Tierra Adentro
Ilustración realizada por Mildreth Reyes

Ilustración realizada por Mildreth Reyes

El 7 de octubre, Vladimir Vladimírovich Putin (1952) cumple 70 años, de los cuales casi 23 los ha desempeñado en la política como presidente interino, primer ministro y presidente en dos ocasiones.

Bajo su mandato, Rusia no solamente se ha recuperado de un difícil periodo posterior a la desintegración de la URSS en 1991 y de una consolidación febril como nuevo Estado-Nación durante toda la administración de Boris Yeltsin (1991-1999), sino que también se ha vuelto a posicionar como un jugador dentro de la política internacional más relevante.

Todo esto, frente a un escenario mundial caracterizado por una negativa de Estados Unidos y sus aliados euroatlánticos de aceptar el nuevo orden multipolar encabezado por China y Rusia. Sin embargo, esto no sucedió de la noche a la mañana, y con motivo de esta conmemoración, me gustaría ofrecer al lector en primer lugar, un esbozo del proceso político interno de reconfiguración estatal que dictó Putin desde la presidencia.

Para luego explicar a muy grandes rasgos cuál fue la hoja de ruta del desarrollo de la política exterior de Rusia, desde su papel regional, a uno cada vez más asertivo, y en algunos casos de enfrentamiento directo contra Estados Unidos y sus aliados europeos. Finalmente, me gustaría ofrecer al lector una serie de conclusiones que indiquen si es posible contemplar a Rusia como tal, sin la influyente figura de Putin en el futuro.

El estado ruso según Putin: reconstitución estatal

A modo de entender el vasto periodo de transformación estatal y administrativa sufrida durante los años de gobierno de Putin, debemos dividirlo en dos grandes etapas: una comprendida entre 1999 y 2008, y otra que abarca desde  ese año  a  la actualidad, en el que Vladmir Vladimírovich   asumió el papel de nueva cuenta como presidente de Rusia.

Respecto a la primera etapa, quizá es la más profunda  y de mayor  transformación interna en términos legales y administrativos del Estado,  pues durante esta se ejecutaron toda una serie de reformas que le dieron el control total al poder ejecutivo sobre las ramas de gobierno territorial, institucional de seguridad, así como de armonización política y legal por medio de un nuevo código de leyes locales, distritales y federales1.

De manera puntual, las reformas que me gustaría incluir como las más importantes son: los distritos federales, los representantes de la presidencia, el Consejo de Estado, la unificación de códigos legales, y el control de la Asamblea Federal (Consejo de la Federación y la Duma Estatal).

Distritos Federales

Durante el periodo de Yeltsin, el gobierno a nivel federal cedió considerable autonomía política a las regiones con mayor peligro de secesión del Estado.. Ello se tradujo en la creación de una especie de “Federalización Rusia” entre 1991 y 1999, ya que los líderes locales se apropiaron de las rentas productivas de sus regiones e incluso establecieron formas de gobierno cuasi dictatoriales (ej. Tatarstán, Bakhorostán o Chechenia) totalmente incompatibles con la filosofía liberal/democrática que se supone, ya imperaba en el país desde la desintegración de la URSS.

Ante esto, uno de los primeros edictos del presidente Putin fue el del 13 de mayo del 2000, en el que se establecía una nueva estructura de administracion política en todo el territorio: los Distritos Federales2 (DF-FO Federalnyye Okruga), que comprenden el Central (con sede administrativa en Moscú), el Noroeste (con sede administrativa en San Petersburgo), el Sureño (con sede administrativa en Rostov del Don), el Volga (con sede administrativa en Nizhni Novgorod), el Ural (con sede administrativa en Yekaterinburgo), el Siberiano (con sede administrativa en Novosibirsk), el del Lejano Oriente (con sede administrativa en Vladivostok) y el de más reciente creación en 2010, el Norcaucásico (con sede en Piatigorsk).

Cada uno de estos DF estaría encabezados por un Representante Presidencial (RP) designado por Putin (de acuerdo al edicto mencionado anteriormente), el cual  representó el inicio del restablecimiento de la administración vertical del Estado Ruso3, similar a la soviética4.

