Tierra Adentro

Ilustración de Etel Castrejon

En Tierra Adentro, los lunes de septiembre se dedicarán a indagar en las poéticas suecas a través de cinco mujeres, traducidas todas por Petronella Zetterlund. Hoy incluimos aquí la primera entrega, poemas de Burcu Sahin, así como el texto introductorio que Petronella da al proyecto entero. Los poemas en el sueco original se encuentran al final de la página.


 

Poesía sueca joven en un contexto mexicano – algunos apuntes acerca de la traducción

por Petronella Zetterlund

 

La selección de las cinco poetas suecas jóvenes que aquí se presentan –Burcu Sahin, Martina Moliis-Mellberg, Iman Mohammed, Linn Hansén y Matilda Södergran– no pretende ser representativa ni canónica, aunque varias de las poetas que aquí se presentan han sido premiadas y tienen ya una posición en la vida literaria sueca. Para mí representan algo de la diversidad de la poesía joven de la lengua sueca; las poetas tienen 35 cinco años o menos y provienen de dos países: Suecia y Finlandia y, aunque distintas entre ellas, cada una con una poética y un universo artístico muy propio, la perspectiva desde la que escriben las une: de alguna manera u otra representa lo fronterizo y usan el lenguaje como método para criticar discursos hegemónicos. Como generalmente pasa con los traductores de obras literarias de comunidades lingüísticas chicas –somos unos 10 millones de sueco-hablantes en el mundo, la mayoría repartida entre Suecia y Finlandia–, asumo el papel de introductora de literatura sueca en México. Debido a que la poesía sueca es tan poco conocida, nos toca a los traductores darla a conocer. Así, traduzco lo que a mí me gusta –y por el gusto de traducir.

 

Como maestra en literatura hispánica con una tesis sobre la poesía de Octavio Paz, con los años me he dado cuenta de que mi actitud como traductora está fuertemente arraigada y tiene su origen en la teoría de Paz sobre la traducción como re-creación. Mi objetivo principal y final de la traducción es crear de un poema existente el mejor texto posible en la lengua meta. ¿Cómo? Depende mucho del carácter del texto original y de cuáles sean las razones por las que elijo traducir un texto u otro. En el caso de las cinco poetas suecas que se presentarán a lo largo de este mes, las he traducido no solo porque son poetas interesantes en el ámbito de la literatura sueca sino también porque creo que pueden “llenar huecos” en la poesía mexicana, es decir, que presentan una voz, una temática o una experiencia distinta, o que esa voz, esa temática o experiencia se expresa con recursos poco frecuentes en la poesía mexicana actual.

 

En los poemas de Burcu Sahin no hay palabras difíciles –aunque hay algunas palabras en árabe–, ni figuras retóricas complejas y las unidades sintácticas coinciden con los versos. Es una poesía para crear comunión con los hermanos sin voz del suburbio, ha dicho Sahin, y para presentar una experiencia –la de los inmigrantes de los suburbios–, que hasta el momento no había existido en la poesía sueca. Los poemas de la primera suite titulada “Asfalto” están alineados a la izquierda, con algunos pocos versos separados hacia la derecha con un espacio en blanco, casi como si Sahin intentara que la vida de los inmigrantes de los suburbios –por lo general barrios construidos en los sesentas con enormes bloques de departamentos y estacionamientos pavimentados: el asfalto– se justificara a la izquierda igual que la escritura del sueco, como la lengua del poder y la hegemonía. Pero su experiencia, o la de su familia y del barrio, no se deja justificar del todo según lo occidental, sino algunos versos significativos se escapan hacia la derecha y uno está justificado a la derecha: “un lugar interior sin tocar”. Es un verso que habla de lo que cada uno lleva adentro o la identidad que no ha tenido que adaptarse a las reglas de una nueva sociedad; la libertad de ser quién eres. En la suite “Hila, hermanita”, las sílabas son puntos; los versos, hilos en el telar. Los poemas son telas que, a través de la disposición de las letras sobre el fondo blanco, narran la historia de las mujeres que se reúnen en la sala para coser y chismear, o las que trabajan en maquiladoras para mantener a sus familias. A lo largo del libro Broderier, el deslizamiento y la yuxtaposición de algunos versos sobre el blanco de la página también representan el movimiento, la migración y el conflicto, que tejen y se entrelazan para formar un texto-bordado cambiante que apunta a algo nuevo. A la hora de traducir los poemas de Sahin era claro que la disposición de las palabras, de las sílabas, sobre la página es algo a lo que yo no podía renunciar. Además de la disposición de los textos, me concentré en traducir el sentido de los versos y el reto más grande han sido las palabras –algunas muy técnicas– relacionados con el telar y el bordado, ya que lamentablemente no comparto esa tradición con la autora.

