Tierra Adentro
Portada cortesía de Libros del perro

Portada cortesía de Libros del perro

A Vicente Quirarte por enseñarme a ensayar mis duelos.
A Conde de Arriaga por el deseo infinito y los juegos de sombras.
A Mamá Ethel, Vida y Conde padre (†), por mostrarme que es carne esta luz.
A todes mis amigues.

Cuadernos de trabajo

Ver también es crear, pero ¿cómo nos desplazamos de la lectura frente a la propia experiencia? Los espacios en blanco y la escritura orgánica siempre plantean una posibilidad.

Acaso la parte más íntima de cualquier proceso creativo sea los cuadernos de trabajo. Son laboratorios ambulantes, en ellos se vierten mecanismos, se resguardan citas, se escriben las dudas, se garabatean los espacios en blanco, se proyecta la primera intuición de la obra.

Los cuadernos parecen no acabarse nunca, sin importar cuántos llenemos, parece que siempre es el mismo. No aspiran a ser obras. En general no se escriben para nadie más, como el onanismo, son una prueba de amor propio o simplemente un espacio dónde vaciar de manera automática pulsiones y caricias. Admito que cierto rubor me delata cuando alguien me muestra el suyo, y es muy raro que esto suceda a la inversa. Sexo y escritura siempre se emparentan por el sentido táctil y también por la experiencia que ha quedado impresa en el cuerpo, pero en cuanto a la escritura en libretas, siempre lo pienso como un sexo casual, como una manera de evitar el bloqueo y dar mayor espacio al conocimiento por medio de formas, de voces, acaso de posiciones que permitan una escritura libre, una forma no cristalizada, algo que no se pueda nombrar y, sin embargo, me sienta con ganas de palpar su papel libre de ácido, de imprimir manchones sobre su materia estéril.

Existen cuadernos, sobre todo aquellos de artistas visuales, que bien podrían ser en sí mismos libros objeto. En ese caso, creo que la frontera es casi invisible, si apelamos al hecho de que el proceso supone ser la parte medular de la experiencia, los cuadernos de artista también resultan ser piezas.

Pero en la escritura, sobre todo si no se cuentan con destrezas que proyecten una estética en su contenido, lo más excitante resulta en el hecho de que nadie nos mira, no existirá juicio sobre lo que hayamos vertido, incluso si anotamos listas de lo que compramos durante un año, si pegamos boletos del metro que nos recuerden un buen día, si hacemos diagramas para no perder los hilos narrativos, no existe mayor compromiso y, en cambio, siempre se presiente el deseo de volver.


Autores
(Ciudad de México, 1984) Investigadora, docente, escritora y crítica. Es maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y Doctora en Sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco. Realizó una estancia de investigación en la Universidad de Buenos Aires y ha publicado artículos y reseñas en revistas como Este País, Pliego 16, Fundación, Casa del Tiempo, Revista de la Universidad, Écfrasis, Tierra Adentro. En 2011-2013 fue Becaria de la Fundación de Letras Mexicanas en el área de ensayo y en 2019 fue Becaria Fonca en el área de ensayo. Fue finalista en el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada en su edición 2020 y aceptada por Ucross Foundation para hacer una estancia artística en el verano del 2021.
Secretaría de Cultura