gustaría ver guardado siempre.


 

E:

¿A qué edad saliste del clóset?

 

No sé qué se considere “salir del clóset”. No sé si significa decirle a tus amigxs, a tus padres, o al mundo de Facebook, en el que hoy en día se comparte tanta información. Recuerdo que un día llegué a casa de la universidad y decidí que quería maquillarme y que finalmente me sentía lo suficientemente segurx para hacerlo. Antes de eso ya me había comenzado a replantear varias cosas.

¿Cómo fue tu experiencia?

 

Identificarme como no-binarix, o identificarme como bisexual siempre me hizo sentir como si fuera una salida a medias. Mis papás todavía no lo entienden del todo; me preguntaron si era gay, y creo que eso hubiera sido más fácil de aceptar. Pero he notado su apoyo, su intento por comprenderme, y aprecio muchísimo el hecho de que pueda tener ese tipo de conversaciones con ellxs, que para muchísimas personas ni siquiera es una opción.

¿Qué piensas del concepto cultural que tenemos del “clóset”?
Pienso que la cultura del “clóset” reafirma una supuesta “normalidad” que ni es normal ni es de todxs. Sólo se sale del clóset cuando no eres hetero, y creo que eso nos orilla a escondernos por mucho más tiempo. Es decir, nunca nadie dice “soy hetero”, sino que todo mundo asume que así es hasta que digas lo contrario. Y lo peor es que al final nos escondemos de nosotrxs mismxs. Al final es nuestra vida la que no disfrutamos por culpa de la imposición social del clóset.

Fotografía de Irving Cabello durante la marcha LGBTTTIAQ+ 2019


 

F:

¿A qué edad saliste del clóset?

 

Creo qué hay tres momentos que marcaron mi “salida”. El primero fue cuando tenía 13-14 y le dije a mis amigxs y un par de primxs. Iba en la prepa y tuve la fortuna de que  nunca me sentí rechazada por ningunx de ellxs. El segundo fue con mi mamá, ella me preguntó si “estaba confundida con mi sexualidad”. El tercero fue con mi papá. Un día me enteré de que le había dicho a toda mi familia que me gustaban las mujeres, aunque yo no sabía que él sabía. Fue un alivio la verdad.

Pero la verdad es que se siente como si nunca acabarás de salir del closet. A veces siento que vivo justificándome porque no estoy con un hombre.

¿Cómo fue tu experiencia?

 

Crecí en León y desde muy pequeña estaba consciente del estigma que cargaban las personas disidentes. Creo que tuve dos sentimientos muy fuertes por mucho tiempo, el primero era vergüenza, la sentía con mi familia, me sentía avergonzada de estar enamorada de alguien que yo pensaba ellxs nunca aceptarían.

El segundo era miedo, tenía miedo de ser atacada en la calle si caminaba de la mano con una mujer.

¿Qué piensas del concepto cultural que tenemos del “clóset”?

 

Es una mierda, nadie debería justificar, explicar o pedir perdón por quienes son o con quienes se relacionan sexoafectivamente.

 


V:

¿A qué edad saliste del clóset?

Fue un proceso paulatino, pero salí “tarde”. No tarde en comparación del resto de mi generación (tengo 37 años y el más afeminado de mi salón ya está casado con una mujer), pero sí respecto a las generaciones siguientes y respecto a mis expectativas sobre mí mismo.

Pero, dramas aparte, empecé a salir del clóset a los 19 años y a los 22 les dije a mis papás.

 

¿Cómo fue tu experiencia?

Tuve la enorme suerte de que mis amigos no fueran imbéciles, así que cuando les dije que era gay no les importó, y por supuesto ya lo sospechaban.

A mis papás la cosa no les hizo mucha gracia, y como son católicos de izquierda no quedaba claro qué debían hacer. Al final no hicieron mucho. Ahora conocen a mi novio y les cae muy bien, especialmente a mi papá.

 

¿Qué piensas del concepto cultural que tenemos del “clóset”?

