Tierra Adentro

Detalle de portada del libro Sobre abierto

I.- Decantación después del camino

La atención, en el instante justo del abrir de la rosa (“Flor, / el que te mira / en este instante / se aparta / para hacerte sitio”[1]) o del saltar de la rana al estanque (“No desdeñes nada. / Una rana le dio a Basho / su mejor poema”[2]); el silencio y la celebración ante la belleza y el misterio de mundo y la disolución del yo, si bien han sido aspectos fundamentales en el pensamiento y obra poética de Rafael Cadenas (Barquisimeto, Lara, 1930), XXVII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2018, estos se decantan y logran su expresión más certera en sus dos recientes libros de poemas, Sobre abierto y En torno a Basho y otras cuestiones (Pre-textos, España, 2012 y 2016).

Se trata de dos volúmenes hermanos, casi gemelos, de este autor venezolano a quien, en octubre próximo, le será conferido el galardón iberoamericano en el paraninfo de la Universidad de Salamanca entidad que, junto con Patrimonio Nacional de España, concede dicho reconocimiento, el más prestigioso del género en los países de lengua española y portuguesa.

Dos libros unidos si bien por una brevedad expresiva, más por el temperamento de un haijin (juglar) errante quien, como Basho, haijin mayor y maestro del haiku a quien admira Cadenas, después de haber recorrido amplias regiones sin explorar, se mitiga en la quietud del observador escindido, aunque conforme, por los territorios movedizos de la conciencia.

Quizá, para algunos, esta depuración sería un retroceso ya que, de esa poesía narrativa y de largo aliento expresada en soberbias manifestaciones del lenguaje (que puede consultarse, entre otras antologías, en Obra entera. Poesía y prosa —1958-1995—, FCE, Col. Tierra Firme, México, 1ª ed., 2000; 2ª ed., 2009; en el CD Rafael Cadenas, ECOS, en voz del autor, Conaculta, INBA, FCE, col. Entre voces, México, 2011 y en Obra entera, Editorial Pre-textos, España, 2007), Rafael Cadenas llega a una poesía, como él ha señalado, “menos exuberante”. A dicha extrañeza, el poeta ha respondido, dentro de su acostumbrada discreción: “La poesía a cierta edad es un desaprendizaje”[3].

OBRA ENTERA 2009

Sin embargo, esta trayectoria es inherente al desarrollo del ethos del escritor ya que ha implicado el zambullirse en las aguas de otro estanque de más hondura, el de la psique, estanque anegado de una sabiduría y templanza que siempre estuvieron aguardando el momento preciso: “La rana estuvo esperando a Basho, / tal vez ella sabía cuan atento / era el haijin errante”[4].

CD ENTRE VOCES RAFAEL CADENAS

De esta forma, el pensamiento poético del autor desemboca en una lucidez y precisión absolutas manifestadas en la gran contención poética plena de significado que observamos en estas recientes obras.

Por ello, no es ajeno que esta voz incisiva e irónica sea la que conteste a diversos pensadores, políticos y escritores con los que Cadenas mismo comulga, en esa curiosidad de libro, también de reciente publicación, que es Contestaciones[5]:

“A Takuboku”

Hay un prisionero
en el corazón
de cada hombre.

Suéltalo cuanto antes,
si esperas, aumenta de tamaño
y no podrá escapar.

 

“A Ernesto ‘Che’ Guevara”

El revolucionario es el más alto escalón
de la especie humana.

Al menos debió agregar: modestia aparte.

 

II. La derrota del yo

Como se dijo, vigilancia del instante, aceptación del misterio y reducción del yo, son las premisas de la obra poética del también Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca 2105, Premio Nacional de Literatura en Venezuela 1985, Premio fil de Literatura en Lenguas Romances 2009 y Premio Andrés Bello de la Academia Venezolana de la Lengua 2015.

Dichas instancias significan fuerzas a las que se ha accedido por medio de un proceso de redención y que han desembocado en un concilio definitivo con la existencia (“No somos la fuente de nuestro vivir, pero por nosotros pasan las aguas”[6]) y en el disolverse, como dice el autor, citando a Teresa de Ávila, de “los humos de la propia estimación”, aspecto consustancial a la observancia ya que una psique desbordada es imposible que se mantenga vigilante.

