Tierra Adentro

En esta ensayo, Henry Hoke, escritor y director de la revista literaria interactiva Enter>text, hace una crónica de lectura de un libreto cinematográfico que, a modo de amuleto, contiene una acotación acerca de un personaje inexistente.

Hace algunos años trabajé asistiendo a un inversionista inde­pendiente que recién se planteaba financiar proyectos cinema­tográficos. La mayor parte de mi labor consistía en leer libretos propuestos y escribir un “análisis” para mi jefe, “análisis” en el cual resumía el guión, realizaba notas página por página, y emitía re­comendaciones tales como “promete” o “tiene potencial”. Los productores y la gente de dinero nunca leen los libretos, como es bien sabido, y por tal razón este “análisis” era determinante. A veces, junto con los libretos propuestos, llegaba un análisis pre­viamente escrito por algún asistente, a modo de anticipación. Asistentes escribiendo para asistentes, abogando por los artistas a quienes servían.

El día que renuncié, un libreto llegó a la oficina con el siguiente análisis adjunto:

TÍTULO: TAKEN BY THE SKY

AUTOR: ZR

GÉNERO: THRILLER ROMÁNTICO

LECTORA: KARLA NORMAN

RECOMENDACIÓN: PROMETE

ARGUMENTO: Un ermitaño llega al Capitolio para vengarse del senador que provocó el accidente de avión donde murieron sus padres, pero termina por involucrarse románticamente con la hija del senador.

Este nuevo libreto, del prometedor-y-capaz escritor y director ZR, es un trabajo cautivador y accesible que, seguramente, atraerá a una gran audiencia. Contiene mucha tensión, intriga y giros ar­gumentales, pero el trasfondo romántico nos hace encariñarnos con el protagonista, incluso cuando se debate en decisiones com­plejas. Los diálogos ingeniosos, firma de ZR, mantienen vivo el ritmo a lo largo de la historia. El rol de la hija del senador genera un magnífico contraste, y tú también admitirás, estoy segura, que el primer encuentro de los protagonistas, descrito en la página 12 (cuando coquetean, aunque ella está oculta tras la cortina), ya da la sensación de ser un momento clásico del cine.

Para serte sincera, he trabajado unos años al lado de ZR en el mundo del cine independiente, como supervisora de guión, y no puedo sino recomendarte su trabajo, si acaso los comentarios por los cortometrajes del director, en cada festival, no son ya lo sufi­ciente como para interesarte en apoyar Taken by the Sky.

Algunas ideas específicas por página:

Página 3: Efectos visuales generados por computadora, no hay problema.

Página 9: Conozco el adagio: “sin niños ni animales”, pero esta es la única escena que involucra a ambos y es crucial para la trama.

Páginas 12-16: ¿Ves a lo que me refiero? Ingenioso.

La página 17 contiene una acción que, tal vez, te saque de la lec­tura: “Genevieve sale”. Seguro notarás que, en la escena, no exis­te ningún personaje llamado Genevieve, ni se le menciona en el libreto. Esta es una de las firmas de ZR. La historia es que, en el primer cortometraje que ZR escribió, quedó un fragmento de un borrador anterior; esa acción: “Genevieve sale”, estaba en medio de una escena en la que aparecían sólo dos personajes, ninguno de nombre Genevieve. Se lo hice saber a ZR, y me explicó que aquel era el nombre original de uno de los personajes, que hacía tiempo había cambiado. Así que lo dejamos, como una broma in­terna. Ahora es un elemento esencial en todos los guiones de ZR, siempre en la misma página, la 17, a modo de amuleto de buena suerte. Todos los cortos de ZR se han terminado a tiempo y con presupuesto, y ZR lo atribuye a la presencia textual de Genevieve, nunca a mi supervisión exhaustiva, pero eso nos divierte. En este momento estamos en la última semana de filmación del primer largometraje de ZR y mañana haremos las tomas de la página 17 (de hecho, te escribo esto desde la locación, atrás de los moni­tores). Ahora tú eres uno de los pocos que conocen el secreto de Genevieve, y puedes confiar en que ella, verdaderamente, trae buena suerte a las producciones de ZR.

Página 26: Este tema de las armas puede ser cambiado por la indigencia, el medio ambiente o por alguna otra cosa menos politizada en un santiamén, no te preocupes.

Página 34: Verás que esta clase de escenas requieren muchísimo trabajo tras bambalinas.

Durante este día de filmación tenemos previsto rodar todas las escenas multitudinarias: unos pocos días de eso que ZR llama “el ganado”, los extras, entrando y saliendo, después, a navegar suavemente sólo con talento de “renombre”.