En la sociedad del futuro que imagino todos saldríamos en algún momento del clóset: como homosexuales, lesbianas, heterosexuales, trans, etcétera. Es decir: no vislumbro un mundo donde no se tenga que salir del clóset porque a-nadie-le-importa, sino que vislumbro un mundo en el que todxs puedan expresar su (in)(no)diferencia. No muy distinto, en realidad, de los ritos a la vida adulta que tienen distintas sociedades no occidentales.

Eso sí: espero que en el futuro el clóset no sea, como ahora en muchos casos, un periodo de dolor e incomprensión.

Las sociedades no son mayonesas, la homogeneidad no se alcanza con la recirculación de las distintas identidades, sino que pasa todo lo contrario: somos heterogéneos en formación de otras identidades distintas.

Creo que el transhumanismo (y sus detractores) nos enfrentarán a nuevas identidades y nuevos clósets. Pero como decía la Nana Goya: esa, es otra historia.


Irving Cabello. Marcha LGBT+ 2019 en Ciudad de México.

 

2. Los haikús

Para nuestro haikú de verano decidimos poner en cuestión la línea editorial de nuestra web durante el periodo vacacional.

Para el haikú de otoño elegimos un tema procedimental: la eficacia en la selección y edición de libros y colaboraciones.

El haikú de invierno aborda, desde la adultez y en primera persona, el límite de edad para publicar en Tierra Adentro.

Y el haikú de primavera se refiere al que consideramos el movimiento político más relevante de la literatura mexicana en 2019: #MeTooEscritoresMexicanos.

Hemos optado por el conteo tradicional de moras, en lugar de sílabas.

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 a) verano

Playa y mar

para surfear

en Tierra.


b) otoño

Cae follaje

al manuscrito;

sí: inédito.


c) invierno

El poema

de cana y deuda,

¿pasará frío?


d) primavera

Ese marzo

de las mujeres

permanece.


 

¡Participa en nuestra consulta!


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
El astronauta Leland Melvin en conversación con Elmo. Nasa.

El astronauta Leland Melvin en conversación con Elmo. Nasa.

“Los Marcianos llegaron ya, y llegaron bailando ricachá”: es una verdad innegable que los miedos más grandes de la humanidad siempre se ven plasmados en el arte; la música no es una excepción, y Tatiana lo sabe.

Las expresiones musicales sobre el espacio son amplias y muy variadas, por eso cuando para este miércoles de la #SemanaEspacial nos hicimos la pregunta “¿Qué cantamos cuando cantamos del espacio?”, la respuesta no quedaba del todo clara.

Cuando hablamos de música espacial no faltan manifestaciones de la otredad: “Well, I turned into a Martian/ Whoa oh oh/ I can’t even recall my name/ Whoa oh oh”; epopeyas: “Era rusa y se llamaba Laika/ Ella era una perra muy normal/ Pasó de ser un corriente animal/ A ser una estrella mundial”; su romantización: “Fly me to the moon/ Let me play among the stars/ Let me see what spring is like/ On a, Jupiter and Mars”; y otras manifestaciones menos sobrias como “La cumbia del marcianito”.

Por eso, a falta de una respuesta única nos dimos a la tarea de recopilar todas las respuestas que se nos ocurrieran, desde Richard Strauss, hasta Chayanne, en esta playlist que les traemos con cariño desde la Redacción  de Tierra Adentro.

 

 


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.

El miércoles 12 de junio convocamos a la PRIMERA CONSULTA DE TIERRA ADENTRO, que concluirá el proceso de participación el próximo 30 de julio. Se trata de un ejercicio democrático para conocer las demandas y sugerencias hacia el programa.

En el texto introductorio a la consulta propusimos algunos ejes temáticos: la experiencia como autor@s, la experiencia como lector@s, los premios a los que está vinculado Tierra Adentro, los precios de los libros y la equidad de género. La consulta queda abierta a la discusión de cualquier otro tema, y a pesar de que no lo mencionamos, los dictámenes de libros en Tierra Adentro merecen atención especial.

