Tierra Adentro

Reproducción de la portada de la primera edición de Luna silvestre, 1933.

Octavio Paz estaba a seis meses de cumplir dieciocho años de edad cuando se publicó Luna Silvestre, su primer libro —el único que firmó con sus apellidos paterno y materno: Paz Lozano— fue impreso en septiembre de 1933, según reza el colofón, que especifica: “Miguel N. Lira y el maestro don Fidel Guerrero imprimieron esta Fábula”.

Apenas un mes antes el poeta Miguel N. Lira había fundado, valido de una pequeña prensa de mano que adquirió en los portales de la Plaza de Santo Domingo (en el centro de la Ciudad de México) el sello editorial Fábula, Paz y Xavier Villaurrutia (con Nocturnos) fueron sus primeros autores.

Quizá no sea descabellado conjeturar que Villaurrutia presentó a Octavio Paz con Lira, aunque no existe indicio alguno de ello. En todo caso, cuando se le solicitó que evocara a Lira, Paz respondió:

Conocí a Miguel N. Lira cuando yo era muy joven; él era un poco mayor.Yo estudiaba en la Universidad, en la Escuela Nacional Preparatoria en San Ildefonso, y teníamos una pequeña revista, en la cual publiqué algunos poemas.

Lira, que era un hombre muy atento, leyó la revista; le gustaron algunas de mis cosas, y un año después, en 1933 (¡Imagínese usted! Hace ya más de… medio siglo) se le ocurrió publicar una plaquette, un pequeño libro mío, que se llama Luna Silvestre, con siete breves poemas; fue mi primera publicación. Lira hizo un trabajo de edición muy bonito.

No tuvo la menor nota, no se publicó ningún comentario; pero sí fue comentada por algunos amigos; era una edición limitada.

Lira es notable en la historia de la poesía mexicana, porque trató de asimilar las corrientes poéticas modernas al corrido, e hizo algunos poemas como corridos; pero también era editor; como editor hizo ediciones muy hermosas, de modo que tengo un recuerdo muy grato, de este hombre, generoso y cordial: un poeta de verdad.

En efecto, como recuerda Paz, no hay comentario alguno en la prensa de la época que refiera la publicación del libro (tal vez, entre otras razones posibles, porque su tiraje sólo fue de 75 ejemplares), aunque sí hay una noticia de su aparición que se vuelve especialmente importante por la falta de otros ecos. Es el escueto registro que hace Alfonso Reyes en el número XXX de su Correo de Monterrey, en noviembre de 1933.

Con un tamaño de 12 x 14 centímetros, Luna silvestre tiene 36 páginas entre las que se distribuyen las siete partes del poema:

 

1. “Como te recobre poesía…”

2. “En los azules ámbitos tu azul…”

3. “Con qué nombre llamarte…”

4. “Amor, jamás mi boca había tu nombre deseado…”

5. “De entre el silencio, tus palabras…”

6. “Qué móvil y que inmóvil, amada…”

7. “Amor, en soledad de estrellas,…”

 

“Los temas principales —escribe el poeta y crítico literario argentino Alfredo Roggiano—, la poesía, el amor, la mujer, se entretejen en unos románticos versos juveniles, donde hallamos ligeras resonancias de Juan Ramón Jiménez, Heinrich Heine y Rainer María Rilke. Aunque Octavio Paz asegura que en aquel entonces todavía no había leído los versos de Juan Ramón, el primer poema de Luna  silvestre toca y supera el mismo tema que escuchamos en la voz argentina del bardo andaluz que había llegado al cenit de su influencia en esos años.”[1]

Por suerte, Miguel N. Lira conservó los originales del pequeño libro. Siete páginas a las que el tiempo ha dado una pátina dorada. Cinco están mecanografiadas; dos, manuscritas. ¿Acaso Octavio Paz no disponía en esa época de una máquina de escribir propia? La familia, ciertamente, sufría algunas estrecheces económicas. ¿O se trata, quizá, de cambios realizados a última hora —ya no fue posible pasar otra vez todos los poemas en limpio; hubo que correr a la casa de Lira para entregarle la nueva versión en propia mano?

Resulta conmovedor tener a la vista —así sea a través de copias— las páginas a partir de las cuales Lira hizo la hermosa plaquette que conocemos hoy. El original se encuentra en el Museo Miguel N. Lira, en Tlaxcala, cuyo director, el escritor Rafael García Sánchez, ha tenido la extraordinaria generosidad de fotografiar para la elaboración de este número. A él también debemos el testimonio de Octavio Paz sobre Lira, grabado en el curso de una conversación radiofónica realizada en 1992.

 

 

[1] Alfredo A. Roggiano, Octavio Paz, p. 57. Editorial Fundamentos, Madrid, 1979.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
es poeta, traductor y ensayista. Entre los autores que ha traducido al español se encuentran Charles Simic, Ezra Pound, Malcolm Lowry, Charles Lamb y John Berryman. Es autor de Conversaciones, Pienso en el poema y Se ama tanto al mundo.
Secretaría de Cultura