Sin embargo, el camino a esta libertad ha sido arduo y pleno de confrontaciones con la conciencia y la propia biografía (recordemos que el autor sufrió cárcel y fue exiliado por cuatro años en la isla de Trinidad durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez debido a su militancia en el partido comunista, hasta que en 1957 regresó a Caracas, meses antes de la caída del tirano) pero ante todo, con la praxis de una civilización contemporánea basada en el “entronizamiento” del yo y de sus manifestaciones extremas: la violencia, los totalitarismos y el anhelo de poder:

En el mundo no señorea el ser sino otra fuerza. Existe una desconexión con el fundamento. Esta quiebra forma el telón de fondo del caos actual[7].

Ante esta fractura, la poesía y el pensamiento de Cadenas se erigen como una referencia de análisis del ser humano contemporáneo y de sus órdenes. Su crítica parte de un diagnóstico de conciencia, estancia generadora de nuestro desgarramiento, de la que se extrae una sola condición:

El ser humano víctima de su propia psique […], de sus prejuicios […]; el ser humano que ‘proyecta’ su angustia en todo lo que hace creando división, sufrimiento, agonía […]; el ser humano atenazado por sus propios productos: odio, afán de notoriedad, deseo de poder […]; el ser humano consciente del desastre que ha creado y sigue creando, pero como imposibilitado para detenerse […][8].

Frente a este panorama, sus planteamientos apuntan a considerar “la vida como totalidad” y no a partir del fragmento que conlleva la visión del ego. Así, busca un equilibrio entre la psique, el espíritu y lo axial para llegar “al autohacerse” de un hombre que reconozca y se reconozca en el misterio del ser por lo que su reflexión desemboca en la práctica de un “ethos clásico de la gratitud y de la aceptación de la existencia finita (Schajowicz)[9]”, un ethos construible, universal, que trascienda el dogma: “Sólo en un sitio puede ser derrotada una sociedad: en el pecho de cada hombre”[10].

Para Cadenas, la poesía ha sido la fuente en donde ha buscado esta perspectiva y en la cual ha ejercido una revisión profunda y descarnada del yo, tal como lo enuncia en su poética:

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. […]
Quiero exactitudes aterradoras[11].

Su creación es el espejo de un hombre que busca el centro de quietud donde la barbarie sea transfigurada y el escenario del “autohacer” de su visión de lo humano y de la justa expresión en las diversas estaciones del yo en las que se ha detenido en sus libros, estados que transcurren desde la psique atormentada de ese volumen emblemático que es Falsas maniobras[12], hasta el equilibrio alcanzado por la voz poética en las recientes obras.

Falsas maniobras es el poemario en el que simbólicamente podemos observar aspectos representativos de ese yo atormentado en tanto que, como ha declarado el autor, fue escrito en medio de una honda depresión. En él, la subjetividad se enfrenta a sus sombras:

Cada vez que tenía un momento de reposo, me asaltaban las imágenes de transformaciones, llevándome al aislamiento. La multiplicidad se lanzaba contra mí. […] / Era el desfile de los habitantes desunidos[13];

y también se reconoce, con dolor, en ese hombre que

complica, complica. / Si se le entrega un pequeño laberinto, un laberinto de juguete con pocas vueltas, con un número razonable de trampas, […] / en pocos días lo convertirá en un enrevesado órgano de tortura[14].

Aun así, en este páramo, la conciencia poética asienta su expectativa de templanza:

Tal vez el secreto de lo apacible esté allí, entre líneas, como un resplandor innominado, y mi soberbia […] ceda el paso a una gran paz, una alegría sobria, […]. / Hasta entonces.[15]

Entonces al que se llega, finalmente, en esas actas epilogales en las que desemboca todo maestro-juglar-errante que son Sobre abierto y En torno a Basho donde, a la vera del zen, se privilegia la transparencia y brevedad de un discurso avenido con el yo y el misterio, pero, ante todo, a una comprensión de éste bajo la sombra-luz del Tao.

SOBRE ABIERTO

Por otra parte, destacando más el papel de Falsas maniobras dentro del habla aterida, cabe señalar que en él se incluyó uno de los poemas más gustados de Cadenas, “Derrota”, que expresa la visión del vencido frente al sistema:

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
[…]
que he sido negado anticipadamente y encarnecido por los más aptos…[16].

Sin embargo, pese al continuo entusiasmo lector, el poeta del presente, atemperado, ha dicho que ya no se reconoce en ese joven de treinta y dos años que escribió dicho texto y ha explicado que su éxito se debió al contexto en que fue escrito, una compleja Venezuela posdictadura de los años sesenta.