Hoy, en el set, hicimos nuestra primera escena multitudinaria: una cafetería repleta donde los protagonistas tienen un rom­pimiento. Durante una two-shot del actor principal, una mujer, una extra, sentada no muy lejos de la puerta, se levantó y aban­donó la cafetería. Todos en el set estaban confundidos, pero ZR me miró fijamente, impresionado, “buen trabajo, Karla”. Me tomó un segundo recordar que estábamos en la página 17, y pa­recía como si, efectivamente, Genevieve hubiera salido. ZR asu­mió, por supuesto, que yo había ideado la broma. La salida de la extra había ocurrido en el momento justo en que la línea des­cribía esa acción, y solamente ZR y yo (y ahora tú) sabíamos de Genevieve. Creo que ZR fue quien ideó todo esto, con el fin de mantenerme alerta, y luego fingió ignorancia. La mujer que ha­bía “salido” no volvió. Después de terminar la escena, rebobi­né el monitor, pero la mujer estaba fuera de foco, de modo que sólo pude verla vagamente. Un saco verde oscuro, cabello largo, del mismo color que el mío. En otras palabras, un borrón. Me gusta la idea de insertar bromas en mi vida. Tal vez, todos sali­mos a la vida como una broma, como Genevieve.

Páginas 44-47: Este álbum de fotos tal vez sea un buen lugar para insertar cameos. La madre y el padre, que persiguen al protagonista en forma de fotografías, podrían ser actores re-nombrados.

También mi madre tenía una foto enmarcada al final del pasillo, en la casa donde transcurrió mi infancia. En la foto, ella tenía cinco años y estaba parada en una calle, mirando por encima la playa de Niza. Cargaba un cerdito de peluche y atrás de ella, apartado sólo unos metros en la acera, estaba Picasso. Mi padre dijo que él había reconocido al artista luego de que mi madre, sin saberlo, mantuvo la foto en un álbum polvoriento durante treinta y cinco años. Cuando yo era una adolescente, estaba convencida de que haría la misma clase de descubrimiento si vadeaba lo suficiente por mis fotos de juventud. Por supuesto, sin importar cuánto mirara con mi lupa, jamás vi a ningún famoso, capturado al azar, atrás de mí. Me animaba pensar que, cierto día, cuando mirara de nuevo, alguna persona en el fondo se habría vuelto una celebridad, y entonces podría enmarcar la foto y contar la historia. Ahora tengo un millón de fotos con celebridades, pero todas ellas están al frente y yo atrás, incluso si estamos parados codo a codo. Disculpa la digresión.

Página 72: Pienso que hay un error de dedo. Debe decir “es matar” y no “esmaltar”. Creo. Espero sea útil y aclare cualquier confusión.

Hoy, durante nuestro último día de rodaje multitudinario, reuni­mos a una muchedumbre al fondo del set, para filmar el clímax de la película que se desarrolla en una atiborrada puerta de embar­que en el aeropuerto (a ZR le gustan los aeropuertos). ZR había puesto manos a la obra, y yo, aburrida, atrás de los monitores. Cuando todos los extras estaban de pie, amontonándose para abordar el “avión”, eché un vistazo al monitor y distinguí el mis­mo saco verde oscuro. Por un instante, en medio de la multitud, creí ver a Genevieve. Sin embargo, al momento de quitarme los audífonos y levantarme para mirar por encima de los monitores, todos los extras se habían marchado en fila hacia el pasillo y ya no estaban a la vista. Tan pronto como ZR cortó, los reuní, con la intención de repetir la escena, pero ninguno de los extras traía puesto algo color verde; Genevieve no estaba. Incluso llegué a ca­minar hasta el extremo de la fila, pero nadie se había escondido allí. La hoja de llamado indicaba cuarenta y seis extras, y realicé un conteo exhaustivo, cabeza por cabeza, y terminé con cuarenta y seis. Pero rebobiné el video: ahí estaba Genevieve, algo borrosa, sí, mas puedo jurar que estaba mirando a la cámara, a los monitores, a mí. Terminamos al día siguiente (a tiempo, como es usual) y ZR sugirió que me tomara unos días libres para descansar y termi­nar con esta propuesta dirigida a ti. “Siempre piensa un proyecto adelante, Karla”. Con eso, ZR me dejó.

Página 82: Esta escena inicia el tercer acto y lo hace realmente bien. Me agrada estar en mi departamento, escribiendo esto en mi computadora, cómoda y realmente capaz de enfocarme para escribirte el análisis. Sinceramente, me gusta este guión.

Páginas 93-99: Hay muchísimas cosas buenas por ver. Hay tantas cualidades en el guión de Taken by the Sky, que sólo el empaque de ZR, como escritor y director, puede extraer. Por favor.