Al igual que los poemas de Sahin, el poema de Martina Moliis-Mellberg no contiene palabras complejas y las unidades sintácticas coinciden con los versos. La disposición del poema “rojo, muerto”, sin embargo, sigue más bien la intercalación de capítulos o párrafos de una novela: la focalización en el Mar Rojo y el Mar Muerto se van tornando. En el poema de Moliis-Mellberg, la re-creación en español de la acción lingüística como tal (la construcción de personajes) y el ritmo de las secuencias entre palabras y versos –se lee casi como al paso de un compás (lo cuál se refleja tipográficamente con el punto final de cada verso)– es el principal enfoque para la traducción. Lograr la aparente sencillez del lenguaje de Mollis-Mellberg, donde la personificación de los dos mares se crea con un estilo coloquial, lleno de ironía y humor que nos permite reconocer a cualquier amigo, familiar o político, no es tarea fácil.

Muy a diferencia de Sahin y Moliis-Mellberg, en los poemas breves de Iman Mohammed, las secuencias de los sonidos de las palabras y de las imágenes y los encabalgamientos son –con una imagen de la misma poeta– la “columna vertebral” del ambiente que se crea. Una gran mayoría de los versos de Mohammed son enumeraciones, frases impersonales aparentemente inconexas acumuladas, pero donde la construcción de las imágenes, la relación asociativa entre una imagen y otra y los encabalgamientos son creados con mucho cuidado: “Corto pan en medio de la noche, las partículas de las estrellas distribuidas. Mis pies / inestables sobre el piso. Existimos en una bola que flota en un mar / negro.” El encabalgamiento es el reto más grande a la hora de traducir al español debido a que la sintaxis del sueco y del español permiten construcciones distintas. El hecho de que en el sueco el adjetivo va antepuesto al sustantivo, hace que se tenga que crear otro efecto en la versión en español. En el poema citado arriba, el último verso de la versión original sueca consta de la palabra “mar”, mientras que, en la versión español, la palabra “negro” constituye el último verso. Así, el segundo verso de la versión sueca termina con la imagen de una “bola que flota en lo negro” mientras que en español la misma imagen versa “una bola que flota en un mar”. El efecto de sorpresa o de intensificación es distinto entre el encabalgamiento “negro” y “mar” aunque los dos funcionan como poemas.

Los poemas de Linn Hansén carecen casi por completo de un sujeto personal, y, en su lugar, construyen una crítica absurda contra la historiografía y los conceptos prestablecidos, es decir, la manera en que el ser humano tiende a dar preferencia a lo clasificable y lo lineal a costa de la experiencia humana: “Esto es historia muchos han muerto. / Ella es herrera está en una herrería. / Esto es política va a tomar tiempo. / Esto es calidad lo compramos.” En el caso de Hansén, los desafíos de la traducción han sido dos: primero, representar de manera auténtica los versos que parecen recortados de libros de escuela, exámenes de historia o los que son simples enunciados afirmativos o interrogativos en un lenguaje coloquial: “¿Cómo motivó el zar Nicolás su guerra contra el Imperio otomano? / ¿De qué modo se explica el crecimiento demográfico? / ¿Qué implica la teoría de la virulencia de parásitos?”; segundo, lograr construcciones legibles de las secuencias sin puntuación –un recurso que enfatiza lo absurdo del discurso creado y que realza la crítica del orden establecido: “Qué es historia esta es su historia ella llevaba pantalones. / Qué es historia ella compartía sus cosas es generoso pero / será historia.”

