Tierra Adentro

Fotografía por Pixabay.

Camarada cordial:

abandona un momento tu plácida muerte

y abrázate a los brazos que quisieran tenerte

y no te tendrán más. Pondré mi mano

entre tus manos amplias, generosas,

y reiremos los dos, como reías

desde lo alto de tu noble cuerpo

cuando tú eras un cuerpo que reía.

 

Hablemos de las cosas,

hoy que eres sólo luz y sólo tiempo;

hoy que eres tierra, y pájaro, y gusano,

hablemos de los días

en que yo no lloraba verte muerto.

 

Alto como un encino de la sierra.

Claro como un arroyo sin abrigo.

Pródigo como el campo.

Así eras tú. Así fueron tus actos y tu fuerza.

Así era tu sonrisa: como un arco

por donde hablaba un corazón de trigo.

 

Eras un árbol blando, sin cortezas.

Eras un San Cristóbal sin el niño.

Un corazón de trigo. Un árbol grande.

Hoy más alto, más diáfano, más fuerte,

en cada nueva nube te deshaces

y en cada espiga nueva estás presente.

 

Camarada cordial: vuelve a tu muerte,

abandona los brazos que quisieran tenerte

y no te tendrán más.

Vuelve a donde eres pájaro y luz y polvo y tiempo,

vuelve a donde eres paz,

que yo quedo llorando verte muerto.

 

 

Publicado en la revista Taller Poético, noviembre de 1936.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
(1910-1991). Poeta mexicano. Estudió derecho en la UNAM. Fue profesor en la Universidad Obrera de México; director de La Prensa y Prensa Gráfica; cofundador de la Editorial Novaro y El Popular; director general de la Unidad Cuauhtémoc del Seguro Social; embajador de México en Suiza. Perteneció al grupo Taller. Colaboró en El Día, El Universal, La Prensa, y Novedades.
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