Tierra Adentro

El monstruo son los otros Independiente México, 2015.

¿Qué pasa si juntamos a James Brown, Kanye West y OutKast con un poco de Leche, a la Fobia? El resultado sería una extraña canción llamada «Kaiju Funk!», que va de lo clásico del funk y se mezcla al mismo tiempo con toques de metal, ska, hip hop y rock. Así comienza el primer disco homónimo de la banda de funk-rock El monstruo son los otros (EMSLO).

Este primer LP, lanzado desde la plataforma de distribución musical SoundCloud, contiene diez canciones que podrían parecer cuentos, minificciones o incluso poemas. Sus letras, tendencialmente tristes y terroríficas, contrastan con los sonidos alegres, irreverentes y hasta románticos de su notas. El disco contiene referencias musicales sinfín, tan extensas como la cultura pop lo permite. A veces eruditas, otras divertidas, unas más un poco ñoñas, algunas excesivas. Desde David Bowie a Javier Solís, de Ramona Flowers a Lolita Ayala, de Los Panchos a Banda Machos, de Sak Noel y su «Johnny, la gente está muy loca» a clases de baile funk a cargo de James Brown, el padre del género. Para EMSLO, estas referencias son todas las influencias que desde la infancia deambularon a su alrededor.

La banda tiene muchos aciertos, desde cómo tocan en vivo hasta la presentación de su música. A veces, cuando la sesión, lugar o evento lo requiere, se acompañan de una sección de alientos, con Paquito Gómez en el sax tenor, Uriel Ángeles en el alto y Yahir Sánchez en la trompeta. Otras veces sólo son un trío, con Roco Casillas en el bajo, Aníbal Franco en batería y Mauricio Áhual en la guitarra, que se divierte al tocar sus instrumentos y cantar sus irreverentes letras. Un plus importante, que últimamente bandas emergentes han utilizado, es el acompañamiento de identidad gráfica del diseñador e ilustrador Xavier Corro, encargado de la imagen y creación de los monstruos que rodean al grupo.

Al principio su sonido puede ser complicado si no se está allegado al funk, jazz o ska, pero al adentrarte en su textura, las canciones tienen muchos matices que conquistan al escuchar el disco. Aunque es inevitable no compararlos con los sonidos que evocan de otras canciones y artistas (las más visibles, «Perra Policía» de Fobia con «Kaiju Funk!» y «Seré» con «Eres» de Café Tacvba), se puede decir que EMSLO tiene un sonido propio y, además, emotivo. Destacan canciones como «La increíble y triste historia de Johnny Canto», en la que se da el lujo de introducir un rock and roll muy a gusto, o la divertida «Influenzombie», en la que acompaña Jessy Bulbo, con momentos en que dan ganas de bailar a lo James Brown.

Con «Ojos verdes» el collage de referencias, no de ritmos, llega a otro nivel. Los artistas van y vienen: José José con su «Gavilán o Paloma», Los Panchos con «Aquellos ojos verdes», además de «Besos al aire» de 3BallMTY, «Luz y sombra» de Javier Solís y citas de Francis Bacon. Todo coexiste en una canción de poco más de cinco minutos. Divertida, romántica y cursi, «Ojos verdes» evoca algo de cada uno de los artistas mencionados, gracias a la voz de Roco que alcanza por momentos la de Rubén Albarrán.

Mención aparte merece «Superhéroe», con la que cierra el disco, en la que a ritmo de un bossa-nova lúgubre, EMSLO cuenta la historia de un héroe venido a menos, sumergiéndote en la tristeza y melancolía del personaje que terminará con su vida porque ya no le queda más. Una canción casi perfecta. En México es difícil ver que las bandas se refugien en un género tan complicado como el funk. Más difícil aun es recordar aquellas que han trascendido por dedicarse exclusivamente al género, o incluso fusionarlo con algún subgénero, que es lo más común. Quizá esta música se puede rastrear en 1997, en las cuerdas funkeras (guitarra y bajo) tan características que sonaron en algunas de las canciones del disco ¿Dónde jugarán las niñas? de Molotov. Canciones del tipo «Más vale cholo», «Cerdo» y, en menor medida, a «Voto latino» o «Use it or lose it», eran lo más cercano al funk que se escuchaba, algo poco común en esos años en un México que venía de la gran cruda del Rock en tu idioma. Aunque a final de cuentas ese funk, según sus creadores, era más bien funk-metal del tipo de bandas que en ese entonces movían la radio, como Rage Against the Machine o Incubus.

Más recientemente, la crítica musical mexicana ha volteado a ver a bandas de jazz-funk como Troker, de Guadalajara, que con Crimen sonoro ganó este año en los imas como mejor álbum en el género jazz/funk/fusión. Se les nota su impecable manejo del género (vienen de otras agrupaciones similares que no funcionaron del todo en la escena musical como Plastiko o Eva Malva), además de ser reconocidos e invitados en dos ocasiones consecutivas al Glastonbury Festival of Contemporary Performing Arts.
El funk en México está comenzando a conquistar oídos difíciles. EMSLO es una banda que merece respeto: el funk-rock no es nada fácil y no es precisamente el mercado que buscan las radiodifusoras (mucho menos canales de videos musicales). Buen inicio para esta banda que actualmente está tocando mucho en el D. F. y área metropolitana. Este es un buen disco de un gran proyecto.


Autores
(Distrito Federal, 1985) es narrador y periodista. Escribe sobre música, futbol y literatura. Lleva la columna “Fuera de campo” en la sección deportiva La Barra, de Ibero 90.9.
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