En una entrevista reciente, Matilda Södergran dijo que el hilo conductor que corre a través de sus cinco libros es el tono –no un tema o una ideología– y que inicia su proceso de escritura con la palabra. No estaba consciente de esto al traducir los poemas de Södergran, pero al escuchar la charla con la poeta en la radio, me di cuenta de que mi proceso de traducción había sido parecido. Södergran juega con el sonido y el significado de algunas palabras claves alrededor de las cuales construye los poemas breves, aforísticos, con ese tono muy particular que vacila entre lo patético, lo irónico y lo violento. Así que hice la traducción a partir de las palabras clave para encontrar la manera de repetir el juego entre sentido y sonido, o en caso de que sea imposible, resolverlo de otra manera, para de ahí enfocar en el tono: “El consuelo en perderlo todo. / Así dicen. / No se puede / armar de paciencia a otra persona.” En este poema las palabras claves son “consuelo” –palabra recurrente en el libro Maror (ett sätt åt dig), 2012, de donde provienen los poemas–, trösten, y “paciencia”, tåls, las cuales están yuxtapuestos en el inicio y el final del poema. No se ha podido repetir la rima consonántica que inician las dos palabras suecas, pero he intentado mantener un juego de asonancias y rimas consonánticas a lo largo del poema, por ejemplo, en los últimos dos versos con la repetición del sonido consonántico de la “p” y los vocálicos de la “e” y la “a”: “No se puede / armar de paciencia a otra persona.”

 

En los poemas que aquí se presentan, se puede vislumbrar la herencia de la vanguardia sueca, el llamado “materialismo del lenguaje” (språkmaterialismen), que rompe con una tendencia lírica de la poesía para convertir el lenguaje en el aspecto más importante del poema. Todavía en la poesía sueca actual hay una preocupación muy grande por el lenguaje, no en el sentido de virtuosismo, sino como medio para una crítica a discursos dominantes. Incluso la poeta más lírica de las cinco, Matilda Södergran, parte del trabajo con el lenguaje al crear sus poemas que abarcan cuestiones de las relaciones interhumanas, entre ser humano y naturaleza, y entre cuerpo e intelecto, vida y muerte. Como traductora, me atrae mucho el reto de trabajar con textos donde el lenguaje mismo es el protagonista, y es precisamente lo que se llama “lo intraducible” lo que me invita a re-crear estos poemas. El acto de la traducción como tal es una imposibilidad, pero –con una actitud pragmática– creo que la re-creación, libre o no, de un texto existente –de las ideas, las experiencias, la crítica que formula– es un gesto estético e ideológico que merece la pena.


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Ilustración de Etel Castrejon

 

Burcu Sahin

Poemas tomados de Broderier (2017, ’Bordados’)

 

  

 

El asfalto

 

*

 

jamás comiste del pan de mi padre

pero lo cebaste

durante muchos años

 

hedor color púrpura

gas de escape basura

 

la memoria de la palma de la mano

endurece la piel

 

 

*

 

estamos sentadas en la mesa de la cocina

 

no cuentas de la mujer

que perdió

su único hijo

 

nadie escoge su propio nombre

nadie recuerda al hijo después de que envejezca

 

*

 

el olor a tierra se libera de la lluvia

cuando el calor se siente más cruel

 

yo me olvido de que también tú

eres una hija

 

 

*

 

tú tomas los anillos de abuela

colocas los dedos

 

la plata los zircones

 

cuando te das vueltas por la noche crees que las manos de ella

siguen tocando tu cabello

 

 

*

 

 

crepúsculo                   querida hermana

 

las gaviotas circulan sobre el balcón

aunque no estamos cerca

del mar

 

no sabemos

quién educa a quién

 

heredamos telas pesadas de color turquesa

una máquina de coser

agujas de gancho        ovillos desteñidos

la espalda como debilidad, defensa

 

no puedes remendar tu dolor

 

 

 

*

 

 

las alamedas verdeantes

el rascacielos               la autopista

 

los años en el asfalto

 

no existe ninguna palabra

para el hijo

que carga

a su madre

 

 

 

*

 

hay libros que no nos enseñas a leer

pero durante el ayuno

anulas el hambre

una basmala callada

 

 

 

*

 

 

ruega por mí hafiza

en la oración el corazón es puro

abierto

 

los versos

resucitan

 

las bocinas del alminar

 

mujeres reuniéndose

en el piso de la sala para el sermón

 

lavado de codos

pies

 

 

 

*

 

 

yo te pregunto

quién tiene derecho de ser injusto

al fin

 

tú respondes

las madres o nadie

 