RECOMENDACIÓN: MUY PROMETEDORA

Página 100: Debería escribir algo. Debería escribir algo, algo realmente importante, mi propio guión. Aquella historia acerca de mi madre y Picasso, congelados juntos en la vieja fotografía, aquella es una buena historia que podría ser la base de algo. Es la favorita de mi padre, eso lo sé. Debería escribir el guión. ¿Lo leerías? ¿Tendría que hacerle un análisis, también? ¿Me pagarías por el escrito que haría para convencerte de pagarme por el escrito que haría? ¿Lo recogerías, siquiera? La moraleja de mi libreto será cuidar el trasfondo. El trasfondo es importante.

Página 104: Es difícil concentrarme. Me siento borrosa y no puedo dejar de imaginar a Genevieve fuera de foco.

Página 107: Le llamo a ZR para solicitarle el material filmado en las fechas en que apareció Genevieve. No puedo evitar pensar que ella, tal vez, salga más nítida en la película, pero ZR no me ha respondido. En cambio, me quedo mirando esas dos palabras de la página 17 y dejo que mis ojos se vayan fuera de foco y las letras se engruesen y se reacomoden y parezcan letras distintas, y en­tonces cierre los ojos, y aún pueda leerlas.

Página 121: Siempre estoy justo ahí. Atrás del guión, atrás de los monitores, atrás de las luces y los iluminadores y los microfonistas y los percheros. Estoy atrás de los actores, atrás del dinero y los sets. Estoy atrás de las plantas.

Página 130: ZR sólo me utiliza, me mantiene en nómina porque te conozco. Te conozco, y ZR necesita más dinero y reportes para sacar esta película con sus accidentes y senadores, y el talento se desbordará, y yo estaré fuera de imagen.

Página 142: ¿Quién eres, realmente? ¿Dónde obtuviste tu dinero? ¿Eres realmente tú quien lee esto? ¿Quiénes son estos personajes? De todos modos, no te he dicho nada de ellos, ¿o sí? De seguro son interesantes.

Página 153: Hoy he pasado horas y horas revisando todas las fotos que tengo guardadas en mi computadora y, tras buscar tres años atrás, me topé con ella. Una instantánea tomada en un club repleto de la costa oeste, donde ZR y yo estamos juntos, sudoro­sos, abrazándonos. ZR sonreía salvajemente, lleno de emoción, es la noche tras haber terminado nuestro primer filme. En el fondo, alguien lleva un saco verde oscuro.

Página 161: Tengo el cabello corto y el de Genevieve es largo y estúpido.

Página 170: No puedo dormir porque sigo escuchando el sonido de pasos que retroceden justo afuera de mi cuarto, como si alguien saliera de otro departamento y se dirigiera al elevador. Pero no suena como si una puerta se cerrara, ni hay ding del elevador, ni viaje de regreso. Los pasos me atraviesan, salen por el delgado estuco y luego empiezan otra vez y me atraviesan, de nuevo, corriendo a lo largo de mi cuerpo, siempre así. Subo el volumen de la música en las bocinas de mi computadora e intento bloquearlos. “Once in a million years a lady like her… rises”.

Página 17: Cambio todos los nombres de los personajes de Taken by the Sky por Genevieve, y ella siempre sale y hace muchas otras cosas.

Página 17: He escrito mi nombre una y otra vez junto a cada uno de sus nombres. La G es de Genevieve y la K de Karla. No compartimos letra alguna.

Página 17: Estoy sentada en mi cama, escribiendo esto tras el mo-nitor de la computadora. Alcanzo a ver una silueta por el corredor.

Es Genevieve. Está parada en el living, con la cabeza ligeramente de lado, expectante, impaciente. Ahora tiene el cabello corto y está totalmente enfocada. Y Genevieve abandona el cuarto. Ahora escucho la puerta, las pisadas en el hall sólo pasan una vez, el elevador hace ding, y Karla se levanta.

Y Karla deja el cuarto, y deja el apartamento, y deja el pasillo y el elevador y el lobby y el garaje y la salida y la puerta y la acera y la calzada, y deja la calle, deja hojas y parques y lugares de estacionamiento, deja taxis y vans y terminales, deja zonas de tiempo y zonas de tiempo, y océanos y eras, y deja las estrellas, y deja el guión y el material filmado y luces y fotos y cubistas y nombres, y conexiones, y deja monitores y listas de lavandería, deja millones de millones y miles de cientos de dólares y un momento clásico del cine, deja el trasfondo atrás. Karla se escribe a sí misma justo afuera de la página, justo afuera de la…

 

* Traducción de Javier Taboada


Autores
Es escritor y director de la revista literaria interactiva Enter>text.
Secretaría de Cultura