 

III. Otro temple

Aunque el tipo de escritura de Sobre… y En torno a…, es decir, soles diminutos que alumbran el universo, lo podemos encontrar en Memorial[17]: “Nada pides. Sabes que estás completo. Lo sabes con tu piel. Ni de ti eres dueño”[18] y, en mayor medida, en los “aforismos” de Dichos: “Si lo que existe nos parece poco, ¿qué puede sosegarnos?”[19], los recientes libros son cauces definitorios.

Empero, en Sobre… se mantiene en cierta medida aquella voz del desamparo de Memorial y Dichos por lo que aún quedan resquicios de aquel habitante desunido:

“El que está siempre
Rehaciéndose
no tiene idioma,
se contiene, balbuce, anota.
[…]
Disfraza la intemperie con su quehacer…[20]

que todavía mantiene restos de intemperie, como se observa en el poema “Ser”:

Si lo vislumbraste
[…]
¿por qué tu idioma es el mismo?
[…]
Ah, es que el viejo camino
no se desprende de tu paso[21].

De cualquier manera, el camino está andado y este libro da entrada a esa completud que observamos en En torno a… en tanto que las preocupaciones de Cadenas se depuran al grado de que los poemas se constituyen en una especie de contestación o de cauce a las mismas, y son desarrolladas en un solo y certero golpe.

Pero sobre todo, Rafael Cadenas, como si fuese un Haijin trasplantado de la antigüedad oriental a nuestra época, condensa en este libro el entendimiento del Tao como el Todo circundante y urdidor de la existencia: “… la mayoría es indiferente, / pero él, que propiamente no existe, / maneja los hilos”[22], al contrario que en Sobre…, donde apenas si se le nombra como una entidad perdida en la memoria y, en la relación de los elementos a los que alude, en honor al famoso haikú de Basho (“Un viejo estanque: / salta una rana, /ruido de agua”), es decir, la rana, el estanque, el agua, poco se entrevé su hilo de predestinación:

… Sin el estanque
tampoco Basho y la rana
hubieran escrito el poema.

 

No podía faltar
el prodigioso Tao
pero está acostumbrado al olvido[23].

De ahí que, en En torno a… para Cadenas, la rana-símbolo, el estanque-espejo-de-conciencia y el salto a lo profundo son presencias y acciones arquetípicas de la naturaleza para expresar el orden y por tanto son consecuencia de esa corriente que es el Tao por la cual las cosas suceden como deben, de ese Todo que juega para que eso aparentemente inocuo, el estanque, la rana, el zambullirse, el agua, el sonido, ocurran en el instante preciso pero ya transfigurados en fuerzas en tensión y representaciones de ese tejido mayor:

Basho no habría oído zambullirse
la rana y hacer ruido en el agua
sin el permiso del indecible Tao[24].

De esta forma, siguiendo a su maestro oriental, en estas recientes brevedades el autor llega a una esencia que trasciende lo ya explorado en su trayectoria poética. En este orden, el misterio de la existencia, su gran tema, de ser un fluir ajeno que nos escinde:

el misterio es una gravitación poderosa; se hace sentir por ráfagas (…) que nos hienden y nos dejan expuestos, en la extrañeza[25],

se logra la imbricación de sus hilos en la inconmensurable urdimbre del Tao: “Eres oculto apuntador[26].

Es entonces cuando el yo guarda silencio y abre la puerta a la atención y al honrar de las manifestaciones del Tao en esas perlas-soles-diminutos que son estos recientes poemas:

El viento lo lleva
no hace resistencia y pierde
su ilusorio yo[27].

Sin embargo, para ello, y como se mencionó, la poética-conciencia tuvo que hundirse en ese estanque oscuro del ser, pero el camino y, como Rafael Cadenas diría, “el desaprendizaje” valió la pena ya que esta gran voz de la poesía hispanoamericana halló su certidumbre:

Nunca encontramos el Grial.
[…]
Sólo la fatiga de los caminos acompañó
a los que se aventuraron.

