Tierra Adentro

“Lo que sabemos o lo que creemos afecta al modo en que vemos las cosas”, decía John Berger (1972) en su trabajo sobre la historia del arte, pero también nos permite preguntarnos sobre la mirada regulatoria a los sujetos. El cuerpo, la ejecución (performática) y el disciplinamiento podrían contemplarse como una triada que se expone en diferentes momentos de Girl.


 

La película belga de Lukas Dhont (2018) pone en el centro un escenario en el que los cuerpos se alteran para lograr los ideales estéticos del ballet clásico; al tiempo que pone en evidencia que los cuerpos performan un género y una sexualidad, de acuerdo con una “asignación visual-estética” (P. Preciado, 2010) de un fragmento corporal: los genitales.

Estamos en una época en que la mirada y los dispositivos de registro −ya sea cámara o pantalla− parecen inherentes al cuerpo y sus percepciones, vivimos el tiempo del “Show del yo” (Paula Sibilia) en el que la producción de imágenes inicia, antes de nacer. La pantalla del ultrasonido que, en principio, persigue finalidades médicas; rápidamente se ha utilizado para la revisión visual de los genitales como interpretación de signos que conforman la ficción sexo-genérica.

La mirada, entonces, se convierte en una de las herramientas de “verificación” normalizadora de identidades. En Girl, Lara −personaje principal− está constantemente expuesta: lo mismo en las auscultaciones médicas requeridas para la terapia de sustitución hormonal, que en los vestidores y regaderas del grupo de danza.

Los hospitales ya han sido abordados por diferentes autores, incluyendo a Foucault, como lugares de vigilancia y de encierro. Mientras que, sobre los sanitarios como espacios de control, P. Preciado (2013) expone que “en el siglo XX, los retretes se vuelven auténticas células públicas de inspección en las que se evalúa la adecuación de cada cuerpo con los códigos vigentes de la masculinidad y la feminidad.”

No sólo se trata de la asignación de espacios definidos por las diferencias corporales, sino de la producción de vínculos, comportamientos, relaciones y formas de socialidad estipuladas para cada género. De ahí que, en la secuencia de la “fiesta de chicas” entre las bailarinas de la Academia, se hace evidente la necesidad de verificación visual como agente disciplinador, de hecho, se presenta como una injuria contra Lara, cuando la obligan a mostrar su cuerpo y nombrar su identidad.

El cuerpo de Lara está atravesado por el disciplinamiento del género, pero también del Ballet. La exigencia de las técnicas utilizadas en la danza implica modificaciones corporales que favorecen a la ejecución, pero que, usualmente, incluyen sufrimiento físico. La búsqueda de la imagen ideal del cuerpo encarna relaciones de competencia y de poder que replican las estructuras económicas actuales.

Poner el cuerpo en el escenario para ejecutar un papel es someterlo a la mirada que, cada vez más, funciona como panóptico, como productora de vigilancia. Hoy, las imágenes y sus formas de distribución regulan las posturas y las opiniones; por lo que el cuerpo se coloca como signo que conforma una gramática categorizadora de las diferencias.

Girl expone los diferentes tipos de disciplinamiento para cumplir con la ejecución deseable y verificable por las miradas. Entre Eros y Tánatos, Lara expande las posibilidades de su cuerpo ante la necesidad de modificarlo para poder bailar ballet y para lograr la reasignación de sexo.

Las identidades de género no sólo designan corporalidades, sino cadenas de relaciones simbólicas que clasifican con la pretensión de ordenarlo todo, por lo que, con esta película es recomendable recuperar la pregunta que Judith Butler (2007) lanza en El género en disputa, “¿Hay algún ser humano que llegue a ser de su género en algún momento?”.


Butler, J. (2007). El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Barcelona: Paidós.

-John Berger. (1972). Modos de ver. Londres: Penguin Books.

-Preciado, P. (2013). Basura y género. Mear/cagar. Masculino/femenino. Obtenido de Parole Queer: http://paroledequeer.blogspot.com/2013/09/beatrizpreciado.html


Autores
Maestría en Comunicación y Cultura, Universidad de Buenos Aires. Profesora de asignatura de la UACM y de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Ha diseñado y gestionado: talleres, exposiciones y otras acciones para problematizar la naturalización de las prácticas sexo genéricas. Colaboradorx del diagnóstico de violencia de género en Ecatepec. Ha diseñado y gestionado: talleres, exposiciones, jornadas, podcast, conferencias y otras acciones para problematizar la naturalización de las prácticas sexo genéricas. Coordinadorx del círculo de lectura “Incomodar el género y descolocar el cuerpo”, Biblioteca Vasconcelos.
Secretaría de Cultura