Tierra Adentro

Ilustración realizada por Laura Velázquez

Frente a la portada de la página, el usuario se percata de que OnlyFans es una experiencia: un candado azul en medio del resplandor, las imágenes desbordan la pantalla, forman una paleta de colores diversos con los que capturan la impronta de pintores, chefs, entrenadores, músicos y las personas que generen contenidos de cualquier índole.

Imágenes, videos y estilos de vida entretejen las narrativas digitales con las se habita en la web. Más allá de la espectacularización de la sociedad, prevista por Guy Deboard en el siglo XX, existen discursos listos para ser distribuidos en los medios en línea.

Con la llegada de Youtube en 2005 y el ascenso de Apple Music en 2015, los creadores de contenido encuentran una forma de monetizar su trabajo. Desde el 2016 la comunidad global vive el resultado de la exclusividad y monetización de contenidos, un universo llamado OnlyFans. La plataforma ofrece muestran una gama de realidades tan diversa como los usuarios que dan vida a este sitio.

Los creadores de contenido cobran mensualidades desde los cinco dólares (100.96  pesos) a los usuarios. OnlyFans se queda con el 20% de las ganancias de cada cuenta, un negocio rentable si se consideran los casos de Bella Thorn, la primera figura pública en ganar un millón de dólares en 24 horas; o el récord del 2021 impuesto por Bhad Bhabie, la rapera que ganó un millón de dólares en seis horas.

La promesa de dinero rápido aumenta la comunidad de la plataforma que, hasta el 2020, contaba con 85 millones de usuarios y 750 mil creadores de contenido, según BBC. El sitio Bloomberg calcula que la OnlyFans cerró el año pasado con una ganancia de 400 millones de dólares.

La plataforma no conoce la censura, por lo que las peticiones de los suscriptores son impredecibles. Amantes de la comida, la música o cualquier contenido considerado random por algunos tiene lugar; por lo que en OnlyFans hay una cultura digital personalizada, en búsqueda de libertad.

Durante la pandemia, el sitio no solo consolidó su popularidad, sino un estigma que los medios de comunicación han perpetuado, aseguran que OnlyFans se resume al morbo, un concepto alejado del original que su fundador, Tim Stokely concibió en 2016, es decir, un espacio para crear y vender contenido exclusivo.

 

El otro esquema de producción 

OnlyFans también es una industria donde se comercia con la generación de contenidos. El sitio alcanza su auge en uno de los contextos más adversos de la historia, y se debe a que la crisis económica imposibilita el acceso a mejores condiciones de vida. El sitio apuesta por otro modo de producción en línea; sin embargo, de este tema poco se aborda en el diálogo de redes sociales.

Los beneficios de trabajar en la plataforma quedan en segundo plano, y se piensa que solo es útil para enriquecer a celebridades; pero OnlyFans también significa un camino para los profesionistas, creadores de contenido y jóvenes, quienes buscan un futuro mejor.

Julia Soto habla con seguridad de sus dos empleos, “soy contadora”, esta profesión forma parte de su personalidad formal. Cuenta que labora en una oficina y desde antes de la pandemia tuvo la oportunidad de llevar clientes por su cuenta, lo que la ayudó a sobrellevar la cuarentena.

Cuando piensa en su otro trabajo, Julia muestra una actitud amena, y no titubea al decir que es modelo en OnlyFans. “Ya creaba contenido en otras páginas de paga, para venta directa con los clientes; pero en esta App, que es más famosa, me faltaba iniciar”.

Aunque ella tenía en mente incursionar en la plataforma desde hacía meses atrás, fue por “el consejos de amigas del medio” que decidió abrir su canal en enero de 2021. El éxito de su canal complementa otros ingresos en distintas páginas en las que colabora.

Sin duda el internet se convirtió en una forma de generar ganancias en la pandemia. Los ingresos que un cultura hiperestimulada atribuye a las imágenes, colocan a México en uno de los tres países que más usan Onlyfans, de acuerdo a El país, en su artículo “Only Fans acerca la prostitución a miles de jóvenes en América Latina”, firmado por Georgina Zerega.

Pese a que Julia mantuvo su empleo en la crisis económica por Covid-19, considera que los 4 mil pesos extra de su canal en OnlyFans han comenzado a mejorar su calidad de vida. “De mi trabajo en la plataforma dependo solo yo y quien me ayuda a editar (el contenido). Creo que voy bien”, comenta con aire optimista.

Respecto a su rutina como modelo en la página, Julia admite que la promoción consume más tiempo. OnlyFans no tiene un tráfico propio, son los creadores quienes deben usar sus redes sociales para ganar suscriptores. “Es pasar horas y horas pegada al celular”, explica Julia y añade que “es un trabajo sumamente desgastante, pero satisfactorio”.

Julia suele realizar las sesiones de fotos con su celular, aunque considera que podría mejorarse la iluminación. Ante estos problemas se siente apoyada por su compañero, “él edita las fotografías y videos, me ayuda y es lo máximo”, de nuevo sus expresiones desbordan honestidad.

