Tierra Adentro

Hitler, Darwin and the Holocaust as a non-place, 2015. Hans Schmidt.

Hitler, Darwin and the Holocaust as a non-place, 2015. Hans Schmidt.

Hitler, Darwin and the Holocaust as a non-place, 2015. Hans Schmidt.

 

 

 

 

Y cuando miras hacia atrás y ves sus 

cuerpos destrozados, cuidadosa, quirúrgicamente desmembrados,

¿sientes algo? 

Cristina Rivera Garza

«Hasta aquí, un uniforme, una imagen, pelo facial». En la imagen, un grupo de hombres uniformados rodean al condenado. Al centro de la tensión, un hombre desgarrado, la mirada en un éxtasis de opio; su mirada desaparecida parece detenerlo en una stasis como si se tratara de una imagen dentro de otra. La frase inicial pertenece a una lectura hecha por word.camera, un software desarrollado por el artista digital Ross Goodwin que interpreta imágenes y las traduce a lenguaje verbal. Es, si cabe decirlo, una máquina ecfrástica: un ojo digital que escribe.

Tras subir la imagen del Leng Tch’é, la cámara.palabra devuelve un largo texto que coloca la imagen sobre una plancha de disección y extrae los significados posibles.[1] El discurso es por momentos redundante, otras elíptico o inconcluso. El proceso de lectura es perpendicular a la observación: hay algo que se escapa en todo esto y algo que emerge desde el fondo: huecos y recurrencias delimitan la imagen como un fantasma.

«Allí, la guerra y la ropa: la guerra se refiere a lo opuesto de la paz, y la ropa es usada para vestir. Por esa razón, la ropa no es una nada usando ropa». En el Renacimiento, vestir significaba bajar los párpados. La ropa que no viste es el ojo que no puede cerrarse, el deseo que sostiene la imagen como una provocación; el ojo de la máquina que no se cierra y lee la imagen, que extrae un sentido de su acumulación de pixeles.

«Allí, un militar, que está hecho de las fuerzas militares de una nación». La fuerza del verdugo que corta el cuerpo de Fu-Tchu-Li. El grupo de uniformados que lo rodea y lo observa. La tortura de los mil cortes como los soldados que militan sobre el cuerpo del condenado. Mil cortes sobre la condición de la imagen.

«Por supuesto, un grupo y una persona: el grupo puede incluir lo individual, y la persona puede navegar un barco. Allí, la persona tiene una sensación». La stasis en el rostro del condenado se convierte en la aisthesis de su rostro dentro de la imagen. Ser leída mediante un vistazo y una mirada es una doble condición dada a la fotografía.

¿La máquina que mira siente o crea sentido?

 

 

 

 

 

 

 


 

[1]La versión completa está disponible aquí.

 


Autores
(Ciudad de México, 1982) es crítico literario y ensayista, colaborador de La Tempestad. Es candidato a doctor en Letras por la UNAM.
Secretaría de Cultura