También vale la pena resaltar que, el mapeo de los DF es casi igual  al de los distritos militares establecidos desde hace mucho tiempo atrás. Las principales tareas5 de esta nueva forma de administración fueron:

  • Unificar el sistema estatal legal en el nivel federal y local.
  • Preparar a las regiones para el desarrollo sustentable a partir de la base de la autosuficiencia.  Iniciar y monitorear los planes de desarrollo económico en el corto, mediano y largo plazo.
  • Asegurar e implementar estricta subordinación vertical de los servicios militares y de seguridad del presidente; neutralizar cualquier influencia posible que las élites locales pudieran ejercer sobre aquellas agencias de poder, así como apoyar la implementación de las reformas militares.
  • Preparar los DF para soportar cualquier intervención militar y repeler cualquier desafío de su seguridad interna.

Como la mayoría de las reformas hechas por Putin, su carácter fue puramente administrativo y no constitucional, pues aquellas preservaron el marco establecido por la carta magna  en cuanto a función y posición de los principales actores políticos rusos. Lo que sí sucedió fue una verdadera institucionalización (vía legal) de derechos y obligaciones6 para aquellos actores.

En términos generales, las relaciones federativas durante el gobierno de Putin estuvieron orientadas a armonizarse y homogeneizarse, sin tratar de caer en favoritismos ni características de exclusividad.

El papel político decisivo  de los gobernadores y del Consejo de la Federación (como órgano legislativo general de las regiones) se trasladó al de los Representantes presidenciales  y al Consejo de Estado por medio de instituciones formales y con responsabilidad compartida entre el nivel federal y local 7.

Por último, se generó una reforma (ley federal constitucional del 2001)8 adicional, relativa a la modificación territorial de los sujetos de la Federación. Todo esto con el objetivo de asegurar su viabilidad económica y política (por ejemplo, la creación del Krai de Perm, que se formó al unirse la región de Perm y el okrug autónomo de Komi-Permiak en 2005, o el caso del Krai de Krasnoyarsk con la fusión de los okrugs autónomos de Evenk y Taimyr)9, por medio de referendums aprobatorios que en caso contrario han sido aceptados en su totalidad por el Kremlin.

Representantes presidenciales y administrativos

La ley federal del 13 de mayo del 2000, consideró también la creación de la figura de los enviados presidenciales plenipotenciarios (polnomochnyye predstaviteli prezidenta o polpredy) con el propósito de reestablecer las relaciones federales-regionales, así como de reorganizar la interacción de los campos federales del poder ejecutivo y los organismos de poder en todas las regiones del territorio.

Otras tareas fundamentales dentro del marco de las reformas administrativas de Putin fue el de facilitar el proceso de armonización legal nacional, y el establecimiento de planes e informes de desarrollo económico por cada DF.

Estos RP no sustituyeron a los líderes locales, pero con el trabajo conjunto ayudaron a asegurar la implementación de políticas regionales, y en caso de que éstos últimos se negaran a acatar las decisiones federales, entró en febrero de 2001 una nueva ley relativa (aprobada desde 29 de julio de 2000) a la remoción de gobernadores locales, y disolución de sus parlamentos en casos de delitos graves o incapacidad de proponer un candidato, en común acuerdo con la oficina de la presidencia. Siendo el primer ejemplo de la aplicación de estas políticas el despido del gobernador del Territorio del Lejano Oriente, Yevgueni Nazdrutenko10.

Consejo de Estado

Creado el 1 de septiembre de 2000 como un cuerpo consultivo para-constitucional (subsidiario de la constitución), conformado por líderes de la Duma, el Consejo de la Federación, RP’s de los Distritos Federales y jefes de fracciones parlamentarias11.

Gracias a la creación de dicho organismo, los líderes locales pudieron regresar al proceso político aunque no de igual forma y capacidad que durante el gobierno de Yeltsin12. Las actuales reformas aprobadas desde principios del 2020, encargadas dotar de un nuevo carácter al Consejo más allá del consultivo; sin embargo, habrá que esperar a la ley federal que determine cuáles serán éstas variaciones.

Armonización legal

El peligro de atomización regional, no solamente se presentó en el plano político, ya que también muchas regiones de Rusia después de 1991 decidieron conservar la estructura política y legal soviética. Es así como 50 de los 89 (hoy 85) sujetos federales contravenían la constitución nacional en sus propias actas formativas, y aproximadamente un 30% de la legislación local chocaba con la central13.

Este proceso se ejecutó por medio de las tres esferas de gobierno: en el ejecutivo, los RP fueron los encargados de supervisar y facilitar la armonización local a la federal; en el caso del legislativo se promulgó una ley para concluir con dicho asunto para mediados del año 2005, por medio de la vía armónica o de la eliminación en caso de fracasar la primera.

