Tierra Adentro

 

¿Quién diría que en pleno 2019 encontraríamos un pedacito de la Regencia en México? El pasado sábado 30 de marzo se llevó a cabo en la Ciudad de México el Tercer Festival de Jane Austen, organizado por Mónica Hayde Belmont Centeno. Evidentemente, Tierra Adentro mandó a Diego Cadena, Isabel del Valle y Marie Fuentes a documentarlo.


 

Jane Austen siempre estuvo en mi destino

Cerca de la colonia Doctores y el metro Lázaro Cárdenas, un salón de fiestas es lentamente decorado con artículos que recuerdan a la época de la Regencia. Una mujer cuelga un cartel que indica que allí se celebrará el Festival de Jane Austen.

El piso inferior del salón de fiestas sirve a modo de bazar temático con vestidos, gargantillas e incluso algunas pinturas del señor Darcy y Elizabeth Bennet, mientras que el festival se lleva a cabo en el segundo piso.

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El programa de actividades es sencillo: círculo de lectura, hora del té, decorado de abanicos, ensayo de danza, comida, música en vivo con brindis y al final un gran baile. El salón está decorado con algunos muebles antiguos, piso de loza blanca, cortinas de encaje, varias sillas y unas mesas con manteles largos y blancos. No es ni de lejos un salón como en el que toman el té Elizabeth Bennet y Charlotte Lucas, en la adaptación de 2005 estelarizada por Keira Knightley, pero lentamente se va llenando de personajes interesantes: mujeres jóvenes y mayores, adolescentes y una niña pequeña, todas ellas con vestidos de la Regencia, gargantillas, peinados elaborados e incluso sombreros o abanicos.

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Con esas acompañantes es fácil firmar el pacto de ficción, creerse por un ratito Elizabeth Bennet, Marianne Dashwood o Emma Woodhouse. Nadie nos pide que entremos en personaje, pero lo hacemos de todos modos. Nos sentamos más derechas, hablamos con más propiedad y hacemos como que sabemos pintar mesitas, decorar almohadones o bailar como lo hacen en las novelas de la adorada Jane Austen.

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Mónica Belmont, una trabajadora social que estudió en la UNAM, nos cuenta que descubrió su amor por Jane Austen mientras estaba en la preparatoria: “En algún momento nos dejaron leer Orgullo y Prejuicio. Ese fue el primer libro de Jane Austen que leí, luego vi todas las películas. Así fue como la conocí. Me enamoré”. Ahora organiza el único festival en México inspirado en la Regencia, al que califica de “recreacionismo cultural”, pues en él no hay conferencias ni especialistas, solo actividades orientadas a reproducir lo que se hacía en en esa época.

Tierra Adentro: ¿Cómo fue que pasaste de leer a Jane Austen a organizar un evento dedicado a ella?

Mónica: Asistía a eventos con temática medieval. Me gustaban mucho los eventos tematizados y de ahí surgió la idea de hacer un festival de Jane Austen. Me pregunté “¿por qué no hacer algo de Jane?, ¿por qué no nos reunimos a hacer círculos de lectura y tomar el té?” Quería un lugar donde pudiéramos convivir y conocernos.

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Es gracias a este deseo de tener un lugar donde las lectoras de Jane Austen pudieran convivir entre ellas y conocerse que se organizó el círculo de lectura. La novela seleccionada fue Sentido y sensibilidad. Fue la primera actividad del día, y de a más personas fueron uniéndose a la conversación. No era un evento para hablar sobre las teorías que analizan las obras de Jane Austen, o discutir su importancia en la literatura inglesa, ni las influencias de Austen, sino un espacio en donde todas podían hablar de cómo Jane Austen entró a sus vidas.

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TA: ¿Cómo descubriste a Jane Austen y qué es lo que más te gusta de su obra y la Regencia?

Paloma Vázquez: Por medio de una amiga. Creo que todas hemos llegado por Orgullo y prejuicio. Lo que me gusta de Jane Austen es que, aunque sus protagonistas tengan que casarse con alguien para tener mejores oportunidades, nunca se dejan guiar por eso, siempre siguen sus convicciones.

TA: ¿Cómo descubriste a Jane Austen y qué es lo que más te gusta de su obra y la Regencia?

