Tierra Adentro

A través de los años, el Sónar Festival ha conservado un prestigio inapelable por presentar música visionaria y no sólo electrónica avanzada como es promovido. La progresión de géneros y estilos les ha permitido anticipar y perfilar tendencias que revitalizan, año con año, la cita de Barcelona. Si en algún evento la vanguardia se siente tan cómoda es en esta cumbre española con espíritu internacional.

En la edición 2015, impactó la presentación del espectáculo de Niño de Elche vs. Los Voluble, en el que unos expertos en montajes multimedia alternaron la propuesta del artista (que emparenta el flamenco con el spoken word) con bases que acuden al krautrock, al free jazz y la electrónica ruidista.

El sábado 20 de junio aparecieron en el Sónar presentando el espectáculo «RaVerdial», en el que se remontaban a las fiestas campesinas de la provincia de Málaga con motivo del día de Los Santos Inocentes y que ellos reinterpretan a partir del concepto de rave. A la presencia de Dj y Vj se sumó la del guitarrista flamenco Raúl Cantizano.

Los periodistas Luis Lles y Llorenc Roviras describen el show con precisión: «Mezcla de denuncia política sin pelos en la lengua, reflexión filosófica en torno a los raves, declamación daliniana y ritual derviche, el proyecto puede recordar a la sampladelia de los noventa, pero llevada a un territorio nuevo».

Cada miembro involucrado aporta algo importante, pero a fin de cuentas el eje central es Francisco Contreras, un cantaor y poeta que procede de una familia de andaluces, residente de Sevilla y con más de una década demostrando en público sus procesos de búsqueda. Su trabajo evidencia que las lindes entre disciplinas se desdibujan para interactuar gozosamente. Se trata de un renovador consciente de las aportaciones que en su momento realizaron Camarón de la Isla, Paco de Lucía y Enrique Morente para llevar al flamenco a un siguiente nivel. Lo mismo es conocedor de la tradición que de las incursiones de Lagartija Nick, Los Evangelistas, Silvia Pérez Cruz y otros visionarios. Acá lo importante es que el spoken word también es tangible con su aliento de poesía callejera, que por un lado abreva de las causas políticas y por otro del influjo de la cultura del hip hop.

Contreras es un explorador, un experimentalista que con el tiempo se ha ido haciendo más arriesgado. Como parte de sus comienzos está el disco Mis primeros llantos (2007), pero ha sido a partir del muy ambicioso Sí, a Miguel Hernández (2013) que la propuesta se robusteció de manera notable. En él se acercó a nueve poemas de un autor imprescindible, no sólo en la literatura hispanoamericana sino en el panorama internacional, por lo que no extraña que haya recibido invitaciones para presentarlo en París, Moscú, Costa Rica y Jordania.

Para su siguiente trabajo tomó el nombre de un encuentro que se celebra desde 1999 en Huelva, con la Fundación Juan Ramón Jiménez como sede, y que está orientado a mostrar a diversos exponentes de lo que, en general, se conoce como Poesía de la conciencia, y tiene como característica su fuerte carga de crítica social y un ácido alegato en contra del sistema económico y político (como se verá más adelante, no sólo tunden al liberalismo sino también hay sopapos para los comunistas aburguesados).

En Voces del extremo, editado por Telegrama Cultural y de descarga gratuita en la web, no se conforma con la obra de un solo autor, sino que se trata de una pieza coral. Aparecen textos musicalizados de Begoña Abad, José Luis Checa, Antonio Orihuela, Inma Luna, Francisco Fenoy Rodríguez, Bernardo Santos, Jorge Reichmann, Conrado Santamaría, Antidio Cabal y Enrique Falcón.

Contreras va decidiendo si ataca cada una por peteneras o si la lleva al fandango, pero aun así los palos tradicionales no permanecen inmutables. El álbum nos revela un trabajo certero del productor Daniel Alonso (miembro del grupo Pony Bravo) en colaboración con Raúl Pérez y Darío del Moral. Para enfatizar esa perspectiva global, el disco fue grabado y mezclado en Sevilla y masterizado en Berlín.

El tándem fue eligiendo en cuál momento enfilarse por el kraut rock, qué texto requería de unas texturas más ambient o cuándo hacer un poco de distorsión a la No wave. Por el estudio pasaron los músicos Raúl Cantizano, Fernando Junquera, y Javier Mora para registrar un sonido que en momentos parece el de una banda completa a toda ley y que no tiene reparo en incursionar por el Qawwali pakistaní e indio.

En total, una decena de temas que van desde el escarnio a los que suelen decirse de izquierda y cobran por la derecha –viajando hasta en convertible- en «El comunista», a una revisión del conflicto en Medio Oriente con la «Canción de corro para niño palestino» o un clavado al complejo mundo interior de una persona. En «Nadie» se da el momento para una sesión de diván hecho tema musical: «Nadie me conoce / Ni mi psiquiatra, ni la alcachofa de la ducha / Ni mi taza de café, ni mis pestañas / Nadie sabe nada de mí / Nadie me ha descubierto todavía».

Voces del extremo es un disco ardiente y urgente… necesario, no sólo por el atrevimiento en la parte compositiva sino por la profundidad de sus textos. Ahí están «Miénteme» y «Que os follen» como clavos ardientes que escarnecen las heridas que las desigualdades nos han hecho. Toda una revelación.


Autores
De los años sesenta tomó la inconformidad recalcitrante; de los ochenta una pasión crónica por la música; de los noventa la pasión literaria. Durante la década de los dosmil buscó la manera de hacer eclosionar todas sus filias. Explorando la poesía ha publicado: Loop traicionero (2008), Suave como el peligro (2010) y Combustión espontánea (2011). Rutas para entrar y salir del Nirvana (2012) es su primera novela. Es colaborador de las revistas Marvin, La mosca, Variopinto e Indie-rocks y los diarios Milenio Hidalgo y Reforma, entre otras publicaciones.
Secretaría de Cultura