En el caso del poder judicial, la corte constitucional (órgano supremo judicial) apoyó el principio de control federal sobre el establecimiento de cortes y procedimientos judiciales. Y de igual forma se canceló la firma, ejecución y vigencia de tratados federales entre Moscú y los sujetos federales14, revirtiendo así un importante punto de tensión entre ambos niveles de gobierno hechos en la primera administración nacional.

Otro punto de suma importancia fue la promulgación de códigos legales que el gobierno de Yeltsin no había tenido tiempo (ni capacidad) de elaborar,   entre los ejemplos tenemos el código fiscal (2000) que centralizaba la captación y distribución de recursos al gobierno federal; el código laboral y el de procedimientos penales (18 y 30 de diciembre de 2000).

Gracias a ese último paquete de leyes, el gobierno de Putin también pudo avanzar en recuperar la independencia política y administrativa del Estado de agentes privados. Sirva como ejemplo de ello el caso de los oligarcas Vladimir Gusinsky (2000), Boris Berezovsky (2007) y Mikhail Khodorkovsky (2003), quienes fueron juzgados y condenados, a partir del recién inaugurado código fiscal.

Asamblea Federal (Duma y Consejo de la Federación)

Respecto a la Duma, es preciso mencionar que desde el triunfo electoral de Putin en el 2000, ésta se convirtió en (según lo dicta la constitución) en la herramienta principal de reforma dentro de la mayoría de las instituciones que conforman al Estado ruso.

Sin ella, cualquier tipo de cambio o mejora hubiera sido imposible y transitoria. Cabe destacar que no se vio sujeta a grandes cambios respecto a su funcionamiento pero sí sufrió modificaciones en la conformación y duración del puesto de los legisladores (a partir de las reformas constitucionales de 2008). Ampliando su período de 4 a 5 años, los cuales entrarían en vigor a partir del  2011.

Para el caso del Consejo de la Federación, los líderes regionales perdieron sus puestos en dicho organismo, siendo sustituidos por parlamentarios previamente escogidos por las ramas ejecutivas y legislativas locales15. Otro aspecto importante es que este foro se convirtió en una especie de “escuela política”16 para los líderes regionales que deseaban incursionar de manera directa a la política nacional además del Consejo de Estado.

 Estabilización estatal (2008- actualidad)

El primer punto que sería puesto a prueba sería el relativo a la sucesión presidencial en 2008, pues legalmente ya no era posible que Putin fuera electo para un tercer periodo consecutivo como titular del ejecutivo.

Por lo tanto, quién sería designado en ese entonces para contender como candidato presidencial por parte de Rusia Unida fue Dmitri Medvedev, ex jefe de campaña de Putin (2000), ex primer vice ministro y ex titular de gazprom17, durante un periodo crucial de reestructura e investigación por malos manejos financieros.

Uno de los aspectos distintivos del periodo fue la reforma constitucional en febrero de 2008, relativa a la ampliación de los mandatos presidencial (4 a 6 años) y parlamentario (4 a 5 años) en la Duma Estatal.

Posterior al gobierno de Medvedev, hubo otra reforma constitucional en 2014 (5 de febrero) en la cual se ampliaron los poderes del ejecutivo sobre la oficina del Procurador General y la Suprema Corte, pero también desapareciendo la Corte Suprema de Arbitraje (casos civiles) y trasladando sus funciones al máximo organismo judicial.

Otro elemento digno de mención de la presidencia Medvedev es la orientación, o al menos el intento durante sus 4 años, en los que trató de impulsar tanto a la política interna como externa hacia la modernización del Estado ruso y de su economía. Todo esto sumado a   una mejor colaboración hacia el bloque euro-occidental y frente a una de las mayores crisis financieras mundiales.

Ya en 2012, con las reformas legales que avalaban su vuelta a escena por dos periodos continuos, Putin regresaría a la presidencia para consolidar la estabilización estatal que había configurado en los años precedentes.

Rusia en el mundo: la Política Exterior de Putin

Al igual que para el caso de la política interna, es preciso hacer cortes temporales para delimitar   cada periodo del comportamiento externo de la administración de Putin y el interregno de Medvedev entre 2008-2012 con tres periodos fundamentales.

