Tierra Adentro

Antonio a color. Ilustración por Herenia González

Con las letras fenicias, los griegos registraron el conocimiento del Mediterráneo, y la historia se encargó de transmitirlo al presente. A la humanidad le costó siglos superar esta proeza. Fue con YouTube, creado el 14 de febrero de 2005, que se fundó un canal cuyo lenguaje audiovisual puede ser comprendido y emitido al mundo en un instante.

Millones de usuarios entran a la plataforma para instruirse, y Antonio García Villarán, (11 de julio de 1976. Sevilla, España) doctor en Bellas Artes, autor, profesor y pintor ve una oportunidad para enseñar arte. Actualmente, su canal tiene 724 mil suscriptores.

Al ser uno de los youtubers con más participación en foros españoles de comunicación cultural, se podría suponer que Antonio García siempre ha conocido la mejor opción para cumplir su labor; sin embargo, su presencia en la red fue una conclusión tras una trayectoria como divulgador en distintos medios.

“Bueno, yo no he dicho nunca que YouTube sea el canal adecuado, pero me parece uno de los más completos porque trabajamos con imágenes en movimiento y sonido; podemos meter contenido de otros videos.

Para difundir el arte vale cualquier canal, desde una charla en una clase hasta las demás redes sociales: Twitter, Facebook, Instagram, pero YouTube me parece una de las mejores. Por eso yo al final, que tenía una editorial, mi conclusión fue que, para llegar a más gente, debía conseguir algo así, hacer videos que los viera todo el mundo. Decidí meterme ahí”.

De la pantalla a las aulas

En 2020 se cumple el decimoquinto aniversario del nacimiento de la plataforma; Antonio creyó que “había llegado tarde” hace cinco años, cuando subió sus primeros cursos básicos de dibujo. Aún recuerda su carrera como docente, que comenzó en el 2000 y finalizó en el 2012. Mira con atención el techo de su casa, busca las experiencias de esa década para responder mi pregunta:

¿Cuál es el modelo comunicativo ideal para enseñar arte y en qué clasificación de tu video “Los youtubers del futuro. La 4ta generación” lo pondrías?

Lo ideal, y yo lo practico, es un modelo híbrido. De hecho, intuitivamente se hace porque diario me llegan mensajes de que mis videos se ven en universidades, institutos y facultades de Bellas Artes. Unas clases presenciales ayudadas de este material audiovisual es lo idóneo.

También yo recomiendo ‘el aula invertida’, que consiste en que los alumnos obtengan los elementos de su aprendizaje a través de videos, documentos en su casa, que estudien las horas que hagan falta; y el salón sea un espacio de experimentación, donde el profesor los guíe hacia ciertos objetivos. Pero que no sea la clase magistral donde está el señor lanzando su cátedra, que eso ya se puede hacer en una videograbación.

Mejoramos la realidad con el video. Si yo me equivoco en algún dato y me doy cuenta, puedo editar o ponerlo en comentarios. Un académico puede cometer errores y el estudiante así lo capta en sus apuntes. Cuando yo fallo, la comunidad lo comenta y lo corrige. Me ve mucha gente, de eso se trata.

En un futuro no muy lejano puede haber animaciones que enseñen en YouTube cierta temática, pero que ni siquiera sean personas reales. O bien algo que no estaría mal que hicieran las instituciones es que empiecen a contar con youtubers de cierto éxito en la plataforma, porque ellos ya saben cómo hacerlo y eso puede ayudar a las escuelas”.

Antonio sabe que el adoctrinar alumnos en las universidades es deficiente para la enseñanza, pues en más de una ocasión ha admitido que se enfrentó a ellas durante su formación académica; lo cual me llevó a una cuestión: ¿qué limitaciones identificas en YouTube y cómo podrían afectar a los youtubers cuya labor es generar arte?

Yo más que limitaciones solo le veo ventajas. A mí no me ha limitado en nada, al contrario. Lo que ha hecho es hacer llegar mi obra a un público que, en el sistema de antes, de ninguna manera hubiera podido.

