Tierra Adentro

Crónica

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1 Mari no quiso cuando le dije que si jugábamos a las luchas: Yo te pego y tú me pegas a mí.
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  La Casa del Peregrino, en la alcaldía Gustavo A.
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Pero sí, oirás de pronto esa palabra —como ahora, donde esté Pavese oye la nuestra—, sentirás la anhelada presencia, el esperado signo de un ser que desde otra isla oye tus gritos, alguien que entenderá tus gestos, que será capaz de descifrar tu clave.
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  Creer que uno se vuelve loco y creer que uno se muere son experiencias terapéuticas y sanadoras, por más extravagante que parezca.
Cortesía Museo del Estanquillo. Colecciones Carlos Monsiváis.
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En la Alameda Central todas las formas del olvido y del agua están presentes; desde sus malecones imprevistos puedo medir la soledad atlántica.
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BATALLA DE LA ALAMEDA El día que se detuvo el tiempo   Foto de Jesús Flores.
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  José Martí decía que el objetivo de su escritura era: “hacer llorar, sollozar, increpar, castigar, crujir la lengua, domada por el pensamiento, como la silla cuando la monta el jinete” y remataba con: “eso entiendo yo por escribir”.
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  El mundillo Los consumidores nunca olvidan la primera vez que se encontraron con ella.
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Una tarde de primavera, llegó al patio interior de mi casa en Nepantla, una siamesa salvaje de siniestros ojos azul profundo.
Secretaría de Cultura