Recuperación, consolidación interna y regional (2000-2008)

Se fortaleció la arquitectura mundial geopolítica y la orientación de otros países dependientes de la soberanía política y geopolítica rusa, especialmente, los del antiguo bloque socialista; a excepción de los Estados bálticos que desde 1991 cortaron todo vínculo con Rusia.

Y para evitar mayores daños internos y externos para el país, heredados desde la administración de Yeltsin, el gobierno se centró en la recuperación interna y en el plano externo para no perder o disminuir su proyección en el espacio post-soviético. De igual forma, se buscó entablar una relación de cooperación abierta al diálogo con las potencias Euroatlánticas (UE y EEUU), la cual lamentablemente no fue bien recibida por éstas últimas; además de que dejó impresiones de larga duración en la élite gobernante rusa.

Reafirmación como poder regional y sostenida participación mundial (2008-2012)

Cualquier política no depende solamente de la voluntad de quiénes la crean y ejercen. Para que ello sea posible se necesitan recursos económicos que concreten en la realidad dichas políticas.

Y esto fue lo que pasó durante este periodo, gracias al incremento considerable en el precio de las materias primas (agrícolas, minerales, energéticas etc.), Rusia aumentó sus ganancias y esto se vio reflejado en el PIB del país.

Con lo anterior, se dotó de los instrumentos necesarios a los organismos de asuntos exteriores y militares para hacer frente a los desafíos internacionales que vendrían y que habría de enfrentar formalmente Dimitri Medvedev, como el conflicto con Georgia en 2008 y los inicios de la Guerra Civil Siria en 2012.

Al percatarse de dicha recuperación rusa, junto con la expansión de su zona de influencia en Eurasia a través de procesos integradores (como el de la Comunidad Económica Euroasiática, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva entre otras) las potencias Euroatlánticas (especialmente EEUU), emprendieron una serie de programas —como las Revoluciones de Colores en Georgia (2003), Ucrania (2004), Kirguistán (2005) y Bielorrusia (2006)— destinadas a establecer un “cordón sanitario” entre Rusia y Europa, así como debilitar los vínculos rusos con aquellas naciones.

Lo anterior, con un gradual acercamiento tanto a los nuevos gobiernos (especialmente en Georgia y Ucrania que tuvieron un resultado favorable hacia la órbita occidental), como hacia las organizaciones económicas y político militares (OTAN) que pondrían en grave peligro el control regional de Rusia.

Se fortaleció también la política de soberanía iniciada por Putin, pero ahora en el espacio post-soviético18. Y de igual manera, se corroboraban de manera firme los intereses vitales de Rusia en aquella zona, sumado a su disposición de emplear medios más allá de los diplomáticos para asegurar su cumplimiento en el exterior.

Posterior al conflicto con Georgia que cimentó el liderazgo regional ruso. El gobierno de Medvedev trató de normalizar y reiniciar19 las relaciones con EEUU y en el ámbito económico de seguridad internacional con Europa; sin embargo, en la práctica no sucedió gran cosa fuera del discurso.

Finalmente, durante este periodo, se presentaría  un punto contrastante con la realidad. En síntesis, estos años estuvieron  marcado por una capitalización militar de los intereses externos rusos de seguridad, militares y en PE que ya se venían mencionando desde los inicios de la administración de Putin. Con una gran diferencia: si alguno de ellos pretendía ser amenazado o se trataban de manera expresa por las potencias euroatlánticas a través medios de intervención directa o indirecta, Rusia estaba entonces dispuesta a cumplir por la vía diplomática o armada cualquier reacomodo geopolítico que pusiera en peligro su control.

Mantenimiento regional y participación mundial activa (2012 en adelante)

Este inicia a partir del segundo término presidencial de Vladimir Putin al mando de una maquinaria política interna estructurada a su modo20 y el de las élites políticas, con su respectiva cadena de mando, en la que se posicionaba él como máximo tomador de decisiones. A cargo de una economía y ejército francamente recuperados de la debacle de fines del siglo XX, aunque no superada del todo.

En términos externos los documentos fundamentales para la acción rusa en el escenario internacional se encontraban debida y legalmente armonizados, dependiendo todos de la constitución, aunque en casos extremos (como el ucraniano) se dio prevalencia indudable a la seguridad nacional rusa como un interés nacional a cumplir.

Al igual que los periodos precedentes, en éste se trató de consolidar a la mayoría de los países del espacio post-soviético21 dentro de un proyecto político económico similar a la UE para afianzar el domino ruso sobre aquellos y evitar, o disminuir la manifestación de sucesos similares al georgiano.