 

 

*

 

 

cuando por fin regresas del trabajo

pongo mi mano

debajo de tu mejilla

 

 

*

 

 

 

el corazón       la bifurcación de los nervios

un lugar adentro sin tocar

lo que se nos pone en las manos

con el tiempo se nos quita

 

yo usaré mis manos para

masajear la nuca de mi madre

tomarle la mano a mi hermana

 

 

 

*

 

 

los días entre dos

troncos

 

paredes           suavemente amarillentas por el humo de cigarros

 

las rasguñamos

o besamos

 

 

 

*

 

 

los edificios asemejan bloques de concreto

cemento                      los cuerpos se ponen rígidos

 

el asfalto         un lugar donde arraigarse

 

 

 

*

 

 

flores plástico hojas

una corona de dientes de león

un ramo

 

la espalda cubre

 

la noche

 

 

 

*

 

 

las raíces son gruesas

parecen acusaciones

 

las ramas más jóvenes son taladas

caen bajo las órdenes

de las madres

 

las raíces se extienden

se bifurcan como las líneas

en las plantas de tus pies

 

son documentadas

para libros todavía por escribir

 

donde la raíz es talada

crecen hilos

 

 

 

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Ilustración de Etel Castrejon.

 

Hila, hermanita

 

 

 

 

 

 

 

 

 

hombro                          la rosa de nuevo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

el final de la noche                 bordados

plantas de tabaco rojas florecen

manos hechas de golpes y caricias

pinchazos de agujas                     el tejido de dolor

la historia

 

afilo la hoja de un cuchillo               la envuelvo en mi pelo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

vértebra collar

madre

rosa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cuelgan los hilos

pesados brillando de oro

 

narraciones en los puntos

 

las noches que pasamos en vela

escuchando a los mayores

 

abuela da la vuelta a la tela

este es el revés ininteligible

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

yo entrego el poema

manchado como tu espalda

 

tú no quieres recordar

pero te digo que estás orgullosa de mí

 

yo he creado un principio

igual de hermoso

que los dobladillos y los bordes de encaje

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

voy a través de l-a-c-o-s-t-u-r-a

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

bobinas de hilo de seda están formadas como objetos

diecisiete costureras / veintiuna sillas

 

no, ciento cuarenta y cinco costureras

 

 

bobinadoras                       tejedoras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la cadena de las tarjetas perforadas la velocidad del telar

 

ustedes han creado una lengua con las manos

devanan los hilos de la vida

 

 

 

 

 

tirando de una palanca

hacen que la lanzadera corra

a través de la urdimbre partida la calada

con el peine rígido se golpea los hilos de la trama

hasta que formen una espesura pareja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

someter a presión los matices

en la superficie de la tela       efecto muaré

 

 

 

 

 

el sistema del hilado
1. se sujeta en el telar la urdimbre
2. entre la urdimbre    hilos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

hojas de morera huevos de mariposa

 

 

 

 

 

ya crecida la larva empieza a hilar su capullo

el hilo de seda se fabrica de una secreción

que se produce en las glándulas de seda de la larva

si una larva se inquieta

deja de hilar y pronto muere

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

apretura / deshilamiento

el grosor de la seda el número de hilos

 

salario a destajo

salario por hora

salario semanal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lo que se expulsa de mí

 

 

 

bordados

 

 

las manos que trabajan

por nosotras

 

 

espaldas que cargan

por nosotras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

p-e-r-l-a

h-i-l-o

 

 

 

yo paso el hilo a través de

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la cama de dosel

caoba

encaje

 

 

 

yo las persigo en el poema

 

me quedo despierta esperando

 

que terminen los turnos de noche

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

hilado de seda

 

 

 

 

 

el hombro y la rosa de nuevo

nadie se dio cuenta de cómo empezó

 

 

nadie se imagina cómo termina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

s-i-n c-o-s-t-u-r-a-s

 

el hilo a través de

 

 

 

corto una pieza de tela completamente nueva

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

raíces a cielo abierto

 

 

crecer en el tejido

 

buenos años para las rosas

 

 

si el anhelo tiene pétalos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tejer en el tejido

 

amarrar bien el nudo

 

en el bordado

 

desatar el nudo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

me inscribo en la pieza desgarrada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

los gusanos de seda se arrastran

sobre las moras

 

 

en medio de la soledad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

capullo

 

seda cruda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la historia está llena de hijas

que piden perdón

sin disculparse

 

la historia está llena de madres

de disculpas

pero no de perdón

 

en la realidad no hay reconciliación

tal vez en el poema

en el poema no hay reconciliación

tal vez en la realidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

nos encontramos

donde termina el tejido

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Ilustración de Etel Castrejon.


