Tierra Adentro

Crónica

ilustración por Maricarmen Zapatero
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Comprar un pez me pareció la mejor idea: no requieren de mucho cuidado ni pueden recorrer las casas.
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Pasan de las dos y media de la mañana y aún queremos fiesta.
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Ahí está el pueblo del Niño Fidencio.
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Para Fernanda Noemí, Iván, Pepe y Alonso; para Tisbe y Trilce; para Rosa Fernanda, Guillermo, Mario, Laura,  Jorge, Bárbara, Víctor, Fernando y Daniela.
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La Ciudad de México, la tres veces fundada —su primera advocación está en aquella rodeada de lagos: México Tenochtitlan; la segunda comenzó el 13 de agosto de 1521, el día de la rendición de los mexicas; la tercera, cuando el Ejército Trigarante entró en la ciudad, el 27 de septiembre de 1821—, ha crecido a lo largo de los siglos hasta ser inabarcable para sus cronistas y sus caminantes, quienes han ensanchado tanto sus fronteras que hasta el nombre administrativo que llevaba desde 1824 se desvaneció en 2016 para dar paso al actual, más sonoro, reconocible y asaz estridente, como sus propias calles.
Foto por Carlos Vargas
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“¿Le leemos las cartas?”, pregunta Adriana.
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Puedo contar, con los dedos de una mano, los lugares donde he vivido: la casa de mis padres hasta mis veinticuatro años, un departamento y una casa en Iowa City, un cuarto en la Residencia de Estudiantes de Madrid y este departamento, desde donde escribo ahora mismo, al que me mudé apenas dos semanas antes de que comenzara la cuarentena.
Anónimo, Sábana con retrato de Don Miguel Hidalgo y Costilla (ca. 1900-1910), The Elisha Whittelsey Collection, The Elisha Whittelsey Fund, Wikimedia Commons.
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A las 11 de la mañana del 16 de septiembre una comitiva sale de Dolores, la forman, según los optimistas, 600 hombres, y la acaudillan el cura del pueblo, llamado originalmente por sus exalumnos de la universidad de Valladolid, El Zorro, y los capitanes de las tropas territoriales Ignacio Allende, que tiene la nariz rota, Juan Aldama, Mariano Abasolo y Joaquín Arias, que iba en condición de chaquetero y espía de los realistas, que de todo hay en la tierra del señor.
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  Capítulo XV Incidentes de la vida en el manicomio     Hay muy pocas maneras de pasar el tiempo en los pabellones.

Para ir leyendo...

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¿Cómo se vería en escena la crisis existencial de una mujer que se desmorona bajo las expectativas familiares? La obra de ¡VIOLENCIA! de Valeria Loera parte de esta premisa y da como resultado una extraña propuesta que se encuentra en un punto medio entre Bridget Jones y el teatro del absurdo, una tragicomedia que se debate entre lo grotesco y lo disparatado.
Secretaría de Cultura