Han llegado mis ideas al mundo entero, cuando en el sistema escolar me hubiese sido casi imposible, ni siquiera escribiendo artículos; es decir, tú escribes un artículo, pero ¿quién lo lee? Es complicado, y mucho más acercar el arte a gente que en principio no le interesa. Creo que esa la grandeza de mi canal, su misión; es lo que todos estamos consiguiendo, no solo por mi parte al hacer los videos, sino las personas que los comparten, que les gustan y hablan con sus amigos sobre las cosas que enseño en mi canal. Yo digo: esto tiene absolutamente ventajas.

A nivel profesional, yo como pintor para logar que mi obra se vea, antes tenía que hacer muchas exposiciones porque no podía enseñar mi boceto en papel. Hoy en día, gracias a las redes sociales, tú subes ahí tu pintura y a quien le interese, podrá alcanzarla fácilmente. Me parece un gran progreso”.

Un diálogo con el pasado

YouTube consolidó a cantantes como Justin Bieber y demás creadores, ¿cómo se podría usar la plataforma para establecer un diálogo generacional con artistas que no han dependido de la plataforma y los que nacieron en ella?

Lo que veo es que la gente que decía que no le interesaba YouTube está entrando, abren sus propios canales. Hay artistas que me han dicho “yo no consumo la plataforma, no veo tus videos”, pero saben lo que digo en ellos, lo que es el Hamparte, es decir, aseguran que no ven mis videos, pero lo hacen y no quieren admitirlo; es muy sintomático.

Yo pienso que YouTube es un tsunami y si no están preparados, se los va a llevar, les ha pasado a muchos. Si no vas con el progreso, te va a comer. Lo observo en cantantes; has hablado de Justin Bieber, pero hay otros que no nacieron en esta plataforma y hacen videos para YouTube, no pueden hacer otra cosa que unirse.

Los que hemos emergido aquí, somos muy asequibles, localizables. Si hay interés por ambas partes: artistas que reniegan de la plataforma y los que vimos la luz ahí, pueden contactarnos fácilmente. Antes, esta entrevista hubiera sido imposible. La red propicia esto, y los que no se quieran enterar, desde mi punto de vista, están completamente equivocados”.

Es inevitable pensar en los modelos verticales de comunicación que algunos recintos cultuales conservan, donde un ser superior arroja un mensaje e ignora los medios necesarios en la retroalimentación del receptor.

Estas instituciones han escuchado campanas, pero no saben dónde; tiene canales sin conocer la importancia de esto… y se enterarán. Las universidades y museos abrieron cuentas, pero son muy pobres porque no ven la fuerza que posee; es como tener un coche que corre a 220 km/p, y ellos van a 20 por hora. Tienen que invertir y llegar a más gente.

No me explico cómo las grandes colecciones, que deben conseguir acercar el arte a la gente, no invierten más en esos canales. Alcanzarían a las personas que no pueden desplazarse físicamente al recinto y podrían difundir sus actividades a través de buenos videos, con quienes ya han tenido cierta repercusión en el tema de la divulgación en la red. La tienen muy fácil. Todo llegará, será muy pronto.

Yo el año pasado hice el proyecto Harco 2019, en el que fui a seis ferias de arte contemporáneo; los visité con mi equipo e hice un video. Ellos (en Harco) se vanagloriaban de haber conseguido 100 mil visitantes; en mi video tengo más de 285 mil visitas. ¿De qué va el asunto? Si quieren hacer llegar las galerías a la gente, tendrían que contar con alguien que ya sabe hacerlo.

Planeo sacar Harco 2020, como el año pasado. Quiero que, en lugar de lanzar siete videos, sean el doble. Trabajaré con mi equipo para logar la misión”.

Antonio a color. Ilustración por Herenia González

Antonio a color. Ilustración por Herenia González

Hamparte, el vicio de las élites

Tu concepto Hamparte[1] ya es utilizado en las cuentas de Twitter de las galerías, pero lo hacen de manera errónea, ¿cuál piensas que sea la razón por la que las élites no asuman sus objetos en venta como Hamparte, de la forma en que lo defines?