 Sin embargo, concluido el viaje
sentimos que en nosotros
[…]
había nacido/ otro temple.[28]

Así, Sobre Abierto y En torno a Basho y otras cuestiones, significan la perfecta y natural desembocadura de la trayectoria estética y reflexiva de Rafael Cadenas, pero llevada a cabo de la mano del zen, conocimiento que ha atemperado por completo a este espíritu que, como la rana de Basho, sonríe ante el camino elegido:

Te has dejado llevar.
Tal vez otro camino esperó en vano.
Eres una contramarcha sonriente[29].

ub. la cruz del sur

* Para conocer más en torno a la obra del Rafael Cadenas, consultar la entrevista con el autor “Contra los humos de la propia estimación”, realizada por Claudia Posadas, en este enlace:

[1] Cadenas, Rafael, Sobre abierto, Editorial Pre-textos, España, 2012, p. 24.

[2] Cadenas, Rafael, Op. cit, Editorial Pre-textos, España, 2012, p. 16.

[3] Lucas, Antonio, “La poesía debe agitar”. Entrevista con Rafael Cadenas, Periódico El mundo, España, versión digital, 19 de octubre de 2014, http://www.elmundo.es/cultura/2014/10/18/54417be322601d6d648b4582.html  Fecha de consulta: agosto de 2018.

[4] Poema perteneciente al libro En torno a Basho y otras cuestiones, transcrito de la lectura videograbada a propósito de la participación del autor en  PoeMAD, Festival de Poesía de Madrid, Fundación Aquae, 2014, https://www.youtube.com/watch?v=OzlMgQ4W63g  Fecha de consulta, agosto de 2018.

[5] Cadenas, Rafael, Contestaciones, Fundación para la cultura urbana, Venezuela, 2016.

[6] Cadenas, Rafael, Obra entera. Poesía y prosa —1958-1995—, Dichos (1992), FCE, Col. Tierra Firme, México, Primera edición, 2000, p. 660.

[7] Ibídem, p. 664.

[8] Cadenas, Rafael, Op. Cit., Realidad y literatura (1979), FCE (Col. Tierra Firme), México, Primera edición, 2000, p. 468.

[9] ——, Op. Cit., Anotaciones (1983), FCE (Col. Tierra Firme), México, Primera edición, 2000, p. 552.

[10] ——, Op. Cit., Dichos (1992), FCE, Col. Tierra Firme, México, Primera edición, p. 662.

[11] ——, Op. Cit., Intemperie (1977), “Ars poética”, FCE (Col. Tierra Firme), México, Primera edición, 2000, p157.

[12] Cadenas, Rafael, Op. cit., Falsas maniobras (1966), FCE (Col. Tierra Firme), México, Primera edición, 2000, p.106.

[13] Ibídem, p. 107.

[14] Ibídem, pp.109-110.

[15] Ibídem, p. 107.

[16] Ibídem, p. 137.

[17] Cadenas, Rafael, Op. cit., Memorial (1997), FCE (Col. Tierra Firme), México, Primera edición, 2000, p. 159.

[18] Ibídem, p. 177.

[19] Cadenas, Rafael, Op. cit., Dichos (1992), FCE (Col. Tierra Firme), México, Primera edición, 2000, p. 664.

[20]  ——, Op. cit., 2012, p. 52.

[21] Ibídem, p. 45.

[22] Poema perteneciente al libro En torno a Basho y otras cuestiones, transcrito de la lectura videograbada a propósito de la participación del autor en  PoeMAD, Festival de Poesía de Madrid, Fundación Aquae, 2014, Op. cit.

[23] Cadenas, Rafael, Op. cit., Editorial Pre-textos, España, 2012, p. 34.

[24] Poema perteneciente al libro En torno a Basho y otras cuestiones, transcrito de la lectura videograbada a propósito de la participación del autor en  PoeMAD, Festival de Poesía de Madrid, Fundación Aquae, 2014, Op. cit.

[25] Cadenas, Rafael, Op. cit., Dichos (1992), FCE (Col. Tierra Firme), México, Primera edición, 2000, p.660.

[26] ——, Op. cit., 2012, p. 61.

[27] Poema perteneciente al libro En torno a Basho y otras cuestiones, transcrito de la lectura videograbada a propósito de la participación del autor en PoeMAD, Festival de Poesía de Madrid, Fundación Aquae, 2014, Op. cit.

[28] Cadenas, Rafael, Op. cit, 2012, p. 64.

[29] ——, poema perteneciente al libro En torno a Basho y otras cuestiones, transcrito de la lectura videograbada a propósito de la participación del autor en PoeMAD, Festival de Poesía de Madrid, Fundación Aquae, 2014, Op. Cit.

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