Tierra Adentro

Ilustración de Zauriel Alejandro Martínez Hernández

“Mi única obligación, no fallarme, y si es necesario fallar.” 

Roberto Pons Manríquez

Poesía de carne desgarrada.

Existencialismo guadalupano.

Vuelos de aterrizaje forzoso.

Roberto fue la segunda persona a la que llamé “mejor amigo”, la primera fue Miguel, pero el día que ambos se conocieron, el orden cronológico dejó de importar. En mi cumpleaños número diecisiete, Rober llegó después de unos cuantos mensajes por Feis:

-Voy a ir a visitarte un rato, pero que no haya nadie más, eh.

-Fierro, Huesitos.

Yo ya sabía que le incomodaba estar con personas nuevas, pero honestamente me valió tres kilos de la que no puedo decir porque es una grosería muy fea. Nos decíamos Huesitos, Sr. Hueso, Huesín y derivados para burlarnos de nuestra delgadez; si podíamos reírnos hasta de nosotros mismos, el resto del mundo no podría lastimarnos.

Maik y Roberto llegaron casi al mismo tiempo, los presenté, creo que hablamos sobre Naruto e inmediatamente se llevaron bien, no recuerdo más sobre el día, solo que Miguel le echó ride a su casa y unas dos semanas después Roberto entró a trabajar al local del Maik, que estaba a la vuelta del café de mi familia.

Los tres escribíamos, Miguel, para encontrar el poema perfecto que le permitiera regresar con su ex; Pons y yo, quién sabe por qué, a lo mejor nomás porque siempre fuimos mamadores, pero nos gustaba.

En el tiempo que trabajó con Miguel, y después, en su último mes de vida, cuando rentamos la misma casa en Guanajuato, tallereamos muchos poemas, sus sacrificios, les llamaba cada que me los mostraba.

Roberto fue y es más que una nota roja en el periódico, sus textos nos muestran que, por un rato, en este mundo, vivió un ángel al que el viento le arrebató las alas e intentó ser poeta, y de los chidos, de los que agarran el dolor del mundo, y antes de regresarlo en forma de letras que te abrazan y parecen decirte: “shhhh, no estás solx, tranquilx”; se ríe en su cara y en la tuya.

II

La gente no quiere

lo que quiere. Lo que

quiere la gente y no

sabe que quiere

es que la gente

solo quiere probar

un punto.

 

Preguntas de rutina

Uno no puede ir por ahí pisando alfombra

porque hay mugre, y cucarachas

que venden seguros de vida

para una muerte asegurada.

 

solo le tomaré algunos datos, señor

 

¿se droga?

¿relaciones sexuales promiscuas

por donde no le da el sol?

¿el sida,

 sí da?

¿se escandaliza usted, señor?

¿se queda despierto por las noches

pensando, si realmente está viviendo

la vida que le gustaría,

 la SUYA?

 

¿Cree en dios, amigo?

 

usted sabe

protocolo.

 

Checkpoint

Felicidades

me temo anunciarle

soy un checkpoint

 

solo estoy aquí para indicarle

que algo anda buscando

ojalá no sea a mí

y no vuelva pronto.

Secretaría de Cultura