Asfalten

 

 

 

 

du åt aldrig av min pappas bröd

men du gödde honom

i många år

 

purpurfärgad stank

avgas sopor

 

handflatans minne

härdar huden

 

 

 

vi sitter runt köksbordet

 

du berättar om kvinnan

som förlorat

sitt enda barn

 

ingen väljer sitt eget namn

ingen minns barnet när det åldrats

 

 

 

 

jorddoften bryter ut ur regnet

när hettan är som grymmast

 

jag glömmer att också du

är dotter

 

 

 

 

du tar mormors ringar

trär fingrarna

 

silvret zirkonerna

 

när du vänder dig i natten tror du att hennes händer

är kvar i ditt hår

 

 

 

 

skymning                    syster

 

måsar flyger över balkongen

trots att vi inte är nära

havet

 

vi vet inte

vem som fostrar vem

 

vi ärver tunga tyger i turkos

en symaskin

virknålar          blekta garnnystan

ryggen som sårbarhet, skydd

 

du kan inte laga din sorg

 

 

 

 

de grönskande alléerna

höghuset                     motorvägen

 

åren i asfalten

 

det finns inget ord

för ett barn

som bär

på sin mor

 

 

 

 

det finns böcker du inte lär oss läsa

men under fastan

bryter du hungern

ett tyst bismillah

 

 

 

 

 

be för mig hafiza

i bönen är hjärtat rent

öppet

 

verserna

återuppstår

 

minaretens högtalarfunktion

 

kvinnor som samlas

på vardagsrumsgolvet för predikan

 

tvagning av armbågar

fötter

 

 

 

 

jag frågar dig

vem får vara orättvis

i slutändan

 

du svarar

mödrar eller ingen

 

 

 

 

när du äntligen kommit hem från jobbet

lägger jag min hand

under din kind

 

 

 

 

hjärta   nervernas förgreningar

 

en orörd plats inuti

 

det som läggs i våra händer

ska så småningom tas ifrån oss

 

jag ska använda mina händer till

att massera min mammas nacke

hålla min systers hand

 

 

 

 

 

dagar mellan två

stammar

 

väggar blekt gula av cigarettrök

 

vi river

eller kysser dem

 

 

 

 

 

husen liknar betongblock

cement            kroppar stelnar

 

asfalten           en plats att rota sig

 

 

 

 

blommor plast löv

krans av maskros

bukett

 

ryggtavlan skymmer

 

natt

 

 

 

 

rötterna är kraftiga

liknar anklagelser

 

de yngsta grenarna kapas

faller under mödrarnas

befallningar

 

rötterna sprider sig

förgrenas likt linjerna

i dina fotsulor

 

dokumenteras

inför ännu oskrivna böcker

 

där roten kapas

växer trådar ut

 

 

 

 

 

Sy, syster

 

 

skuldra                          rosen igen

 

 

 

 

 

nattens ände        broderier

röda tobaksblommor växer

händer av slag och smekningar

punkteringar från nålar           väven av smärta

historia

 

jag vässar ett knivblad       lindar in det i håret

 

 

 

 

 

ryggkota radband

mor

ros

 

 

 

 

 

trådar hänger

guldskimrande tyngda

 

berättelser i stygnen

 

nätterna vi sitter uppe

lyssnar på de äldre

 

mormor vänder tygstycket

det här är den obegripliga baksidan

 

 

 

jag överlämnar dikten

befläckad som din rygg

 

du vill inte minnas

men jag säger att jag gör dig stolt

 

jag har uppfunnit en början

lika vacker

som fållar och spetskanter

 

 

 

 

 

jag gå genom s-ö-m-n-a-d-e-n

 

 

 

 

 

 

silkesspolar står uppställda som ting

sjutton sömmerskor / tjugoen stolar

 

nej hundrafyrtiofem sömmerskor

 

spolerskor            väverskor

 

