Tierra Adentro

El sábado 4 de julio la selección chilena de futbol dio una demostración de temperamento y de creencia total en su propuesta alimentada del trabajo colectivo, la suma de esfuerzos y un espíritu guerrero indomable. Chile es ahora campeón de América gracias a la copa que se jugó en su país. Mientras tanto, en la ciudad de México se llevó a cabo la primera edición del Festival Neutral, una propuesta dedicada a revisar la actividad cultural chilena y que incluyó en su elenco a Gepe, Prehistóricos y Pedropiedra, entre otros.

Hace tiempo que se sigue con puntualidad el excelente momento de producción cultural y musical chilena; hasta hoy, el tremendo envión no para. Aprovecho la celebración que congrega al pueblo de Víctor Jara, Violeta Parra y Jorge González para encontrarme con el nuevo disco de Mariel Mariel, un trabajo titulado Foto pa ti del que prácticamente carezco de información previa —salvo la escucha apresurada de algún adelanto a través de un programa de radio—, pero que se llama igual que un pasado EP y que editará Intolerancia.
Los primeros segundos de escucha traen consigo una grata sorpresa; «Talento animal» abre con un chirriante pasaje de acentos árabes que nos conducen a unas Mil y una noches del siglo XXI. El canto es sensual, cargado de misterio y magnetismo… cachondez absoluta que nos deja entrever a una artista dispuesta a probar con distintas afluentes y siempre desde una perspectiva global. Este corte inicial me remite de inmediato a la rutilante figura del etno-tecno Natacha Atlas, una árabe ciudadana del mundo.


Luego viene el tema titular que es mucho más percusivo; una especie de candombe destinado a colarse a las salas de baile del planeta entero: «Foto pa´ti», una vez más carnalidad pura, fragor corporal; un hip hop tropicalizado atascado de fuego y calentura. ¡Hasta La Mala Rodríguez debe parar oído! Porque «La mercancía» también es candela que acepta en su interior a una inesperada guitarra eléctrica para acompañar a otros punteos muy caribeños. ¿Será que es viable ese reguetón del futuro? ¡Atentos Nguzunguzu y Future Brown! Latinoamérica aporta cadencias canallas que revolucionan a ritmos antes impensados desde las distintas escenas urbanas.
Y vaya que Mariel Villagra conoce del folklore prácticamente desde la cuna; su padre Pedro Villagra, tiene un grupo llamado Pedroband y también formó Santiago del Nuevo Extremo. El hombre toca el saxofón y compone . Se dice que en algún momento hizo espacio para que su hija tocara la flauta e hiciera coros en su proyecto de fusión y grabaran el disco Otredad (2004).

Prácticamente quedan en la prehistoria sus primeros escarceos dentro del pop, también probó acentos de indie-rock para su debut en 2007 con No me despierten. Aunque también incursionó con un proyecto de drum and bass conocido como Ultrafat Soundsystem. Queda pues en evidencia su tendencia para amalgamar elementos disímbolos y elaborar música que no sea sencilla de clasificar; basta decir que en su debut de la guitarra se ocupó el cantautor Javier Barría, en la batería tenía al jazzista Andy Baeza y de la producción se encargó Luis Tata Bigorra (Los Tetas, Funk Attack). Le gusta propiciar ese tipo de choque de trenes musicales.

En 2012 presentó La música es buena, con mayor vocación electrónica pero en el que también participaron figuras del pop como Natalia Lafourcade (el sencillo a dúo «Nos llevamos tan bien» funcionó a la perfección) y Leonel García (de Sin Bandera). Los conceptos de Mariel son elásticos y suelen atender a mucha música diferente. Es por ello —y ya que desde 2008 pasa largas en temporadas en México— que no extraña que la invitaran a sumarse al disco tributo a Chavela Vargas; en La chamana (2012) hizo una imaginativa versión hip-hop de «Macorina».

Foto pa ti es un álbum generoso e inquietante; hay momentos en que se acerca a lo que hace Bomba Estéreo; hay pasajes en la línea de Anita Tijoux y La Mala Rodríguez y en sus chispazos de electro-pop danza junto a Javiera Mena. Incluso hay conexiones con La Yegros, quien desde argentina redefine la cumbia y el chamamé. Recordemos la teoría de los vasos comunicantes, en su fundamento muchas buenas cosas están interconectadas. Mariel va detallando su propia personalidad, pero en su búsqueda también cabe una versión de «Toque y rol», original de Juan Cirerol, en total clave rap.

Creo que hasta disfruta de la provocación, en alguna entrevista leo que apunta que los mexicanos no valoramos lo suficiente a Luis Miguel (¡sic!), lo que no obsta en modo alguno para que nos entregue un tema tan poderoso como «Demonios y ángeles»; exuberancia latinoamericana, exploración valiente y en la que destaca la participación del también chileno Andrés Landon, encargado de tocar muchos instrumentos, hacer programaciones y arreglos. Su aportación es crucial pues le da un rumbo seguro al disco.

Foto pa ti se grabó básicamente en la ciudad de México en su propio estudio, con algunas tomas complementarias en Ixtapa y en el estudio de Carla Morrison, quien desde hace tiempo apoya decididamente a Mariel y que en está ocasión aparece en «Desahogar». Ella no es la única invitada, Juan Manuel Torreblanca toca e hizo arreglos en Foto pa ti y se encargó de la dirección vocal en «Noche Noche».

Es curioso que está música urbana del tercer milenio tenga tantas influencias rítmicas de la tradición afroantillana y que el pop mutante ofrezca posibilidades para asimilar la cultura hip hop o la electrónica pistera. Mariel Mariel entrega una oncena de canciones robustas, bien conceptualizadas y logradas —incluso toca alguna flauta transversa y un acordeón—. Música completamente contemporánea que no teme correr riesgos. Como ella dice: «Los bajos vibran en mi pecho».

En Foto pa ti no existen limitantes, la creatividad es pródiga. Se trata de una obra de arte que no sólo se alimenta de México y Chile, sus miras son más amplias y eso se agradece. Mariel Mariel no carece de ambición y recursos. Su perspectiva es global y ello engrandece su álbum. Ella levanta la mano para visualizarla como protagonista de un movimiento frenético que representa a todo un continente. América Latina no es la misma de antes. El futuro está tocando delante nuestro con total intensidad.


Autores
De los años sesenta tomó la inconformidad recalcitrante; de los ochenta una pasión crónica por la música; de los noventa la pasión literaria. Durante la década de los dosmil buscó la manera de hacer eclosionar todas sus filias. Explorando la poesía ha publicado: Loop traicionero (2008), Suave como el peligro (2010) y Combustión espontánea (2011). Rutas para entrar y salir del Nirvana (2012) es su primera novela. Es colaborador de las revistas Marvin, La mosca, Variopinto e Indie-rocks y los diarios Milenio Hidalgo y Reforma, entre otras publicaciones.
Secretaría de Cultura