Si las galerías aceptaran el Hamparte, la gran mayoría de las obras que tienen no valdrían nada. Sería como hacerse el harakiri, se hundirían al decir que el Hamparte es un concepto real. Otros no, los artistas supuestamente de calidad subirían.

Por otra parte, muchos no han visto el video del manifiesto, tampoco han leído el libro, entonces hablan de oídas. No les interesa, pero el Hamparte también es un tsunami. Quien está en el mundillo del arte ha oído hablar de eso, ¿saben lo que significa o no? Yo creo que sí, aunque no les guste porque claro, es como decirte: ‘oye, lo que haces no vale nada, además te digo por qué no’. Hay un montón de gente que piensa lo mismo que yo, por eso no les gusta.

En Harco, me llegó un hampartista y comenzó a insultarme. Yo en mis videos no ofendo a nadie, solo opino; pero las cosas pueden llegar a ese extremo porque no tienen otra herramienta contra la noción. Cada vez la gente fuera del mundillo del arte, la que lo consume, me envía muchas capturas de pantalla señalando lo que hay de Hamparte en los museos.

Decir Hamparte es muy fuerte: estas personas están ahí porque su obra, que no tiene ningún valor filosófico ni técnico, existe gracias a su elevado costo. Es arte, uno llamado Hamparte, una idea común y no vale nada de dinero. ¿Qué rico va a querer una obra que valga cero? Ellos quieren tener cosas costosas; y estos hampartistas tendrán que buscarse otro trabajo o hacer creaciones artísticas de verdad”.

En la contemporaneidad, la gente mucho ha consumido y criticado las obras novedosas, como las pinturas de Mikail Akar comparadas con las de Jackson Pollock, ¿de qué manera el Hamparte podría ser considerado una nueva corriente y gracias a quiénes?

Antonio tensa ligeramente la mandíbula como si algo lo incomodara, junta las yemas de sus dedos en los que sostiene algo pequeño e inaccesible a mi vista, alza ese objeto ilusorio y comienza a formar círculos hacia la cámara, similar a un saludo o el vaivén de un pincel.

“No podría ser una corriente artística. Es la definición de ciertas prácticas, algunas de ellas se vienen haciendo desde principios del siglo XX, entonces no puede ser una corriente porque sería como decir: ‘aquí hay muchísimos tipos de plátanos y estos son amarillos’, eso sería el Hamparte; el amarillo no es un plátano sino una definición de lo que es. Se trata de quitar ese valor económico que se le ha dado a este tipo de obras facilonas.

Las notas, en las que venden Hamparte, nos están llegando porque a los medios de comunicación les da igual el arte; lo que quieren es algo viral. El hecho de que un niño haga cuatro chorreones (que los encuentras en cualquier feria de arte porque repiten la fórmula de Pollock) y se vendan en 11 mil euros es noticia.

Ya ni siquiera investigan. Encontré que el padre de Mikail Akar ha estado intentando desde hace cuatro años promocionar a su hijo con sus videos de YouTube, fue hasta que dio con un futbolista que llamó la atención. ¡Un niño que vende cuadros! Eso no es cierto, además nadie se va a acordar de él.

Esto es sensacionalismo, pero para los amantes del arte como yo, nos interesa denunciar ese tipo de cosas para que la gente vea que eso no es el arte de hoy, es una nota vacía.

Es igual que Bansky, que metió una obra a una trituradora y se quedó a la mitad. Cuando vi eso repetido en los medios ‘que Bansky es un héroe porque ha intentado destruir…’ pregunto: ¿no te das cuenta de que esto es una estrategia comercial?, ¿por qué se ha quedado a la mitad?, ¿cómo ha conseguido meter una máquina dentro de un marco? Eso es imposible y si no lo es, estaría en problemas porque cualquiera podría colar una bomba.