 

 

 

 

 

hålkortskedjan inslagshastigheten

 

ni har uppfunnit ett språk med händerna

spinner på livets trådar

 

 

 

 

 

 

genom att dra i ett handtag

får ni skytteln att löpa

genom den delade varpen skälet

med slagbommen slår man samman inslagen

till en jämn täthet

 

 

 

 

 

 

 

pressar skiftningar

in i tygets yta       moarerar

 

 

 

 

 

 

 

garnsystemet

1. spänns upp i vävstolen varpen

2. mellan varpen trådar

 

 

 

 

 

 

mullbärsblad fjärilsägg

 

 

 

 

 

 

när larven är fullvuxen börjar den spinna sin kokong

silkestråden bildas av ett sekret

som avsöndras i larvens stora spinnkörtlar

om en larv blir oroad

slutar de spinna och dör snart

 

 

 

 

 

 

tätning / lösgöring

silkets grovlek trådarnas antal

 

ackordlön

timlön

veckolön

 

 

 

 

det som drivs ut ur mig

 

 

 

 

broderier

 

händerna som arbetar

för oss

 

 

 

ryggar som bär

 

 

för oss

 

 

 

 

p-ä-r-l-a                              t-r-å-d

 

 

 

 

 

jag trär tråden igenom

 

 

 

 

 

himmelsäng

mahogny

spets

 

 

 

 

 

jag jagar er i dikten

 

 

sitter uppe och väntar

 

på nattskiftens slut

 

 

 

 

 

silkesspinn

 

 

 

 

 

 

 

skuldra och rosen igen

ingen märkte hur de började

 

 

 

 

ingen anar hur det slutar

 

 

 

 

 

s-ö-m-l-ö-s

 

tråden igenom

 

 

 

skär till ett alldeles nytt stycke

 

 

 

 

 

 

rötter ovan jord

 

 

 

 

väx upp i väven

 

 

 

 

 

rosår

 

 

om längtan har blad

 

 

 

 

 

väv i väv

 

knyt knuten väl

 

i broderi

 

knyt knuten upp

 

 

 

 

 

jag skriver mig in i det sönderslitna stycket

 

 

 

 

 

 

silkesmaskar krälar

över mullbär

 

 

 

 

 

mitt i ensamheten

 

 

 

 

 

kokong

 

råsilke

 

 

 

 

 

historien är full av döttrar

som ber om förlåtelse

utan att be om ursäkt

 

historien är full av mödrar

av ursäkter

men inte at förlåtelse

 

det finns ingen försoning i verkligheten

kanske i dikten

det finns ingen försoning i dikten

kanske i verkligheten

 

 

 

 

träffas vi

där väven tar slut

 

 

 

 

 

 

 

 


Autores
(Estocolmo, Suecia, 1974) es Maestra en Letras Hispánicas, traductora, editora y gestora de proyectos culturales. Es fundadora y coordinadora nórdica del proyecto literario multilingüe NolitchX (Nordic Literatures in Change and Exchange). Entre las traducciones literarias que ha realizado del sueco al español se encuentran publicadas Álbum de Leif Holmstrand (Palacio de la Fatalidad, 2018), Cosas que provocan inquietud de Jenny Tunedal (Palacio de la Fatalidad, 2018), Ma de Ida Börjel (filodecaballos editores, 2019) y plaquettes de las poetas Iman Mohammed, Martina Moliis-Mellberg y Burcu Sahin. Además, sus traducciones de Erik Lindegren y Göran Sonnevi están publicados en revistas literarias de México.
(Estocolmo, Suecia, 1993) ha estudiado escritura creativa en Biskops-Arnö, donde ahora imparte clases, y es miembro del colectivo literario Ce(n)sur. En 2018, debutó con la colección de poemas Broderier (‘Bordados’), por la cual ganó el mayor premio para debutantes, Katapultpriset 2018.

Ilustrador
Etel Castrejon
(Colima, 1991) Estudió en el Instituto Universitario de Bellas Artes de Colima, con la especialidad en pintura. Se mudé a la ciudad con la finalidad de encontrar más oportunidades de crecimiento. Ha desarrollado el dibujo a través de diversos diplomados. Actualmente maneja su marca, ETEL.
Secretaría de Cultura