Los horarios que asigna a generar contenido son los fines de semana por las noches, porque “tengo que esperar a que todos duerman para poder grabar”. Julia sabe cuán persistente debe ser en el sitio, y reconoce que ella continúa con su trabajo porque “es algo que disfruto, también me sirve para generar un ingreso extra como muchas otras actividades que suelo hacer”, concluye segura de que aún falta camino por recorrer.

Historias como las de Julia exponen el potencial que OnlyFans guarda a sus colaboradores, uno que pasa desapercibido en la discusión pública sobre su uso y consumo. En la experiencia de México con la plataforma, aún hay estigmas que la rodean.

 

Un espacio de diversidad

¿Qué hace tan atractivo a OnlyFans? El contenido exclusivo de cualquier índole, es cierto; pero hay otro horizonte que captura la atención de millones de usuarios en el mundo, se trata de un sitio donde los artistas pudieran vender sus obras sin lidiar con disqueras, productoras o monopolios.

Brindar alternativas a los creadores de contenido para iniciar una trayectoria, todavía es un objetivo en OnlyFans. La plataforma lanzó un concurso dirigido a los “jóvenes talentos” en Reino Unido. Los interesados en participar, subieron a la plataforma un video de 90 segundos en el cual interpretaban una canción de su autoría.

El certamen también funciona como recordatorio a la audiencia londinense de que existe contenido artístico en la plataforma. En México hay un exponente de la pintura homoerótica que fomenta la inclusión de las sexualidades a través de la pintura, Felix d’Eon.

Nacido en Guadalajara, con madre mexicana y padre francés, Felix d’Eon hace una relectura de los distintas épocas del país, cuando la homosexualidad era un tabú. En su estética, los cuerpos ayudan a transgredir lo heteronormativo, y los escenario folcloricos en sus obras, las convierten en una crítica a la cultura dominante.

“Soy usuario de OnlyFans desde hace seis meses”, comenta el artista, quien ve en los usuarios de este canal un “nicho en el país que podría conocer mi obra”. Felix d’Eon considera que por medio de la plataforma podría “crear una comunidad que sea afín a las artes y a la apreciación de todxs los cuerpos”.

En la pandemia, “ha habido un incremento en la venta de mi obra —continua—; pero no se lo atribuyo solamente a mi cuenta de OnlyFans”. El éxito de su canal es producto de la difusión en redes sociales, medios personales que dan a conocer su obra a un público abierto al arte inspirado en la diversidad.

“Mi propósito —profundiza en su estética— se centra en darle visibilidad a las identidades periféricas”. Con una interpretación personal de sus pinturas, reafirma que “siempre trata de ser incluyente”, construir un lugar para la “gama amplia de los géneros que merece ser reconocida”.

La obra de Felix d’Eon exige un lugar sin censura como OnlyFans, que en palabras del pintor “es una gran herramienta para compartir lo que hago, desde su propia crítica social, cultiva una red de apoyo”. La cultura digital de la que habla el artista invita a más integrantes, sin importar su lengua ni país; todxs tienen lugar.

Es esa identidad la que caracteriza a quienes hallan en las imágenes una postura transgresora, como Felix d’Eon concibe su obra: “todas mis pinturas en sí ya contienen una crítica política debido a su naturaleza queer”. Al respecto, el pintor explica de forma breve que “implica una transgresión a la heteronormatividad, entonces cualquier cuerpo que salga de estos lineamientos es transgresivo”.

Contrario a las ventajas de la plataforma, prevalece un obstáculo que el pintor identifica, “OnlyFans tiene una reputación muy fuerte de producir contenido pornográfico”. También reconoce que hay “muchas interacciones que llegan a ser de tipo spam, vendiendo PPW messages con captions muy sugestivas”; lo que podría dificultar que su obra llegue a audiencias interesadxs en contenido más artístico.

“Mi interés es celebrar las identidades y cuerpos en todas sus formas”, enfatiza acerca de sus metas dentro de OnlyFans, en contraste con la identidad erótica de sus pinturas. Felix d’Eon disfruta de publicar “las sesiones de foto que hago como inspiración” y las sesiones de modelos en vivo.

“En el futuro percibo que podría crecer una comunidad que apoye mi trabajo”, en sus palabras se vislumbra el largo recorrido de la plataforma que el artista piensa seguir. “¡Me agrada saber que hay un fuerte público mexicano en OnlyFans! No lo sabía”, con esa última impresión, Felix d’Eon reconoce a la gente que está dispuesta a cuestionar lo establecido, a visibilizar los cuerpos con sus sexualidades.

Al parecer en la plataforma toda imagen desafía, lo saben personas como Julia, quienes alzan una figura independiente con su contenido, y Felix d’Eon encarna la premisa anterior con pinturas que irrumpen en la heteronormatividad. Su obra converge en el erotismo y el arte, los terrenos opuestos que segregan a detractores o defensores de la página.

OnlyFans es un reflejo de millones de rostros, cuyos aportes dotan de una identidad polifacética a este universo; donde el diálogo entre la modernidad y los tabús guían a los usuarios en un camino azaroso hacia la libertad de expresión.

Secretaría de Cultura