Hacen esas cosas para que el cuadro valga más dinero y ganen los que siempre se enriquecen. Por eso yo me veo en la obligación de denunciarlo, dar una voz crítica respecto a estas malas prácticas en el mundillo del arte”.

Los pasos de un buen pintor y la tarea del divulgador

Gracias a YouTube, yo he tenido ofertas de galerías porque me ven; si no te conocen no te pueden proponer nada. La plataforma es un escaparate muy bueno para que te vean. Antes no era así; si no eras primo o cuñado de tal, difícilmente podías entrar a esas exposiciones de prestigio.

Lo que recomiendo es que trabajen mucho, no solo en la obra, sino en su buena difusión en las redes. Ya no basta con pintar un cuadro y exponerlo”.

De nuevo Antonio invoca a ese pincel suyo, sigue los trazos circulares en un lienzo que nos ha acompañado durante nuestra entrevista; ese movimiento de su mano derecha le ayuda a comunicarme sus ideas. Crea los bocetos de los consejos que dará a los pintores en su audiencia, lecciones avaladas por los seis premios en su trayectoria desde 1984.

“Primero: intenta pintar el mejor cuadro del mundo;

Segundo: la imagen que tú vayas a subir a la red debe ser buena, porque he visto muchos cuadros que en principio están muy bien; pero por una mala foto, al final no parece tan bueno;

Tercero: una vez que tienes eso, trata de posicionarlo. He dicho que para mí el barrio de Montmartre del siglo XX, donde estaban los artistas, ahora es Internet en el siglo XXI. Los que destaquen ahí serán los notables en el arte de nuestra era. Yo apuesto por la red, y sé de mucha gente que, aunque no son mega conocidos, tienen su comunidad en redes sociales, así se ganan la vida, viven de lo que les gusta. Se puede vivir de esta manera más libre”.

De las actividades del humano, el arte es la que mejor lo define. Hay una paradoja si se piensa que en nuestra época es devaluado o, en el caso del Hamparte, convertido en un discurso diseñado a las exigencias económicas de una élite. Antonio me recuerda la valía del divulgador, quien puede ofrecer una solución al artista y a la audiencia:

Tienes que difundir algo que a ti te guste y te apasione de verdad, porque eso se transmite. Después esfuérzate por hacerlo digerible.

En el caso de los videos, que sean divertidos, no vas a hacer conferencias aburridísimas que costaría ver. Deben ser videos que a ti te gusten; yo cuando termino uno, actuó de joven y me pregunto: ¿este video yo lo vería?, ¿me divierte? Si respondo sí, lo subo. A través de un pensamiento muy crítico se valora si eso que tú muestras a las personas es de calidad; no creer que lo sabes todo, que tienes el santo grial en tus manos y decir: ‘lanzaré lo que me dé la gana y lo tendrán que ver porque es una enseñanza de calidad’.

YouTube tiene un formato que, si tú tienes una imagen mal iluminada o te trabas al hablar, nadie verá tu video y fallarás en tu objetivo: hacer llegar el arte a la gente”.

[1] Hamparte: lo que las élites nos dicen que es arte, pero no lo es.


Autores
Diego Durán nació en la CDMX en 1996. Trabajó en Diario Milenio y actualmente estudia Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón.

Ilustrador
Herenia González
Artista mexicana, estudió Diseño y Comunicación Visual en la UNAM, se especializa en ilustración infantil y su trabajo ha sido publicado en diversas editoriales en México y el extranjero. Ha participado en exposiciones colectivas entre las que destacan “Muestra de artes visuales” Cancún 2018, “Historias de Ajudaris” Portugal 2016, “Imagen Palabra 7” Bogotá 2016, “Una mirada ilustrada al archivo Casasola” Downtown CDMX 2013, “La muerte ilustrada” Seattle Center 2008 e “International Artistic Contest Children and Youth” Czestochowa 2004. “Paseo Vespertino” fue su primera exposición individual en Cancún e Isla Mujeres, 2019.
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