El procedimiento heredado (desconocemos su antigüedad) consistía en hacer una preselección de libros que se mandaba a dictamen externo, después los libros aprobados pasaban a corrección de estilo y eran publicados. Nosotros creemos que una dirección editorial debe tener mayor involucramiento en la selección de libros. En primer lugar, porque Tierra Adentro tiene un compromiso tanto con sus autores como con sus lectores, y en segundo porque el cuidado editorial es nuestro trabajo y responsabilidad.

Una de las labores a las que hemos dedicado más atención desde que recibimos la dirección editorial fue la revisión de los 16 libros con dictamen positivo, 9 de ellos dictaminados durante la transición. Leímos y discutimos los 16 libros, e hicimos una revalorización de ellos, en la mayoría de los casos coincidente con los dictámenes originales (algunos libros obtuvieron dictámenes positivos con reservas importantes).

Dos libros, una novela y un poemario, llamaron poderosamente nuestra atención: apostamos sin reservas por su calidad y el lugar de importancia que se harán en el mapa literario mexicano. Sin embargo, estos dos libros, con los que iniciaremos la nueva colección, han pasado por un proceso muy riguroso de edición y corrección. En ambos casos hemos trabajado muy de cerca con los autores, nos hemos reunido con ellos en numerosas ocasiones y los hemos exhortado a dedicar una parte sustancial de su tiempo a la relectura crítica de sus obras.

Otros dos libros, una novela y una colección de cuentos, nos parecieron excepcionales, incluso necesarios; pero, en ambos casos, más que un trabajo de edición y corrección, era necesario un replanteamiento estructural que pusiera de relieve los aciertos que descubrimos. Hablamos con la autora y el autor para explicarles nuestra apreciación, y les propusimos que hicieran un trabajo de reescritura intensivo, con miras a publicar sus libros en 2020.

Los doce libros restantes nos parecieron, en ocasiones, primeros borradores con potencial todavía no alcanzado; en otras, advertimos la necesidad de un trabajo profundo por parte de la autora o el autor, un trabajo que podría prolongarse por tiempo indefinido.

Ofrecimos tres vías a las y los autores de esos doce libros: 1) la publicación pagada de un fragmento (un cuento, un poema) de la obra en nuestra web, 2) trabajar sobre el manuscrito para presentarlo al dictamen de las obras a publicar en 2020 o 3) la publicación pagada en nuestra web de un texto distinto. Incluso, si lo desean, pueden acogerse a los tres ofrecimientos. No renegamos del compromiso de apoyar su crecimiento artístico y difusión.

Aunque nada nos gustaría más que recibir de vuelta versiones más potentes y pulcras de todos esos manuscritos, y publicarlos en 2020 o 2021, estamos seguros de que algunos de esos libros encontraran su camino por la vía de las editoriales comerciales, ya sean parte de consorcios mediáticos, independientes o autogestivas. Quizás otros cambien de nombre y maduren de alguna forma para nosotros imprevista. Y no descartamos que la historia se vuelva en nuestra contra: si André Gide dictaminó negativo el primer tomo de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, no queda más que asumir los riesgos del oficio.

En 2019 Tierra Adentro publicará 12 libros: 9 correspondientes a las y los ganadores de los premios nacionales, los dos previamente dictaminados a los que ya nos referimos y un poemario de una autora que lo envió en tiempo y forma para dictamen.

Esta es la cantidad de libros que consideramos apropiada para garantizar distribución, promoción y presentaciones en la escala que corresponde. Publicar un libro que no está listo para imprimirse sin una estrategia de comunicación clara contraviene la misión de Tierra Adentro: apoyar a la literatura joven mexicana. Una autora o un autor pierde cuando sus libros no aparecen en las mesas de novedades y están condenados a apilarse en una bodega.

Tierra Adentro mantiene su compromiso con las comunidades artísticas jóvenes y el anhelo de transitar por estéticas en construcción junto a quienes hacen la nueva literatura.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.

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¿Llegará un día en que el olor del sexo pueda ser tan sugestivo que nos haga desear indefectiblemente a un hombre o a una mujer, y como en los tiempos de hambre y de caza,   vayamos con todo por tenerlos?   Cierta tarde, Florencia Márquez Velosso recibió un anuncio a su casilla de correo.
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