Diana Martínez: Con Orgullo y prejuicio. Me gusta mucho la forma en la que se expresan. Sus diálogos siempre son elegantes. Me gusta cómo Jane Austen refleja las consecuencias que tiene el libertinaje, cómo todos los que siguen ese camino terminan por tener finales inciertos.

TA: ¿Cómo descubriste a Jane Austen y qué es lo que más te gusta de su obra y la Regencia?

Audrey Hernández: Siempre he amado las películas y siempre me ha gustado el romance, sobre todo el de época. Me parece muy bonito cómo se tratan, nada que ver con los romances de ahora que se conocen y a los dos días ya se están besando; a mí todo eso me espantaba porque tenía como trece años. Llegué a la película La joven Jane Austen con Anne Hathaway y me gustó mucho. Quedé muy enamorada de todo ese romance así que empecé a buscar en internet cosas similares, entonces llegué a Orgullo y prejuicio. Recordé que, incluso, dos meses antes la había visto en una lista de libros que tienes que leer antes de morir, así que lo descargué de inmediato. La primera vez que lo leí me aburrí porque tenía catorce años, pero después de un tiempo volví a darle una oportunidad y me encantó. Fue muy gracioso, porque así me di cuenta de que una de mis películas favoritas (El diario de Bridget Jones) estaba basada en la novela, así que Jane Austen siempre estuvo en mi destino.

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TA: ¿Cómo descubriste a Jane Austen y qué es lo que más te gusta de su obra y la Regencia?

Ella Esquivel: En algún punto de la preparatoria, en una clase hicimos intercambio de libros, me regalaron Orgullo y prejuicio y aproveché para leerlo. Antes había visto la película con Keira Knightley, y pues así fue como amé a Jane Austen. El año antepasado leí Sentido y sensibilidad, el año pasado intenté empezar Emma y planeo leer todos los libros de Jane Austen. De la época me gusta la estética romántica. La edición que tengo de Orgullo y prejuicio tiene un prólogo que dice algo como que el objetivo del libro no era tanto hacer que los personajes se enamoraran, sino que ambos fueran merecedores del otro, y de que entonces se trata de que ambos tienen que mejorar como personas, pues el amor por sí solo no basta para un matrimonio. Por eso adoro a Jane Austen.

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El amor por la obra de Austen estuvo presente en cada segundo de la conversación. Todas compartían sus partes favoritas de la historia, comparaban algunos momentos con cosas que habían pasado en sus vidas, dejando en claro que si bien los libros de Jane Austen pertenecen a la época de la Regencia, sus temas y sus personajes no están ligados solamente a ese periodo histórico y están en constante reinterpretación. Mencionaron algunas de las adaptaciones de Austen a la modernidad: El diario de Bridget Jones, Austenland, El círculo de lectura de Jane Austen, Ni idea, Perdida en Austen.

A su vez, se mostraron reticentes frente a la idea de leer los fanfictions creados a partir de los personajes de las novelas. Al escucharlas hablar, su postura se hizo clara: para una verdadera fanática de Jane Austen, los personajes no existen, son personas. El señor Darcy no es el que interpreta Colin Firth, o por Matthew Macfyden, es aquel caballero orgulloso que dejaría todo por estar con su amada Elizabeth Bennett; de la misma manera, ella no es solo Jennifer Ehle o Keira Knightley, ni mucho menos una invención hecha con tinta y papel. En las voces de las seguidoras de Austen, todos esos personajes cobran vida, se vuelven tangibles y reales.

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Somos las hermanas Dashwood

Paulatinamente se ha ido formando una extraña sororidad mientras nos sirven té, mientras aprendemos a bailar, mientras pintamos un abanico y comemos. Las chicas se han ido abriendo, cuentan historias y ríen. En este lugar todas somos aceptadas, todas somos hermosas, gráciles y vivimos una historia de fantasía. Tomo un sorbo de mi té y alguien dice: “¿Ha escuchado usted que la señorita Fontaine decoró su saloncillo a la manera francesa? ¡Qué poco nacionalista!” y comenzamos a discutir los pormenores de la pintura, el clima, la decoración y las vidas inventadas de señoritas imprudentes y caballeros adinerados.