Esto queda en evidencia de manera clara con la entrada en vigor (enero de 2015) de la Unión Económica Euroasiática (UEE); versión mejorada de la Comunidad Económica Euroasiática fundada en 1994 y que confiere mayores responsabilidades a los Estados parte, al hacerlos dependientes (en cierta medida) de la órbita económica de Moscú y al proteger a los países de intervenciones económicas ajenas al polo dominante.

De manera internacional, y apelando al sentido multipolar del mundo y de la PE rusa, se concretó un resultado importante para lograr un equilibrio financiero y una competencia con las instituciones occidentales (FMI, BM etc.), que muchas veces ahogan los prospectos de crecimiento y desarrollo de algunos países.

Bajo estas condiciones y al amparo del grupo de economías recién industrializadas o BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India y China) que iniciaron juntas de trabajo formales desde el 2009 (cumbres de BRICS) se llegó a un resultado prometedor: la creación en 2014 y entrada en vigor en julio de 2015 del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) que tendría como objetivo primordial el cumplimiento de metas nacionales de desarrollo sustentables con el medio ambiente.

Respecto a las potencias euroatlánticas, se mantuvo abierta la cooperación y el diálogo, aunque permanecieron bajo observación rigurosa temas como la expansión de la OTAN y la UE hacia las fronteras rusas, así como la materialización de un escudo antimisiles estadounidenses ubicada en Europa occidental, que se propondría equilibrar   el balance.

Sin embargo, a raíz de las revoluciones árabes desarrolladas entre 2010 y 2013 el panorama global cambiaría drásticamente y así tendría que hacerlo Rusia, mediante el abierto rechazo del Kremlin hacia la invasión y ataque de la OTAN a Libia en agosto de 2011, que culminaría con la muerte de Muamar Gadafi.

Otro elemento regional y sensible estratégicamente para Rusia sería Siria, con las protestas iniciadas en 2011 y el subsecuente desarrollo bélico entre las fuerzas rebeldes apoyadas por EEUU y el gobierno de Bashar Al Assad22.

Ante el aumento de la asonada euroatlántica que ya había cobrado la primera víctima (Libia) aliada de Rusia en el exterior, ésta amenazaba con realizar nuevos daños afuera (Siria) y adentro de su zona de influencia primordial. (Ucrania).

Por tanto, era necesario reafirmar de nuevo ante la comunidad internacional y la alianza euroatlántica, los límites de políticas externas dentro del perímetro estatal fronterizo ruso y reafirmar sus intereses vitales externos en el siglo XXI.

Ejemplo último de esto, triste pero necesario de acuerdo con las percepciones de amenazas externas hacia Rusia; razón por la que, en febrero de este año, se decidió intervenir de manera directa en Ucrania para tratar de finalizar un conflicto que ya llevaba 8 años desarrollándose.

Conclusión: Rusia sin Putin

En 2024, el segundo término de Putin en la presidencia, sin posibilidad de extensión de acuerdo a la actual estructura constitucional llegará a su fin, y según lo declarado por él mismo, no se postulará para un eventual tercer mandato usando el enroque de primer ministro-presidente que realizó entre 2008 y 2012 con Medvedev.

No obstante, esto no quiere decir que se retire de la vida política. Es muy probable que se mantenga como miembro del Consejo de Estado, un organismo que ha cobrado importancia considerable como organismo consultivo político a nivel de gobierno central.

Ante esto, me parece que, a partir de lo establecido en este texto, existen elementos suficientes de desarrollo e institucionalización que permitieron superar la difícil situación post-soviética que no pudo ni supo enfrentar Yeltsin, en las que también se reconstruyó la capacidad económica y militar de Rusia, para convertirse nuevamente en un polo regional importante para la dinámica y el comercio internacional.

Una eventual ausencia permanente de Putin de la presidencia de Rusia, también será un indicador importante para medir los términos de independencia e institucionalización que se han desarrollados de manera previa en el Estado ruso, pero hasta que esto ocurra, es imposible de determinarlo de manera precisa.

Por otro lado, en términos de Política Exterior, quizá los resultados son mayores, pues de ser un actor regional a principios del S.XXI, el desempeño de numerosas acciones diplomáticas o militares, han reestablecido su posición ya no como superpotencia como en los tiempos pasados de la Guerra Fría, sino como un poder regional dispuesto a construir un orden internacional basado en un consenso multipolar, el cual comparte ampliamente con la próxima potencia económica mundial: China.