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Entre té, galletas y abanicos conocemos la historia de las hermanas Flores: Andrea, Carmín y Denise Flores, y las primas Esquivel: Ella y Diane,  que han sido fanáticas de Jane Austen desde hace años y agradecen a la escritora por unirlas nuevamente como familia, pues juran que su amor a sus novelas fue lo que hizo que se reencontraran y volvieran a pasar tiempo juntas. Al momento de entrevistarlas, nos confiesan que planearon con cuidado cada detalle de su vestimenta, adquiriendo y modificando poco a poco prendas que encontraban en tiendas de segunda mano, o creando desde cero alguna que otra pieza, como los guantes que cada una usaba. “Queríamos venir desde el primer festival, pero por cosas de la vida no pudimos, por eso cuando nos enteramos que iban a volver a hacerlo, todas dijimos: no vamos a perder la oportunidad”, nos comenta Andrea Flores.

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Andrea: Llegué a Jane Austen por las películas. La primera que vi fue Sentido y sensibilidad, porque estaba enamorada de Hugh Grant. Después de ver todas las adaptaciones de sus obras decidí que tenía que leer a Jane. Mi libro favorito es Persuasión, porque me gusta mucho la madurez con la que retrata todo, la forma en la que narra y crea a sus personajes. Yo compré ese libro y una de mis hermanas compró Emma, nos gustó mucho, así que me puse a investigar qué otras obras o qué otras series había parecidas. Luego descubrí que a mis primas y a mis hermanas también les gustaba Jane Austen, a toda la familia, pues, y eso nos trajo aquí.

Denise: Así es, incluso un día nos quedamos todas en casa de mi hermana y dijimos: ¡Vamos a ver Orgullo y prejuicio! Y todas estuvimos de acuerdo a la primera. Jane Austen es nuestra nueva tradición.

Carmín: Sí, yo también llegué por mis hermanas. ¡Somos las hermanas Dashwood!

Andrea: Fue hermoso, porque uno piensa que está solo en este mundo con su amor por Jane, pero de repente te encuentras con que no es cierto, y que tienes familia que la ama tanto como tú y que hay gente que organiza este tipo de eventos.

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Quizás el momento más revelador del evento fue cuando decoramos abanicos. Se reparten los materiales. No hay instrucciones, solo pintura, pinceles y plumones. Nadie dice cuánto tiempo tenemos para decorarlos así que cada una se vuelca en su abanico a su propio ritmo. Unas bocinas reproducen la banda sonora de Orgullo y Prejuicio. ¿Quién nos diría que tendríamos que venir a un evento temático para experimentar la paz y falta de presión que la vida citadina insiste en quitarnos? Aquí se existe minuto a minuto. Sin preocupaciones por lo que se hará a continuación, este espacio se convirtió en un oasis con vestidos antiguos, té y pláticas amables. Incluso la hora del baile transcurre en un ambiente de tranquilidad. Reverencias, vueltas, no importa que en realidad no bailemos bien. Es un espacio puramente femenino de reivindicación de los intereses “demasiado cursis” o “demasiado irreales” que Mónica espera continúe por mucho tiempo.

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T A: ¿Cuál es el futuro que te gustaría para este festival?

M: Quiero seguir haciendo el festival mínimo una vez al año. También nos gustaría hacer por lo menos dos eventos durante el año, uno al aire libre y otro en un lugar cerrado. Queremos que siga creciendo la comunidad, para que en algún momento se convierta en un evento grande, como las ferias medievales, al principio eran pocas las personas que iban, pero ahora tienen miles de seguidores; esa es nuestra meta, no creo que se logre de un año para el otro, pero poco a poquito.

Al terminar el día nos damos cuenta de que no importó que el salón no fuera realmente el de una mansión inglesa, que no hubiéramos encontrado a nuestro señor Darcy ni bailado con un teniente guapo. La vida normal regresa a nosotras. Mónica Belmont fuma en la calle ya sin la preocupación de mantener una apariencia de elegancia austeniana. Algunas de las chicas sacan sus celulares y nosotras pedimos nuestro Uber, pero mientras nos alejamos la sensación de calma que llenaba el festival no desaparece. Mañana estarán los pendientes del trabajo, las preocupaciones del día a día y la prisa de la ciudad, pero hoy todavía somos Elizabeth Bennet.

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Secretaría de Cultura