Pero mientras esto ocurre, nos resta todavía averiguar cuáles serán las medidas que tomen Estados Unidos y sus aliados europeos para arraigarse por cualquier medio necesario, a un orden hegemónico euroatlántico que impida el ascenso de una verdadera configuración multipolar económica y política. A mi parecer, esto último, solamente el tiempo lo dirá.

Fuentes de Consulta

  •  Isakova, Irina, Russian Governance in the Twenty First Century: Geo-strategy, geopolitics and governance, Frank Cass, EEUU, 2005.
  • Malfliet Katlijn y Laenen Ria eds., Elusive Russia: Current Developments in Russian State Identity and Institutional Reform under President Putin, Leuven University Press, Bélgica, 2007.
  • Sakwa, Richard, Putin: Russia´s Choice, Routledge, Reino Unido, 2008.
  • Goldman Marshall, Putin, Power and The New Russia Petrostate, Oxford University Press, EEUU, 2008.
  • Dugin Alexander, La geopolítica de Rusia: de la revolución rusa a Putin, Hipérbola Janus, Barcelona, 2015.
  1.  Principales niveles de gobierno en Rusia.
  2.  Este tipo de manejo admnistrativo no fue de nueva implementación en Rusia, Pedro I ya había realizado algo similar en el Imperio Ruso al establecer 8 regiones comandadas por gobernadores regionales. La innovación en este caso fue que los DF no cambiaron las divisiones territoriales-administrativas existentes, sino que se creó una capa administrativa entre el centro federal y las regiones para reducir su peso político-decisional.
  3. Lo que muchos analistas del tema refieren como “Vertical de poder”.
  4. Isakova, Irina, Russian Governance in the Twenty First Century: Geo-strategy, geopolitics and governance, Frank Cass, EEUU, 2005, pp. 121-122.
  5.  Ídem.
  6.  Malfliet Katlijn y Laenen Ria eds., Elusive Russia: Current Developments in Russian State Identity and Institutional Reform under President Putin, Leuven University Press, Bélgica, 2007, p. 59.
  7. Ibíd. p. 58.
  8.  Esta reforma, junto con la del 25 de dic del 2000 (relativa a los símbolos nacionales) y la del 2008 relativa a la modificación presidencial, hasta las recientes reformas del 2020 suponen las únicas de carácter netamente constitucional, pues para su aprobación y entrada en vigor, hubo de modificarse la constitución por medio de la aprobación legislativa de la Asamblea Federal y en el último caso aprobadas por la población en general vía referéndum para dotarlas de mayor legitimidad.
  9.  Sakwa, Richard, Putin: Russia´s Choice, Routledge, Reino Unido, 2008, p. 206-207.
  10.  Ibíd. p. 133.
  11.  Sakwa, Ibíd. p. 198.
  12.  Ibíd. p. 208.
  13. Ibíd. p. 190.
  14.  Ibíd. p. 199-200.
  15. Isakova, Ibíd., p. 152
  16. Malfliet Katlijn y Laenen Ria eds., Ibíd., p. 58.
  17.  Goldman Marshall, Putin, Power and The New Russia Petrostate, Oxford University Press, EEUU, 2008, pp. 143-144.
  18.  Dugin Alexander, La geopolítica de Rusia: de la revolución rusa a Putin, Hipérbola Janus, Barcelona, 2015, pp. 138-139
  19. Ibíd., pp. 140-141.
  20. Esto a pesar de las manifestaciones llevadas a cabo por la oposición desde 2011 a raíz de las elecciones legislativas, y en 2012 presidenciales. Tachándolas de irregulares y fraudulentas no tuvieron el impacto deseado ya que hacia 2013 se disolvieron y el gobierno las calificó de “instigadas por el exterior”, dejando en suspenso los resultados (más allá de los electorales) hacia las elecciones legislativas de 2016 y presidenciales de 2018.
  21.  Ibíd. p. 145.
  22.  Similar el desarrollo entre las revoluciones de colores y las árabes respecto a patrocinadores (USAID y privados) y conclusiones políticas en algunos países. Junto con la total reorientación del gobierno hacia EEUU y sus aliados y que vendrían a ser frenadas en una u otra manera por Rusia (Georgia, Siria y Ucrania actualmente).
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